Perdí la Cabeza

CAPITULO 20

Alguien siempre está mirando

La pantomima de llevar a Yuki disfrazada como muchacho había hecho que Nathan se divirtiera como en pocas ocasiones. Todo había salido tan bien que no podía parar de darse crédito y sentir que iba a poder con todo lo que se le presentase, incluyendo a ese mafioso que creía que lo único que bastaba era tener dinero para comprar voluntades.

Al menos eso fue lo que creyó, ya que en realidad alguien había estado observándolos y sacándoles fotos mientras recorrían Shibuya.

Esa persona era una de las tantas falsas amigas de Hana Shindo, alguien que no iba a dudar dos segundos en usar cualquier oportunidad disponible para inyectarle su veneno en pequeñas dosis.

Esperarla fuera de su clase de yoga, fue parte de eso. No había espera que pudiera hacerla vacilar con respecto a sus ansias de venganza y humillación de alguien que le había hecho mucho daño en el pasado.

Al ver a Hana, hizo de cuenta de que iba pasando por ahí y pronto estaban en una de las mesas del club ordenando tragos y conversando sobre las últimas tendencias de moda hasta Lisa, su autoproclamada mejor amiga, decidió atacar.

-¿Cómo estuvo tu cita con Nathan el otro día?

-Maravillosa como siempre.

-Pero ayer no salieron.

-No, él estaba trabajando.

-¿Trabajando? Dijo ella terminar llevándose la mano a la boca como quien acaba de decir algo que no debe.

-Sí, trabajando, ¿por qué? Preguntó Hana que era sumamente celosa y posesiva.

-Por nada…

-Lisa, dime.

-Yo... no se si deba…

¿Qué fue lo que viste?

Lisa inmediatamente le mostró las fotos que había sacado con su celular. Allí se veía a Nathan de la mano de un muchacho con el que parecía estarse divirtiendo.

-¿Qué es esto?

-No lo sé, me las pasó una persona preguntándome si ese era tu novio. Claramente no le respondí pero si las fotos llegaron a mi poder pronto pueden llegar a manos de otras personas mal intencionadas.

-Ni lo menciones.

-Creo que hice mal en decirte, pero mi miedo es justamente ese, que llegue a manos de gente...

-No, no hiciste mal. Este muchacho es el hijo de un colega de Nate.

-¿Y lo lleva de la mano?

-¿ Que no te das cuenta que es pequeño? Dijo Hana intentando usar su falso tono de voz suave.

-Si eso es lo que pensé. Probablemente un muchachito que está cuidando pero…

-¿Pero qué?

-¿Por qué no te dijo de ir también?

-Yo detesto a los mocosos, lo sabes bien.

-Si, claro, por eso, porque pensar otra cosa sería injusto con Nathan. ¡Tan buen novio que es!.

-¿De que otra cosa hablas?

-Nada, tengo que irme o llegaré tarde. Dijo Lisa resistiendo las ganas de mostrar la felicidad que le daba torturar a Hana. Años atrás, Hana que también se decía su mejor amiga le había tendido una trampa para que sus padres descubrieran que tenía un novio a escondidas y la enviaran a un internado.

Lisa de entonces 15 años, perdidamente enamorada de su novio, sintió que su mundo se le venía abajo. Al comienzo no supo cómo sus padres se habían enterado pero al regresar y percibir que Hana no solo le había copiado el look sino que también se había quedado con su novio, todo comenzó a tener sentido.

Lo único que Hana quería era deshacerse de Lisa que no solo era linda, tenía un novio heredero de una de las mayores fortunas de Japón, sino que con su buen promedio escolar, hacía que ella se viera como una tonta.

La jugada había sido magistral, Hana se había apropiado de su vida sin el menor de los remordimientos y lo único que Lisa quería era verla sufrir. Sin embargo, su padre y el de Hana eran socios comerciales por lo que su familia le exigió que hiciera de cuenta que no pasaba nada. Al fin y al cabo, solo era una amor de adolescentes.

Tiempo después Hana conoció al apuesto detective Nathan Takeda, y sin dudarlo, rompió el compromiso para poder dedicarse a conquistar a Nathan.

Lisa sentía que todo lo que esa mujer tocaba se convertía en polvo, por eso al ver a Nathan remotamente feliz con otra persona, así se tratase de un muchachito al que estaba sacando a pasear como un favor a un colega, era algo que iba a hacer que Hana enfureciese y eso le daba placer, vaya que se lo daba.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.