Perdí la Cabeza

CAPITULO 23

Mi cuñado el fiscal

-No puedo creer que el Director haya hecho eso contigo, tu no tuviste la culpa. Iré a decirle que la culpa es mía y…

- Tu no harás tal cosa Watanabe. Preciso un aliado en la Prefectura, ahora calla que ahí viene el oficial Shinge.

-¿Pero realmente vas a entregar a la loca?

-No, pienso crear una distracción y enviarla en un tren con mi abuela. El tren no sale hasta las 14:00 todavía tenemos un par de horas.

-¿Por que no hablas con tu cuñado el fiscal?

-¿Y que le digo?, ¿Que tengo a una muchacha escondida en mi casa y por eso estoy evitando a su hermana?.

-¿Estas ignorando a Hana?

-¡Qué más remedio!. No puedo llevarla a casa y que vea que tengo a otra mujer ahí. Tampoco dejar mucho tiempo sola a Yuki. La última vez casi arruina mi departamento, sin mencionar el olor a repollo hervido y papas fritas que parecen ser sus comidas básicas. El lugar apesta.

-¡Y el hecho de que te guste tampoco ayuda!.

-Eso también. Dijo sin prestar atención para corregirse instantáneamente.- ¿Gustarme? ¿Perdiste el juicio? ¡Para nada!.

-Tienes razón, no te gusta. ¡Te encanta!. Exclamó Watanabe cubriéndose la cara con las manos.

-Ya deja de decir tonterías. Dijo segundos antes de que el oficial Shinge llegara para conducir la patrulla.

-¿A dónde señor?

- Vamos a la estación de trenes. Dijo Nathan

-Pero Nate…

-Calla Watanabe.

En el camino, Watanabe intentó disuadirlo pero parecía como si nada le importase. Al llegar, Nathan les ordenó que esperasen en el auto, y luego de casi media hora, regresó ordenándole a Shinge que los llevara a la fiscalía.

Watanabe respiró aliviado y lo miró como buscando una respuesta que no recibió.

-Jefe, no se supone que tenga que decirle pero el Director me envió un mensaje para saber si ya tenemos a la muchacha ¿Qué le digo?.

-Dile que hay un tráfico horrendo. Grito Watanabe desesperado.

-Dígale la verdad Shinge, no quiero meterlo en problemas. Dijo Nathan mirando a Watanabe con cara de pocos amigos.

-Mi lealtad es para con usted jefe, el Director puede irse a tomar el sol. Le diré que estamos atorados en el tráfico y aún no llegamos a destino.

-¡Shinge!... Muchas gracias. Terminó diciendole conmovido.

-No tiene por que agradecerme jefe. Todos sabemos que a la muchacha la quieren matar, y el único que parece no darse cuenta es nuestro excelentísimo Director. Dijo Shinge conduciendo en dirección a la Fiscalía.

Nathan no esperó a que Shinge estacionara el auto para bajarse. Les ordenó que se quedaran allí y lo esperaran.

Al entrar, se encontró con su abuela y Yuki que vestía sus ropas de infancia y tenía puesta una de las máscaras.

-Eres un genio abuela. Dijo mirando a Yuki.

-Fue idea de Yuki chan para que no la reconozcan.

-Voy a sorprender a Oba, y una vez que lo haga…

-Le cortarás la cabeza, si, si. Esperen aquí, iré a hablar con el hermano de Hana. Abuela háblele para que no diga tonterías. Tenemos que hacer que nos crean y la pongan en protección a testigos. Dijo dejándolas solas.

La puerta de la espaciosa oficina tenía un cartel que decía Shindō Yoshio, fiscal adjunto del tercer distrito de Tokio.

Nathan golpeo la puerta suavemente como para darse un tiempo para pensar en qué decirle y pronto una voz desde adentro le dijo que pasara.

-Más te vale que valga la pena porque me has hecho perder mi almuerzo Takeda. Dijo Yoshio

haciéndole una seña para que se sentara.

La animosidad entre ambos era evidente pero si bien Yoshio Shindo rechazaba a Nathan como cuñado, no tenía quejas respecto a él como policía.

Hana era la hermana menor de los Shindō y todos la consentían y trataban como si fuera de cristal, por lo que el solo hecho de que tuviera novio y que este fuera detective de policía e hijo de una inglesa con apariencia occidental, hacía que todos en la familia lo mirasen mal.

-¿Recuerdas la muchacha que destruyó un monje robot?

-La loca que se viralizó en redes.

-Estoy seguro de que Kanzen Oba esta buscando matarla.

-¿Kanzen Oba? ¿El Kanzen Oba dueño de medio país?

-Ese mismo. Al comienzo también creí que la muchacha estaba loca, pero luego de recibir cierta evidencia, decidí poner a uno de mis agentes en su celda y sacarla de la prefectura.

-¿Decidiste, singular? ¿qué hay de tu jefe?.

-Eso no tiene la menor importancia, el agente que puse en su lugar apareció muerto hoy.

-¿Muerto en la prefectura? ¿Lo mataron bajo tus narices?

-Fue en la noche, yo no estaba. Gruñó mirándolo con rabia.

-Y dices tener pruebas de que ese desgraciado, uno de los hombres más ricos de Japón, que todos creemos que anda en cosas turbias pero no podemos probar, ¿está intentando matar a esa muchacha?

-Si.

-¿Y quieres que yo la entreviste y la ponga bajo protección de testigos, no es así?

-Yoshio, sé que no tenemos la mejor relación, pero es una pobre chiquilla salida del campo, no sabía lo que era un celular, un televisor… ella es muy vulnerable.

-¿Y dónde tenías escondida a la vulnerable chiquilla?

-En la casa de una persona de confianza.

-Ya veo… Y dime, si la pongo bajo protección ¿cómo vamos a usarla de carnada?

-No vamos a ponerla de carnada. De ninguna manera, es casi una niña.

-De acuerdo tráela para que a entreviste.

Un tanto reticente a la idea luego de que Yoshio le preguntase sobre ponerla como carnada, fue a buscarla y le dijo que no hablara sobre venir del pasado ni leyendas. Sólo debía decir que Oba era enemigo de su padre, y que en lo posible hablara poco.

-¡No soy tonta! Soy la mejor de mi clan.

-Ya déjate de hablar de clanes, di que eres la mejor de tu clase, y reza para que Yoshio no se dé cuenta de lo burra que eres.

Enojada con sus palabras Yuki le dio un golpe a mano abierta en la espalda que le dolió más a ella que a él.




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