Perdí la Cabeza

CAPITULO 35

Oficialmente desaparecida

Nathan regresó a su casa para ver si encontraba más pistas, pero en su lugar se encontró con su superior.

-¿Fuiste a la oficina del señor Oba?

-Veo que las noticias viajan rápido señor Director. Respondió Nathan.

-¿No te dije específicamente que no lo molestaras?

-Lo hizo pero Yuki estaba bajo mi cuidado y fue secuestrada.

-Takeda, pasé muchas cosas por alto, como el hecho de que hayas ido a hablar con tu cuñado el fiscal a mis espaldas para que la delincuente esa quedara bajo tu cuidado, y realmente no me importa qué clase de acuerdo tengas con tu novia pero…

-No le permito que haga esas insinuaciones. Interrumpió Nathan furioso.

-Tienes razón, no debí decir eso, pero aún así, actuaste a mis espaldas y ahora tenemos a una testigo protegida posiblemente muerta.

Nathan sintió como si le hubiesen tirado un balde de agua helada, y repentinamente palideció.

-Ella no está muerta. Gritó Nathan enfurecido.

-Takeda, preciso hablar contigo. Dijo Yoshio Shindo acercándose.

El Director los dejó a solas para que hablasen y luego de unos minutos, Watanabe que recién había llegado al lugar, tuvo que separarlos luego de que Nathan le propinara un golpe a su hasta entonces cuñado.

-Nate, basta. Dijo Watanabe poniéndose en el medio de los dos.

-Este hijo de…

-¡Me las vas a pagar Takeda! Voy a procesarte. Dijo limpiándose la sangre de la nariz.

-Procesame idiota. Gritó Nathan enardecido.

Con el cabello revuelto y la respiración entrecortada, Nathan sintió ganas de llorar. Yoshio planeaba usar a Yuki para atrapar a Kanzen Oba. El plan era simple, uno de los oficiales encubiertos que trabajaba para las industrias de Oba, revelaría el día y hora en el que la trasladarían y luego sería cuestión de esperar a que atacaran.

Si bien el plan no era complicado, y habían decidido ponerle un chaleco anti balas y un rastreador, algo había salido mal.

El problema nunca había sido sacar a Yuki de la casa de Nathan para protegerla sino para usarla como carnada.

Nathan estaba tan furioso que sintió que podía pulverizar a Oba con sus propias manos. Eso le hizo recordar que tenía el papel con su número de teléfono en el bolsillo de la chaqueta por lo que marcó el número y esperó a que le contestara.

La charla comenzó bien pero a medida que Nathan iba impacientándose, la conversación cambió de tono.

-¿Dónde tienes a la muchacha malnacido?

-Detective, no sé de que muchacha me está hablando.

-De Yuki Takeda, la que mandaste a seguir y matar.

-Detective, con esa imaginación debería estar escribiendo novelas policíacas. Yo no mandé a seguir y a matar a nadie, soy un ciudadano común y corriente.

-Conozco tus actividades y tengo pruebas así que más te vale que me digas donde la tienes, por que si algo le sucede…

-Detective, ya le dije que no tengo a ninguna muchacha. Puede ir a mi casa a comprobarlo.

-Lo haré, y es más pediré una orden de allanamiento para todas y cada una de sus propiedades. Gritó cortándole el teléfono.




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