¿Reconciliados?
La reconciliación no había sido lo que Hana esperaba. Ni bien su hermano pasó a buscar a Yuki, Nathan no dejó de preocuparse mirando por la ventana. Furiosa ella comenzó a fumar sin parar intentando no demostrar la rabia que sentía, pero cada minuto que él pasaba mirando por la ventana, la hacía enloquecer.
-Tal vez no la traiga de vuelta. Dijo ella encendiendo un nuevo cigarrillo.
-¿Qué?
-Que tal vez la haya ubicado en otro lugar.
-¿Te dijo algo?
-¿Mi hermano? ¡Ja! ¿Pero así funciona el sistema de protección de testigos no?
-Sí. Dijo Nathan tragando saliva.
-¿Por qué no nos ponemos cómodos y me demuestras cuánto me extrañaste? Dijo acariciándole el pecho.
-Tengo que esperar a que me notifiquen, mira si llega alguien y nos encuentra… Dijo Nathan buscando una excusa para alejarse de ella.
-¿Y? ¿Cuál es el problema? Tu amiguita está comprometida, y mi hermano no es un bebé de pecho.
-¡Hana! Estoy feliz de que estemos de vuelta pero…
-¿No vas a decirme que te gusta ese mamarracho parlante?
-¡Claro que no! Ella es insoportable, caprichosa, torpe y yo tendría que estar loco para querer cambiarte por ella. Dijo Nathan paseándose de un lado al otro.
-¿Y el beso?
-Hana, la besé porque tú nos mandaste a seguir por un simio que me disparó en la pierna.
-¿Te disparó?, ¿Dónde? Déjame ver.
-Hana, regresa a casa. Mañana con tranquilidad hablamos.
Ni bien Hana dejó el apartamento, él bajó a la puerta del edificio a esperar a Yuki. Sus nervios eran evidentes, y ni siquiera sabía por qué. Yoshio era campeón de artes marciales, sabía disparar un arma e iba con un guardaespaldas, no había nada de que preocuparse pero sin embargo estaba preocupado.
-¡Finalmente! Creí que no ibas a devolverla. Dijo Nathan jugando con el cierre de su campera ni bien los vio llegar.
-Estoy arreglando un nuevo lugar para ella. Respondió Yoshio despidiéndose de ambos.
Nathan corrió detrás de él para preguntarle sobre qué estaba hablando pero Yoshio le dijo que no podía decirle más nada y se fue.
-¿Qué te dijo? Preguntó Nathan tomando a Yuki del brazo
-No puedo hablar.
-¿Cómo que no puedes hablar?
-Firmé un papel que dice que no puedo hablar y Takeda Yuki es una mujer cuya palabra vale oro.
-Escúchame bien pequeña plaga, vas a decirme en este mismo momento de qué hablaste con Yoshio o… te cortaré la cabeza. Dijo Nathan sorprendido de sus propias palabras.
-Takeda Yuki no le teme a la muerte.
-¡Ya deja de hablar de ti misma en tercera persona! Gritó exasperado.
-Lo siento.
-Yuki chan, ¿no te das cuenta? Yoshio va a llevarte a otro lugar.
-Lo sé.
-¿Y no te importa?
-Vine con una misión, o al menos eso creí... Tengo sueño.
-¡Maravilloso, la señorita tiene sueño!. Pues subamos así duermes bebita.
-Takeda Nathan, yo…
-¿Qué?
-Yo creo que así es mejor. Dijo ella saltando para darle un beso en la mejilla.