Perdí la Cabeza

CAPITULO 1

Takeda Yuki

Cuenta la leyenda que el tiempo y la conciencia no son más que cuentas de un collar que se entrelazan y giran en distintas vueltas, pero siempre forman parte de una misma realidad: la que une a quienes viven hoy con quienes caminaban antes que nosotros. Dijo el sensei Takeda, al grupo de muchachas que lo observaban con reverencia.

Fue en ese momento que una minúscula muchacha entró a la sala de estudio a toda prisa, naginata1 en mano.

-La clase ha terminado anunció el sensei. Todas las alumnas se levantaron, le hicieron una reverencia respetuosa, y luego él hizo lo mismo.

-Sensei... dijo ella casi sin aire, haciendo una torpe reverencia.

-Takeda Yuki, el zorro volvió a comerte las gallinas, y me temo que pronto el zorro se irá porque ya se las habrá comido todas.

Ella lo quedó mirando inmóvil por unos segundos antes de volver a hablar:

-No, el zorro no volvió a comerse mis gallinas sensei. Dijo ella con una sonrisa triunfal.

Ella sencillamente, no entendía que el sensei hablaba de su mal desempeño, y no de que hacía unas noches un zorro había entrado al gallinero que ella estaba cuidando y se había comido varias gallinas.

El resto de las alumnas que estaban pendientes de toda la situación, comenzaron a reír.

Solo bastó una mirada seria del sensei para que volvieran a hacer una reverencia e irse.

- Takeda Yuki, ¿qué va a ser de ti?.

-Voy a convertirme en la mejor onna musha2 de todos los tiempos sensei.

El sensei la miró y suspiró negando con la cabeza, comenzando a enumerar sus errores.

-Cuando te dignas a llegar a tiempo no prestas atención. Cualquier mención a la comida, es suficiente para distraerte y que cometas errores básicos. No tienes buena postura, eres impulsiva, gritas mucho y haces poco, sin mencionar la deshonra de tener un espíritu sensible.

-Yo.. yo… mejoraré.

-Vienes diciendo eso desde que tienes 12. Permite que te hable como lo haría un padre, busca esposo. Todas tus hermanas están casadas, y será bueno para ti que también lo estés. Dijo el sensei mirándola de arriba a abajo con un dejo de desazón.

-Yukiyama Gorō rompió el compromiso, y luego de eso, quisieron atarme a un caballo viejo que murió antes de que el compromiso pudiera ser formalizado.

-¡Takeda Yuki, cuida tu boca! Dijo dándole un golpe seco en la coronilla con el mango de la naginata.

Ella intentó no llorar pero el sensei tenía la mano fuerte como la de su mamá, y se le contrajo el labio intentando no hacerlo.

-Será mejor que te vayas Takeda Yuki.

-Sí sensei. Dijo ella haciendo una respetuosa reverencia.

Yuki se fue con la cabeza gacha, y al llegar a casa comió su tazón de arroz en unos segundos, pero cuando se escabulló para servirse más, su madre la detuvo.

-Llegaste tarde a clase y el sensei volvió a regañarte. No era una pregunta, era una aseveración, y Yuki sospechaba que su hermana menor era quien le había contado, por lo que le dio una mirada asesina.

-Madre, un yokai katsune3 intentó volver a comerse las gallinas, pero lo perseguí con mi naginata y…

-¡Y las gallinas escaparon! Dijo dándole varias nalgadas con el cucharón que usaba para preparar el arroz.

Su hermana menor miraba divertida como su madre la perseguía por toda la casa para seguir dándole nalgadas.

-¡Voy a cortarte la cabeza! Amenazó Yuki mirando a su hermana mientras trataba de resguardarse de su madre.

-¡Suficiente!. Gritó Takeda Nobumasa.

Madre e hija se detuvieron al instante. Ninguna de ellas intentó explicar qué era lo que estaba sucediendo.

-Takeda Yuki acompáñame.

-Si padre. Dijo ella cabizbaja siguiéndolo como oveja al matadero.

Sabía perfectamente que su padre, uno de los más afamados samuráis, no perdía el tiempo en palabras.

Se preparó mentalmente para una sesión de golpes de vara de bambú, pero al llegar a un claro, su padre se sentó sin decir nada.

Lo estudió por unos segundos, y al ver que no parecía querer golpearla, le hizo una reverencia y se sentó a su lado.

-Estamos en peligro. Dijo mirándola por primera vez desde que habían salido de la casa.

-Atrapare a ese yokai katsune que se ha estado comiendo las gallinas y cuando lo haga… le cortaré la cabeza. Dijo resuelta.

-Takeda Yuki, nuestro clan está en peligro. Acabamos de recibir malas noticias. Pronto seremos atacados por el clan Oba.

-¡Pero los de ese clan fueron eliminados!. Dijo Yuki pasándose el dedo índice por el cuello.

-No todos..

-Entonces tendremos que encontrarlos y… cortarles la cabeza.

-Ya es tarde.

-Pero aún no anochece.

-Eres el eslabón más débil , y quiero que te prepares…

-Oh lo haré padre, lo haré. Iré a buscar mi naginata, a alistar un caballo, y luego podremos irlos a cazar. Dijo con una sonrisita malvada.

-No Yuki, quiero que te prepares para morir. Ya no tenemos tiempo...- Para cuando llegó a decir esta última frase, Yuki ya se había ido a las prisas sin escuchar lo que había dicho.

1Arma estilo sable que tiene una hoja ancha y curvada con un mango que puede ir del metro y medio a los dos metros.

2Guerrera japonesa encargada de proteger el recinto del señor feudal, tareas domésticas e ir a la guerra de ser necesario.

3Espíritu maligno con forma de zorro.




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