—Por favor, ayudame, no me dejes aqui sola, ve a salvarme—Gritó casi en un susurro aquella voz infantil en medio de lo que parecia ser una habitación demasiado iluminada.
Frio se volvia cada vez mas rapido, el sudor que emanaba de todas partes.
—¿Un sueño?—Me pregunte a mi mismo mientras me despegaba de la cama y tocaba mi frente, estaba emanando fuego de todas partes, no podia dejar que me vieran así.
Tome mis cosas y me escabulli sigilosamente a las regaderas; en cada paso que daba escuchaba voces acercandose, fui muy complicado pero al final si pude llegar sin toparme con alguien conocido, pero para mi mala suerte, frente a la puerta se encontraba Keir también apunto de entrar.
A lo mejor sintio la brisa que venia detras de mi que instintivamente miro hacia atras y me encontro todo rojo, sudado, al borde del desmayo.
—¡Yeiram!, pero ¿que te paso?— Gritó exasperado, soltando sus cosas para detenerme en el aire, porque tal parece se me acabaron las fuerzas.
—Solo ocupo un baño no es nada—Le dije con todas mis fuerzas, no quería que se volvieran a preocupar por mi otra vez, ya que ultimamente me enfermo mucho.
—Alguien ayudeme, necesito ayuda—Comenzó a gritar como loco, la verdad yo ya no podia más, solo podia vislumbrar la luz parpadeante del fondo del pasillo.
—¿Quien es esa niña?—Pregunte instintivamente al no poder armar mis pensamientos y recuerdos de manera más organizada.
—¿Que?, estas delirando, resiste, no me dejes—Susurro en mi oido, al borde del llanto con la voz más quebrada posible.
—Necesita ayuda—Termine, dejando una gran marca roja en el suelo para despues perder el conocimiento.
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Editado: 16.09.2026