Pequeño Amor Inesperado.

9

Sebastian.

El amor es el propósito más grande de este mundo, con amor todo ha tenido respuestas a lo largo de la historia, pero aun así a falta de él se vuelve tan letal que quema al mismo infierno.

Ella no ve un futuro para nosotros, y yo no veo uno donde ella no esté.

Yo no quiero que ella sea una más en mi lista, quiero que sea la única.

Quiero conquistarla para ya nunca más soltarla y cuando más se niega, más me atrapa.

La veo y me quema saber que ella no se deja ser mía, aun sabiendo que le puedo entregar mi vida, ella se niega, y más me atrae de una forma tan incontrolable que siento que quema.

Ella parece ser mi karma, el resultado de tanto jugar a que el amor no existe y me termina alcanzando con la única mujer que no me permite amarla.

Ella sigue mi beso y yo solo siento el impulso de querer romper cualquier barrera, pero ella es mi mayor barrera.

Me empuja alejándome de ella y siento el impulso de regresar hacia ella como si se tratara de un imán que me atrae, pero ella termina por estirar sus brazos al frente poniendo un freno entre nosotros.

—Esto no se debe repetir. —dice aunque parece más un comentario para sí misma. —Marcaremos un límite, para que esto no se haga una rutina. —dice para tomar su taza de café. —Además ¿Cuál es esa imagen que le estás dando a la niña?

—Ella es una bebé. —digo mirándola. —Además, hasta que tenga treinta años, esta será la única forma en la que conozca el amor, porque ella no tendrá novio hasta los treinta.

El rostro de Maya de pronto se pasmo hasta que soltó una carcajada.

—Así que te da miedo, que ella se enamore joven. —rie. —Dime una cosa, ¿Que pasara cuando ella sea una adolescente y se comience a interesar por chicos asi como tu algun dia lo fuiste?, o cuando venga y te diga que tiene una cita, no importa que tantos lo intentes, ella tendrá una vida tal y como nosotros la hemos tenido, y si intentas que no lo haga, ya sabras tu lo que pasa, porque me imagino que tu de adolescente tampoco eras la mejor de las ilusiones para los padres, porque tu reputación no se construye de la noche a la mañana.

—No construyas esas imágenes en mi cabeza. —digo desviando el tema de conversación.

Mi historial no era para nada el tema que quiera hablar con ella, nunca quedaria bien hablar con ella sobre quienes fueron las personas que formaron parte de mi vida y tampoco quiero saber quienes formaron parte de la vida de ella, porque eso si que me llena de rabia, saber que otras personas la llegaron a lastimar, asi como el idiota que se presento en la firma, del cual ella no habla pero yo ya se todo, justamente para no cometer ni siquiera un error igual al de él.

—¿Por qué no te animas a apostar a que ella se enamore al menos una vez antes de los dieciocho? —dice con mirada pícara.

Me está devolviendo una de tantas.

—Con eso no juego, aunque contigo tampoco, pero no pienso apostar por el futuro de mi hija, contigo si porque no es una expectativa es una realidad.

Sus ojos brillan pero se que ella se niega a demostrarlo.

—Bien, intentalo a ver que logras. —dice finalmente y hasta me parece no haberla oído.

—Te doy una oportunidad, pero si la cagas, olvidaras totalmente que esta oportunidad existió, y para que no quede en la memoria de Mel voy a poner un plazo, hasta el primer cumpleaños de Mel, si jamás te dije ni un te amo, se acabo. —dice estirando su mano.

—¿Lo dices enserio? —pregunto algo ilusionado.

—¿Lo tomas o lo dejas? —dice volviendo a mover su mano para que la tome. —Tienes siete meses por delante.

Estrecho mi mano con ella cerrando el trato.

El único de los acuerdos que pienso seguir al pie de la letra.

—Es la única oportunidad. —repite. —Aprovecha que simplemente estoy intentando fluir y no pensar, pero habrá reglas, la primera y única, los límites existen si te atreves a buscar a otra chica se termina.

—¿Que te hace pensar que miraré a otra persona? —digo mirándola directamente a los ojos. —Desde que apareciste en mi vida te has adueñado de ella, no existe lugar para otra mujer que no seas tu, eres la dueña de mi presente y planeo que seas la dueña de mi futuro también.

—Tu historial te condena. —murmura. —Estoy yendo en caída libre una vez más, pero esta vez me protegeré a mi misma como si estuvieses cuidando de Mel porque en parte lo estoy haciendo, además este acuerdo quedará entre nosotros, porque no pienso tener que justificar mis actos con nadie, además mientras menos sepan, menos intentaran involucrarse, ante lo ojos de los demás solo seremos los padres de Mel, no quiero celos, reproches ni nada por el estilo y de mi parte tampoco lo tendras, asi nadie sabra nada más que nosotros con Mel de testigo. —dice señalando a Mel en su silla.

Niego.

——¿Por qué debería ocultarte o ocultarme? —mi voz cae firme—. Si voy a tenerte, no será a medias… será con todo, incluso si eso significa que el mundo entero tenga que aprender a pronunciar tu nombre junto al mío … no cuando lo único que quiero es poder mirarte y decir sin miedo que eres la mujer que elegí.

Sus ojos me atraviesan.

—No entiendo porque es que no puedes simplemente reemplazar por otra mujer, llevas una vida rodeados de mujeres únicas en sí misma, y de pronto intentas convencerme que crees que esto si resultara, me da miedo cuando te escucho hablar tan seguro de ti mismo, porque temas que estés viendo algo que yo no soy capaz de ver.

—No voy a reemplazarte —mi voz cae baja, firme, como una promesa que no admite discusión—. Puedes seguir dudando de ti todo lo que quieras… pero eso no cambia nada. —doy un paso más cerca, acortando cualquier distancia entre nosotros—. Porque yo ya te vi como eres… y desde ese momento no hubo nadie más. —mi mirada no se aparta de la suya—. No eres una opción en mi vida… eres la única, y no pienso dejar que olvides que ya eres mía.

Su mirada otra vez me hipnotiza.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.