Perdí la Cabeza

CAPITULO 29

El detective privado

-¿Lo mandaste a seguir?

-Por supuesto, no iba a poder irme tranquila si no lo dejaba vigilado.

-¡No puedo creer que hayas hecho una cosa así con tu novio!

-¿Por casualidad estás ciega? ¿No ves como las mujeres se le tiran a los pies como moscas?. Más vale prevenir que lamentar.

-Pero Nate siempre ha sido un muy buen novio.

-Es verdad, pero el otro día una persona me dijo que lo vio de la mano con un muchacho, al que llevó a cenar.

-Probablemente sea el hijito de algún colega porque sino significaría que...

-Nada, significa nada. Ese muchachito era su primo pequeño. ¡Mi Nate es bien hombre!.

-¿Y si lo sabes por qué lo mandaste a seguir?

-Ya te dije que las mujeres se le andan ofreciendo.

-¿Y qué te dijo el detective Hana?

-Me dijo que lo seguiría. Estoy esperando que me de noticias.

-¿Aún no fuiste a ver a Nathan?

-No, él cree que llego mañana. Pero si todo sale bien, como tengo certeza que será, iré a darle una sorpresa esta misma noche. Dijo Hana bebiéndose su martini.

Había empezado a correr el rumor de que Nathan Takeda, detective en jefe de la prefectura del norte de Tokio estaba pasando mucho tiempo con un muchacho con el que se lo había visto en múltiples ocasiones. Los rumores iban hasta el punto de decir que se había llevado al muchacho a vivir con él.

Ese rumor había hecho levantar unas cuantas cejas entre sus vecinos. Incluso algunos de sus subordinados en la prefectura habían comenzado a mirarlo de forma extraña. Al regresar a a prefectura, no tuvo el recibimiento que esperaba, todos lo miraban y señalaban sin el menor de los descaros pero nadie decía nada.

Hasta ese momento él ignoraba qué era lo que realmente estaba pasando, y al entrar a su oficina se encontró con una mariposa de papel sobre su escritorio.

-¿Qué significa esto? Llegó a decir antes de que sintiera la puerta de su oficina golpeándose con violencia.

-¡Cómo pudiste! Exclamó Hana volteándole la cara de una cachetada.

-¡Hana!¿Estás loca?.

-¡Degenerado! Exclamó arrojando unas fotos sobre la mesa. Eran fotos de él con Yuki vestida como un muchacho caminando de la mano, cargándola en el hotel y finalmente besándola en el tren.

-Yo… yo puedo explicar esto.

-¿Cómo? ¿qué clase de explicación hay que no sea…? Todos me lo decían pero no quise verlo… Gritó lamentándose

-¿Todos te decían qué?

-Los pantalones ajustados, que no tuvieras novia hasta conocerme, que seas tan malditamente ordenado… estaba todo ahí y no quise verlo.

-Hana no me gustan los hombres, todo es un gran malentendido. ¿Quién te dio estas fotos?

-Te mandé a seguir.

-¿Me mandaste a seguir?

-Claro que te mandé a seguir, si todo el mundo está comentando que te has vuelto un mariposón que se lleva a su novio a una suite nupcial en la playa. Gritó llorando.

La palabra mariposón le pegó como un rayo. Recordó que luego del incidente con los dos hombres, Yuki le había preguntado qué significaba, y repentinamente todo empezó a encajar.

-¿Tu enviaste a esos matones a que me siguieran hasta Shimoda?

-No eran matones, eran detectives privados que descubrieron que andas a los besos con un hombre. Me das asco. Gritó entre llantos dejando su oficina.

-¡Hana! Gritó él considerando si ir detrás de ella o no. Por un lado estaba sumamente enojado por que lo había mandado a seguir, y por el otro sentía que todo era una gran injusticia, él no estaba con un jovencito, él estaba trabajando. Estaba cuidando a una muchacha que parecía haber salido de sus pesadillas para torturarle, una muchacha a la que le gustaba cuidar, abrazar y...no soltar más.

-No. Ella es desesperante. Dijo en voz alta asustado por lo que acababa de pensar.

La verdad era que Yuki había comenzado a afectarlo en una forma que no se atrevía a describir. Ella irritante: vivía fanfarroneando pretendiendo ser una valiente guerrera cuando en realidad era una niñita asustada, rompía sus cosas, se la pasaba comiendo, era desordenada pero también muy bella. Tenía carne en los donde se supone que una mujer deba tener, y sus labios…

-Oh no, lo hice otra vez. Dijo en voz alta. -¿Qué está pasando contigo Nathan? Dijo dándose unos golpecitos en la cara.

-No sé qué está pasando contigo, pero tu novia salió de aquí hecha un tornado. Dijo Watanabe.

-Tuvimos una discusión.

-¿Te dejó?

-Watanabe este no es lugar para hablar de temas personales.

-Te dejó. ¿Qué pasó, descubrió que te gusta la loca?

-Deja de llamarla así, y sobretodo, deja de decir que me gusta.

-¿No?

-Por supuesto que no, ella es trabajo, nada más.

-Trabajo que te llevaste a casa.

-Ese es el problema.

-¿Y esas fotos? Preguntó Watanabe sin darle tiempo a responder. - ¡Con razón!.

-Con razón nada, fue una emergencia, nos estaban siguiendo.

-Hana es tan hermosa, no entiendo cómo puede gustarte la loca.

-Que no me gusta. Lo que más deseo es poder quitármela de encima, ha hecho de mi vida un infierno, ahora vete. Dijo furioso.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.