Pentrix. "El camino del villano"

Capítulo 19. Noche de chicas

Estamos en la oficina del último piso del elegante edificio del Frente Unido de Evos. (F.U.E) Víctor, líder de la organización, se acerca a su hija y al resto del equipo. —Felicidades, chicos, a todo el equipo por su éxito en la misión.

—Según nuestros contactos e informantes Han llegado a la conclusión de que la corporación está raptando a todo aquel que pueda replicar el misterioso medicamento experimental—explica Víctor—. Pretenden controlar los costos del fármaco y no quieren competencia con una versión más barata.

Anya pregunta: —¿Qué pasó con el científico que rescatamos?

—Ahora está a salvo y en camino a un lugar donde la corporación no podrá encontrarlo —responde Víctor, con un tono de tranquilidad—. Pentrix va con ellos.

En otro escenario, el rugido de motores y el chirrido de neumáticos llenan el aire. Una SUV negra de alta gama, con blindaje tipo militar, surca las calles de la ciudad tejiendo entre el tráfico a una velocidad vertiginosa, mientras una flota de patrullas la persigue incansablemente, sus sirenas aullando en la noche.

Detrás de ellas, en otro vehículo, Kage, la heroína ninja, maniobra con audacia impresionante, sus ojos fijos en la persecución que se desarrolla frente a ella. A su lado, Elektrobyte (Lía), con una expresión mezcla de asombro y nerviosismo, intenta mantener la calma.

La acción se intensifica. Un villano, con el rostro desfigurado por la tensión, se asoma por la ventana trasera de la SUV. Abre la boca en un grito gutural, y de ella emerge un potente rayo de energía naranja que impacta de lleno contra una de las patrullas. El vehículo policial se eleva por los aires en una explosión de metal y humo, chocando estrepitosamente contra las demás patrullas y deteniendo la persecución en un caos momentáneo.

Desde su asiento de conductor, Kage observa las patrullas inmovilizadas. Sin dudarlo un segundo, aprovecha la confusión. Con un movimiento brusco y experto, gira el volante, haciendo que su auto se deslice por un estrecho espacio en el borde de la carretera. Chispas saltan ruidosamente al rozar la carrocería de su vehículo contra la de un coche estacionado, pero la ninja no disminuye la velocidad.

Elektrobyte, aferrándose al asiento con fuerza, exhala un grito ahogado: —¡Santo cielo, Kage! —exclama, con el corazón en la garganta—. ¿Quién te enseñó a conducir de esa forma tan... demencial?

La temeraria ninja, con una sonrisa amplia y desafiante en el rostro, no quita los ojos de la carretera: —¡Usted, jefa! —responde, con un tono de orgullo en su voz.

En el interior de la SUV fugitiva viajan cinco personas: la líder del grupo, dos de sus secuaces, una investigadora secuestrada y el Evo, responsable de detener a las patrullas. La líder, con voz fría y autoritaria, le ordena al secuaz: —Encárgate de ellas.

Sin dudarlo, abre la puerta de la SUV en un acto casi desesperado y salta hacia el vehículo perseguidor de las heroínas.

En el otro auto, Elektrobyte ajusta los puños de su uniforme, con los ojos fijos en cómo el villano se abalanza sobre el coche: —¡Kage! —advierte.

—Sí, ya lo vi —responde la temeraria ninja con calma tensa.

Justo cuando el Evo está a punto de caer sobre su auto, maniobra bruscamente de nuevo. El atacante pierde el agarre y cae de lleno sobre el asfalto de la carretera, quedando desmayado por el impacto.

Ella sonríe discretamente, mientras Elektrobyte mueve la cabeza, algo exasperada.

La camioneta llega a un lugar sin salida. Sin más opción, las tres mujeres descienden del vehículo en un intento desesperado por escapar. Sin embargo, el auto de las heroínas llega casi al instante, bloqueando su huida.

Una de las secuestradoras saca a la investigadora del asiento trasero; la mujer está atada y amordazada. Del coche emergen Elektrobyte y Kage, con la determinación que las caracteriza, representando lo que son.

La líder del grupo secuestrador es Eagle, una ex miembro de Nest (Capítulo 13). La acompañan Swallow, una Evo de clase 2 especializada en combate cuerpo a cuerpo y dotada de gran velocidad, y Fénix, una joven con poderes de fuego.

Eagle le ordena a Swallow: —Protege a la investigadora. Fénix y yo nos encargaremos de ellas.

Kage mira a Eagle con una sonrisa desafiante. —Jefa, ella es mía —

Elektrobyte se concentra en Fénix y observa cómo esta comienza, poco a poco, a transformarse en un ser de fuego puro, su cuerpo envuelto en llamas.

Rápidamente, Eagle aplaude con fuerza y, de sus manos, genera una onda sónica a una velocidad increíble, dirigida directamente hacia la joven heroína. Kage corre sin perder un instante en dirección a la onda y, con un salto mortal asombroso, logra evadir el ataque sónico de la villana por escasos centímetros.

Justo al aterrizar, vuelve a correr con una velocidad explosiva hacia Eagle. Con precisión, asesta una patada voladora devastadora que lanza a la villana por el aire, haciéndola rebotar violentamente contra la camioneta blindada.

Elektrobyte ve cómo Fénix arroja un potente flamazo hacia ella. Sin dudarlo, las manos de la chica eléctrica generan una poderosa descarga eléctrica que se dispara al encuentro de las llamas. Ambos poderes chocan en el aire, contrarrestándose en una escena visualmente épica de luz y calor.

La líder aprovecha la distracción, se acerca con una rapidez sorprendente y asesta una patada fulminante en la entrepierna de Fénix. La Evo de fuego se encoge de dolor, haciendo una gran mueca, y cae al suelo, retorciéndose.

Con las dos villanas fuera de combate, ambas heroínas se acercan a Swallow, quien aún mantiene a la investigadora como rehén, usándola como escudo.

La ninja mira fijamente a la villana con una sonrisa burlona: —Ríndete ahora o sufrirás una dolorosa patada en la entrepierna, igual que tu amiga —dice, haciendo una clara referencia a la técnica de su compañera.




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