Pentrix. "El camino del villano"

Capítulo 15. Héroes y villanos

Es de mañana en un laboratorio de alta seguridad, situado en las afueras de la ciudad. Los empleados, vestidos con impecables trajes blancos, trabajan como de costumbre con una eficiencia casi mecánica. Algunos trasladan con cuidado bandejas de ampollas de cristal que contienen un líquido de tono verdoso y resplandeciente; otros revisan datos en sus computadoras, absortos en sus tareas. La atmósfera transmite la rutina de un día laboral común.

De pronto, una luz roja comienza a parpadear, acompañada de una estridente alarma que rompe la monotonía. Un supervisor, distinguible por su camisa blanca y corbata, irrumpe en la sala gritando con urgencia: —¡Salgan todos! ¡Diríjanse a las salidas designadas!

Los empleados, con el rostro marcado por la sorpresa y la inquietud, abandonan sus puestos y se apresuran a evacuar el laboratorio, siguiendo las señales luminosas de emergencia.

Cuatro Evos, portadores de poderes extraordinarios, han derribado uno de los gruesos muros del edificio para abrirse paso hacia el interior.

WILDFIRE: Un hombre Evo de nivel 2 con la capacidad de generar y controlar el fuego, lo que le permite volar. HITPUNCH: Un Evo de nivel 2 cuyo poder le permite absorber cualquier ataque físico o energético y devolverlo al oponente. No posee la capacidad de volar. FLOW: Una mujer Evo de nivel 2 que puede lanzar y manipular chorros de agua. No crea el agua de la nada, sino que la extrae del ambiente y puede endurecerla lo suficiente como para cortar metal. DREADFULL: Un Evo de nivel 3 con gran fuerza y resistencia, capaz de volar. Es considerado la contraparte malvada de MAXMAN, aunque no tiene visión de rayos láser.

Dreadfull, con impaciencia evidente, espeta con su voz rasposa: —¡Apresúrense, no tenemos todo el día, idiotas! ¡Recojan todo lo que puedan!

Hitpunch, con una calma exasperante, le responde: —Tranquilo, grandulón. El sitio está apartado y cualquier respuesta tardará en llegar. Aún tenemos tiempo… de sobra.

En ese instante, Wildfire irrumpe en la sala volando, envuelto en llamas danzantes: —Señores, con eso es suficiente —dice con urgencia—. Tenemos que largarnos de aquí, ya.

Flow, la única mujer Evo del grupo, sostiene una pequeña botella llena del líquido verde y, mirándola de cerca, pregunta con curiosidad: —¿Para qué diablos quieren esto?

Wildfire le responde con indiferencia: —Nada que nos incumba. Ya tenemos nuestro pago y eso es lo que importa. ¡Ahora larguémonos de aquí!

Los villanos salen apresuradamente por el agujero humeante que habían abierto en la pared del laboratorio. Los Evos capaces de volar descienden y se mantienen a poca altura, aguardando con tensión.

Hitpunch, con creciente desesperación, exclama: —¿Dónde diablos está ese imbécil con nuestro vehículo?

Wildfire suspira, con un tono cargado de reproche: —Sabía que esto era un error. Podemos volar, no necesitamos un vehículo.

Flow responde con sarcasmo mordaz: —Sí, claro. Ir volando con cajas llenas y dos personas aferradas a sus espaldas no atraerá la mirada de nadie.

De repente, un objeto oscuro se hace visible en el cielo, cayendo en picada hacia ellos a gran velocidad. El grupo entero se pone en alerta, preparado para reaccionar ante la amenaza inesperada.

Los cuatro observan con sorpresa cómo el objeto se estrella a pocos metros de distancia: su vehículo, reducido ahora a una masa de metal retorcido. Alzan la mirada al unísono y distinguen al poderoso héroe Maxman, el veterano, flotando imponente en el aire, con una expresión de suficiencia en el rostro. Con su característico uniforme vino y gris.

Wildfire, sin apartar la vista del héroe que se cierne sobre ellos, se dirige a Hitpunch con sarcasmo punzante: —¿Así que estábamos lejos y teníamos tiempo, idiota?

Maxman, con una sonrisa burlona, les dice desde lo alto: —Ups, parece que perdieron su transporte.

Los ojos de Maxman comienzan a brillar con una intensa luz roja. En un instante, dispara un potente rayo láser que impacta directamente contra la caja donde los villanos habían guardado las ampollas con el líquido verde. La caja explota en una llamarada brillante, dispersando los restos y el valioso contenido.

Los villanos, al ver que su plan se ha desmoronado y que no tienen otra opción, se lanzan al ataque contra el héroe que flota sobre ellos.

En una calle concurrida de la vasta ciudad, la gente camina despreocupadamente, los vehículos circulan con fluidez y la vida cotidiana transcurre con normalidad. De repente, algo cae del cielo con una fuerza tremenda: un estruendo sacude el asfalto, provocando una explosión de escombros, polvo y un cráter humeante en medio de la calle. La multitud, aterrada, comienza a correr alejándose lo más rápido posible del lugar.

Entre el caos y el polvo que se disipa, Maxman se incorpora, sacudiéndose los restos. Casi de inmediato, los cuatro villanos —Wildfire con sus llamas danzantes, Hitpunch con los puños apretados, Flow con sus manos listas para manipular el agua del ambiente y Dreadfull con su imponente figura— aparecen frente a él, listos para el enfrentamiento.

De vuelta en el barracón militar del equipo de héroes XTREAM, los jóvenes miembros continúan con sus actividades cotidianas: algunos absortos en videojuegos, otros disfrutando de una comida rápida o leyendo con despreocupación. La atmósfera es relajada y juvenil.

De pronto, la puerta se abre de golpe y el Coronel Soul irrumpe en la sala con el semblante serio: —¡Prepárense! —suelta con urgencia—. ¡Hay problemas en la ciudad! ¡Pónganse sus uniformes, ahora!

En el interior del viejo camión militar del equipo, que avanza a toda velocidad por las calles, Kage, la joven ninja, examina su nuevo uniforme con una sonrisa: —¡Me gusta! —exclama, palpando el tejido—. Se siente bien… ¡mmm! Me encanta el olor a nuevo —añade, inhalando profundamente—. El Coronel se lució esta vez.




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