Vacio, oscuro, desolado, entre otras muchas mas palabras; Cada una de ellas lo unico que hacen es describir mi vida los ultimos 3 meses.
—Desde cuando le hablas a la pared— Menciono aquel chico alto de cabello plateado. —¿Estas bien?— Solto preocupado.
—Estoy más que bien, solo me perdi en un calculo— Respondi mientras pasaba una mano por mi cara tratando de traerme en si, mientras el me miraba como si no me creyera—¿Qué?, ¿se te perdio algo?— mientras desviaba la mirada.
—No se que piensas, no estoy seguro de entender tu mente pero si de algo estoy seguro, eso no va así— Apunto al paracaidas alreves que acababa de acomodar para ponerselo a el.
Mi mente estaba perdida en otro mundo al que yo no podia llegar, por lo que me solte una cachetada lo sufiente fuerte para que todo aquel cerca me mirara estupefacto.
—¡Yeiram!— Grito una chica que se aproximaba desde el otro extremo de la habitacion— Se puede saber que estas haciendo y tu porque lo dejaste hacerlo, que no vez que su piel es muy delicada— Suscito alterada viendo el rojo intenso de mi piel y al mismo tiempo, fulminar con la mirada a aquel chico, quien solo sonreia nerviosamente.
—Estoy bien, no necesitas cuidarme—Aparte su mano de mi cara, voltee el paracaidas y lo ofreci esperando que olvidaran lo que acababa de pasar.
—¿Ves?, no le sucede nada, pero en cambio ¿que dices?— El baile de cejas que le ofrecio en ese momento puso tan incomodos a todos que solte el paracaidas y me dirigi a la salida al igual que todos los demas expectadores, dejandolos solos.
El frio de esa habitacion tan desolada era evidente, el vapor que salia de nuestras bocas era tanto que mis lentes se volvian inservibles; Por otro lado, el aroma que se emanaba de la habitacion proxima a mi izquierda me atraia o más bien nos atraia a todos que nos dirigimos sin pensarlo mucho.
—Así que el olor los atrajo— Su sonrisa era mas grande que su rostros, cada movimiento que daba parecia ser pensado con antelacion, cualquiera que la viera quedaria perplejo—¿Quien quiere hamburguesas?—soltó despues de ver que no avazanbamos más alla de la puerta.
La fila que la aguardaba delante era mas por hambre que querer en verdad, ya que todo aquel presente sabia perfectamente cuantos dias futuros con comida en sus platos habian perdido, la comida escaseaba.
—Dersa no tenias porque hacerlo—Le reclamó un chico un poco más alto que ella, mientras les pedia perdon a cada una de las personas que pasaban delante de el.
—¿Quien dijo que lo habia hecho por ti?—La fila delante de ella se detuvo mientras ella se reia, cada vez que se recuperaba volvia a reirse, tanto que mejor se retiro.
—¿Qué fue eso?—Pregunté aprovechando haber llegado al principio de la fila
—No es nada, solo se volvio loca, pero en fin—dijo levantando los hombros de manera despreocupada—fau me conto que flo le dijo que te golpeaste en la cara, ¿estas bien?—Su mirada puesta en mi fue tan penetrante que solo me hacia cada vez mas chico delante de el—¿Entonces?
—¿Si?—susurre casi tocando el suelo.
—¿Bueno?, me alegra—soltando una carcajada, mientras yo retrocedia lentamente, huyendo del lugar.
Cada una de las pocas mesas disponibles estaban ocupadas, no habia lugar en ningun lado y tal parece la hamburguesa y yo teniamos algo en comun, no les agrado.
Devore mi comida lo más rapido posible y me fui del lugar, pero para mi sorpresa, del otro lado de la puerta se encontraba parada Dersa, la chica que no paraba de reirse y mi hermana mayor, recargada al final del lugar mirando fijamente la puerta, nervioso opte por huir del lugar lentamente, sin embargo ella fue mas rapida y me tomo de la camisa jalandome de manera que quede en su hombro, inmovilizado.
—Dersa bájame por favor, no tengo nada que decir!!— le grite mientras pataleaba y me resistía lo mas que podía.
—Algo tienes y no quieres hablar, ¿no?—respondio mientras me paraba de manera monotoma en el suelo de mi habitación—pues entonces no me digas y yo trataré de adivinar—replico mientras sonreía pícaramente.
Su cabello castaño y desordenado llamaba mucho la atención a la luz de lo poco que podía entrar por los barrotes de mi habitación, resaltando aun más sus ojos amielados y curiosos que la caracterizaban.
No podía pensar en más que en lo mal que nos había ido en la vida en estos últimos meses, ella era la mujer más hermosa de su universidad ahora con un poco de suerte tiene tiempo para pensar en ello.
—¿Que tanto piensas?—pregunto preocupada—¿ya te volviste loco?
Mi mirada debió haber hablado mucho al respecto que en lugar de continuar preguntando levanto las manos y salió, dejando todo a oscuras.
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Editado: 22.08.2026