Algo imposible de creer
En la oficina del Detective Nathan. T Rhys todo estaba perfectamente ordenado y limpio, tanto que si una persona entrase sin saber, bien podría creer que los muebles eran nuevos. Todo en su vida tenía que lucir impecable y tener orden, de lo contrario, no descansaría hasta que las cosas lucieran tal y como él quería.
Satisfecho con el reporte médico sobre Namamoto Kanji, un peligrosísimo gánster se sentó con una sonrisa pintada en el rostro.
-¿Ese es el reporte del doc sobre Namamoto? Preguntó un hombrecito que aparentaba tener unos cuarenta años pero que en realidad no pasaba de los 30.
-¿Esa es forma de dirigirte a un superior Watanabe?
-Vamos jefe, conozco esa sonrisa. Ese delincuente de Kanji estaba fingiendo estar enfermo ¿no es así?
-Así es. Odiaría decir te lo dije, pero.. te lo dije.
-Y todo para postergar el juicio.
-Para escaparse dirás. ¿Qué mejor que una estadía en el hospital para que sus secuaces tuviesen una oportunidad para liberarlo?.
-¿Sabes qué jefe ?, estoy harto de todos estos maleantes haciéndose los enfermos solo para poder salirse con la suya. Dijo antes de salir.
Las palabras de Watanabe hicieron que recordara que el doctor Kato le había dado el reporte policial de la muchacha que estaba en su oficina, por lo que comenzó a leerlo. Al hacerlo, su curiosidad aumentó al punto de quedar boquiabierto y murmurar incrédulo que eso no podía ser cierto.
-¿Qué sucede? Preguntó su asistente volviendo a entrar con dos tazas de café.
-Lee esto. Dijo dándole el reporte policial de la muchacha.
“Femenina de unos 16 o 18 años de edad, detenida por el llamado del sistema de alarmas del templo budista ubicado en la calle Asakusa número 125, tras haber decapitado a un monje robot….”
-¿Decapitar a un monje robot?
-Y eso no es lo peor, sigue leyendo. Mira aquí. Dijo señalándole con el dedo.
“Luego de que testigos la identificaran por daño a la propiedad del templo con lo que parece ser una espada con mango largo de madera, la femenina saltó encima del capó del automóvil policial y al grito de “muere yokai maldito” comenzó a golpear el vehículo con su espada…”
-Esto tiene que ser una broma jefe.
-No lo es, yo mismo vi a la joven cuando entré a la oficina del doctor esta mañana.
-¿E intentó decapitarte con su espada?
-Estaba esposada.
-No me extraña.
-De todas formas había algo en ella que me generó …
-¿Escalofríos?
-Compasión. Me pareció una chiquilla asustada, seguramente una muchacha de campo a la que trajeron engañada vaya a saber con qué fines.
-No conozco muchas chiquillas asustadas que anden con una espada decapitando robots. ¿Tu sí ?
-Ya cállate y busca algo que hacer. Exclamó arrojándole un expediente.
Todavía no habían pasado ni cinco minutos cuando Watanabe volvió a entrar en la oficina de su jefe.
-¡Tenemos una espada, una armadura y una loca! Exclamó haciendo equilibrio para poder sostener la naginata y la pesada armadura.
-¿Qué es eso?
-Lo que tenía tu chiquilla asustada. Dijo sin poder contener la risa.
Acercándose, Nathan comenzó a examinarlos y notó que ambos estaban demasiado bien confeccionados como para tratarse de un disfraz, o algo que la muchacha hubiese podido hacer en sus ratos de ocio.
-Esto es… simplemente exquisito.
-Si claro...
-¡Mira el detalle! Parece una antigüedad.
-Aquí la única antigüedad eres tu jefe!
-Para tu información soy el más joven en ostentar este cargo.
-Impresionante, como el hecho de que hayan tenido que traer a la loca sedada y con un chaleco de fuerza.
-¿La trajeron aquí?
-¿Por qué crees que tengo su disfraz?. Aparentemente somos una especie de reserva natural para desquiciados. ¿Puedes creer que la rechazaron de otras dos prefecturas?
-¿Dónde está?
-La pusieron en la celda del fondo.
-Iré a ver de qué se trata todo esto.