El libro
Físicamente Nathan estaba esperando en el café, su mente en cambio, estaba en otro lado. No podía creer que el Director lo hubiese suspendido, y mucho menos que pusiera en riesgo la vida de Yuki, no después de lo que había pasado con el oficial. Mientras su mente daba vueltas pensando en todas las pruebas que necesitaba, notó a alguien parado detrás de él.
-¡Con que aquí estás!
-¡Hana! ¿qué haces aquí?
-Buscándote. ¿ O acaso parezco de las que vienen a cafés de mala muerte como este a tomarse un refrigerio?
Por un segundo Nathan pensó en decirle lo errada que estaba en decir que ese lugar era un café de mala muerte, pero sabía que esa conversación no iba a llevarlo a ningún lugar por lo que le hizo un gesto para que se sentara.
-¿Asumo que no quieres tomar nada?
-Asumes bien. Honestamente no entiendo cómo alguien que es nieto nada más ni menos que de los Rhys Jones, una de las familias más acaudaladas de Inglaterra, puede conformarse con un trabajo en la policía y…
-Son mis abuelos quienes tienen dinero, yo no. Además no viniste a hablar de mis decisiones de vida ¿no es así?
-No, claro que no. Vine a que me des una explicación.
-¿Explicación? Preguntó cada vez más cansado de los desplantes de su novia.
-Así es. Quiero que me digas qué estabas haciendo en Shibuya con un muchachito.
-En Shibuya con un muchachito. Repitió como un autómata.
-Después de nuestra cita me dijiste que ibas a estar trabajando y resulta que estabas de paseo con un muchacho.
-¿Cómo…?
-En el círculo en el que me muevo todo se sabe así que dime en este mismo momento de quién se trata. Demando impaciente.
-Mi abuela lo trajo, es mi primito... Dijo haciendo una pausa para mirar el mensaje que acababa de recibir.
“Nate, acabamos de recibir el reporte forense, al agente efectivamente lo asesinaron. El médico encontró además una marca hecha con un cuchillo en la baja espalda del muerto, una especie de flor. La loca dice que es el emblema del clan Oba. Te envío el informe completo en el adjunto”
Enviado desde mi Wephone a las 20:30 horas.
-¿Tu primito? Nunca me dijiste que tenías un primo.
Nathan no escuchó lo que ella acababa de decirle. Estaba enfocado en el mensaje, y el hecho de que por más descabellado que pudiera sonar, esto no era una guerra entre pandillas sino entre clanes. Decidió dejar que Hana siguiera hablando sola, y escribirle a Yoshio para enviarle el informe forense . Por un lado se sentía aliviado de tener más pruebas en contra de Kanzen Oba, pero por el otro, sabía que en cualquier momento podía volver a atacar a Yuki por lo que precisaba una descripción exacta de la persona que había entrado horas antes a la prefectura y había asesinado a su oficial. Su oportunidad llegó cuando vio al Director saliendo de la prefectura, por lo que se levantó para ir hacia allí.
-¿A donde crees que vas?
-Hana estoy en medio de una operación, no tengo tiempo para tus celos y no hice nada malo como para tener que darte explicaciones. Dijo dándole un beso que apenas tocó sus labios para salir a toda prisa.
-¿Pero cuándo vamos a vernos? Preguntó ella sin obtener respuesta. Nathan la había dejado sola.
Al entrar a la prefectura sintió alivio por no tener que estar siendo sometido a un tonto interrogatorio por parte de su novia que era capaz de ponerse celosa hasta de una mascota.
De hecho, en una oportunidad, ella lo obligó a devolver al refugio a un gatito que él había adoptado bajo el pretexto de que a ella le daban alergia, y que si el animalito seguía en su casa, ella no podría ir a a verlo.
En ese entonces él hacía todo lo que ella le pedía sin pensarlo dos veces pero a medida que la relación avanzó, Nathan comenzó a sentirse ahogado por la cuasi omnipresencia de Hana en su vida.
Lo que importaba ahora era Yuki corría peligro, y que haber salido con ella aún disfrazada, había sido una torpeza de su parte. De todas formas, estaba dispuesto a enmendar su error, atraparía a Kanzen Oba y ella sería finalmente libre.
Al abrir la puerta de su oficina, se topó con Watanabe que estaba revisando unos papeles y se alarmó por Yuki.
-¿Con quién está Yuki?
-¡Nate!
-No me respondiste con quién está Yuki chan.
-Yo la dejé unos minutos...
Nathan lo miró como si quisiera arrancarle los ojos, pero antes de que pudiera explicarle, salió corriendo en dirección a las celdas con miedo de que la misma persona que había asesinado a su oficial hubiese regresado por ella. Al llegar a la celda, sintió un alivio inmediato al verla leyendo una especie de manga.
-¡Yuki por todos los cielos, pensé que algo podía haberte ocurrido!. Le dije específicamente a Watanabe que no te dejara sola y… ¿Estás llorando?
Ella tenía lágrimas en los ojos y no intentaba ocultarlo.
-¿Qué te pasa? No llores, pronto vamos a sacarte.
-Ellos… fue todo lo que pudo decir antes de ponerse a llorar como una niña pequeña.
-Ábranme esta maldita celda. Gritó
Watanabe corrió y le abrió la celda para que Nathan pudiera entrar y confortarla.
-Hasta hace dos minutos estaba bien. Dijo Watanabe rascándose la cabeza.
-Ya estoy aquí, ya puedes dejar de llorar. Dijo Nathan abrazándola.
-¿Quieres que te consiga una habitación? Preguntó Watanabe entre risas.
-Pedazo de tonto, no ves que está mal. Muéstrame el video de ayer, quiero ver quién fue que entró a la prefectura y asesinó a nuestro hombre.
-Era lo que estaba intentando recuperar con Fukita.
-¿Intentando recuperar? ¿quieres decir que los videos se perdieron?
-No se perdieron, se borraron.
-Maldit… Dijo frenándose al ver a Yuki entre sus brazos. Calma, vamos a encontrar a ese delincuente, no temas.