Maya.
Mis ojos observan el techo y me quedo pensando en todo lo que ha pasado, el destino esta alejándome de todo lo que algun dia llegue a creer que sería mi definición de felicidad, y hoy me da algo mejor porque jamas crei que mi felicidad dependiera de ver a una pequeña sonriendo.
Aunque tengo que reconocer que Sebastian también está contribuyendo a todo esto, de alguna forma hace que todo esto no sea una locura ni un caos, sino una aventura con altibajos.
No hay una forma de poder describir todo esto, porque no es algo con lo que lo pueda comparar.
Me siento estúpida al pensar que aun no he logrado sacar de mi mente ese beso y confieso que tengo miedo de enfrentar lo que este pueda significar, porque no me quiero volver a arriesgar a perderme a mi misma, quiero entender primero cómo fue que sucedió para no volver a cometer ese error, ademas me asusta pensar en la reputación que él tiene, yo no puedo volverme a perder asi, ahora tengo una responsabilidad que no me permite desviar mi camino.
Me da miedo volverme a enamorar, perder la cordura por ese amor y luego no saber cómo detenerme si lo llego a perder o si no llega a ser lo que esperaba.
Me da miedo ser un nombre más en su lista, y arruinar la vida en común por Mel que estamos construyendo.
Me da miedo amar a otra persona más de lo que la amo a ella y a mí misma.
Me da miedo amar más allá de mis límites.
No puedo volver a perderme en un amor que solo me lleve a la tristeza, porque ella necesita aprender a amar.
El apuesta contra todo lo que estoy intentando detener, y desestabiliza un poco el muro de contención que construyó a su alrededor.
Me levanto finalmente de la cama, y abro un poco las cortinas, observó como el día empieza a terminar y para mí solo acaba de iniciar, con todo lo pendiente que tengo por hacer en la casa.
Voy directo a la sala, encontrándome a Sebastian cocinando con Mel en brazos.
—Buenas, me hubieras llamado. —digo acercándome para tomar a Mel pero él no me lo permite.
—Tranquila, le estoy enseñando a cocinar a la princesa de la casa, te veías muy tranquila durmiendo y ya era mi hora de cuidarla.
—¿Tu hora? ¿Acordaremos turnos? —le pregunto mientras comienzo a prepararme un café.
—Claro, yo pienso involucrarme en todos sentidos en la vida de Mel, y jamas me parecería justo que solo tu seas la que duerme poco, además yo dormí suficiente, incluso tomé un café antes de traer a Mel aquí, limpie un poco, compre unas cosas, cambie a Mel, tome su fiebre y se lo envie al medico como tu lo haces.
Lo escucho y mi pecho se aprieta un poco, porque siento que realmente él es mi apoyo.
—Y no te atrevas a decirme gracias, yo no lo hago para que me lo agradezcas, sino para que entiendas que estoy en esto tanto como tú, y puedes confiar en mí, no correré.
—Eres un gran hombre, las personas que te convirtieron en lo que eres, han hecho un excelente trabajo. —admito. —Y si así educaras a Mel, será un placer ser testigo de esto.
Tal vez me de miedo a enamorarme de él, pero podría pasar una vida admirandolo como es por persona, hará todo esto muy difícil que sea una persona tan especial, porque no es la primera vez que siento que podría perderme en sus ojos, incluso cuando veo a Mel, sus ojos son el recuerdo de él constante.
—Serás la testigo de toda una vida, y esta vez no es una promesa de que te conquistare, porque decidí no insistir con eso, porque se que tarde o temprano terminarás por permitirte darme una oportunidad y yo podré cuidar de ambas por siempre, porque si hay algo que tengo claro que si tu decides finalmente darme un sí, jamás permitiré que algo malo te suceda porque seras mi tesoro más grande.
Lo observo y me niego a responderle, pero tengo la necesidad de hacerlo.
—De verdad quisiera darte una buena respuesta para esto, pero esto va mas alla de lo que te pueda responder hoy, porque yo hoy no quiero enamorarme porque honestamente, el amor ya me rompió una vez y no me creo capaz de volver a hacerlo otra vez, pero quien sabe en varios años si tengo una respuesta distinta, pero por ahora es un no gracias.
Él me observa y asiente.
—Un desafío es un desafío, y no te quiero para hoy sino para una vida, así que puedo esperar todo el tiempo que quieras. —deja a Mel en su silla. —Yo te amaria aun si con eso se me fuera mi ultimo respiración, debes creer que es una mentira todo lo que te digo porque igualmente a mi se me hace imposible de creer que estoy mostrandome tan vulnerable ante una mujer, pero desde que te conoci haces que todos mis días sean un proyecto para hacerme una mejor persona, para que algun dia me correspondas, y es muy en serio, he conocido a tantas mujeres que me deja totalmente sin explicación qué es esto que me pasa contigo. —se acerca a mí y yo siento el instinto de retroceder pero no lo hago. —toma mi rostro para mirarme directamente a los ojos. —No sé en qué me estás convirtiendo, pero estoy maravillado con esto que está creciendo dentro de mi, y no pienso retroceder ante esto, eres mi objetivo y quiero que te quede claro eso, si al final terminas por elegir a otro lo entenderé, pero sabré que yo hice todo por ti, al menos con eso me quedaré.
El me hace sentir tan frágil que me da demasiado miedo acercarme a él, tan fuera de mi.
Y otra vez me encuentro perdida en sus ojos antes de darme cuenta que rompió nuestra distancia para besarme.
Holaaa y bienvenido a los nuevos lectores, muchas gracias por llegar hasta aqui.
#40 en Novela romántica
#15 en Chick lit
deseo amor obsesion miedo sexo secretos, bebe amor verdadero, embarazo inesperado amor
Editado: 13.05.2026