Perdí la Cabeza

CAPITULO 42

Un nuevo amanecer

El sol parecía indeciso sobre si quitarse el manto de nubes o seguir remoloneando antes de empezar a dar claridad. La primavera había llegado hacía unos días, pero el invierno parecía no querer irse, aún hacía frío y los animales del bosque demoraban un poco más en comenzar a aparecer.

De pronto unos gritos rompieron la aparente calma del lugar.

-Despierta. Háblame. Despierta tonto. Dijo dándole lo que intentaba ser un golpecito en la cara pero terminó siendo una cachetada que hizo que él abriera los ojos.

-¡Delicada como una demoledora!. Dijo él frotándose la mejilla.

-¡Nate!

-¡Yuki! ¿Me recuerdas? Preguntó él feliz abrazándola.

Él se maravilló al verla inclinada sobre él, luciendo igual que como la había encontrado en la casa de Kanzen Oba. De cerca era aún más bonita pensó mientras la abrazaba.

-Takeda Nathan, yo...recordé todo cuando... me besaste.

-¿Te besé? Dijo él con una sonrisita pícara.

-Si.

-¿Estás segura de que fuiste tu quien me besó primero?

-No, tú besaste a Takeda Yuki y luego… ¿será que estamos muertos? Preguntó ella sollozando.

-Déjame corroborar. Dijo él acercándose para darle un lento beso en la boca. Saboreó sus labios como si se tratasen de un manjar, y ella respondió con el mismo entusiasmo, abrazándolo y separando sus labios para que él pudiera besarla mejor. Luego de varios minutos Nathan se apartó y sonrió.

-No, no estamos muertos Yuki.

Ella se ruborizó y lo miró sin decir nada. No era necesario su rostro lo decía todo, y su corazón... su corazón latía tan a prisa que sentía que podía escucharse a una milla de distancia

-¿Qué te parece si nos casamos y luego nos vamos a casa? Preguntó él tomando su rostro entre sus manos.

-¿Casarnos?

-Sí, vamos a buscar un ayuntamiento.

-¿Un qué?

-Ven. Dijo él poniéndose de pie.

-Pero hay que pedirle permiso a mis padres.

-Estamos de vuelta en el siglo XXI, aquí la única que debe decir si quiere casarse con un gigante aberrante de ojos desteñidos eres tu.

Yuki hizo una breve pausa para luego decirle lo que verdaderamente pensaba de él.

-No eres aberrante, eres guapo y tus ojos son hermosos como un cielo de primavera.

-¡Vaya! Creí que era prácticamente una monstruosidad.

-Mentí, pero sólo porque tu puedes ser muy pretencioso.

-Será mejor que nos pongamos en marcha antes de que me arrepienta de pedirte matrimonio.

-Nate… yo... también mentí con respecto a otras cosas… Dijo sentándose nuevamente en el pasto.

-¿Ah sí? Preguntó él haciéndose el desentendido

-Yo… no estoy comprometida, me habían dado en compromiso pero el muchacho rompió el compromiso y se casó con mi hermana. Luego me volvieron a dar en compromiso pero él murió de viejo. Al ser la peor de mi grupo, nadie quiso casarse conmigo. De todas las onna mushas, yo soy la única que se desmaya cuando ve sangre. De hecho, nunca tuve una colección de cabezas… Admitió sollozando.

-No llores tontita.

-Si no quieres casarte con Takeda Yuki después de todas estas revelaciones, lo entenderé.

-Déjame pensar… ya lo pensé. Dijo él luego de una brevísima pausa. Creo que estas mintiéndome otra vez, tu si tienes una cabeza en tu colección.

-No.

Sí, ésta. Dijo señalándose la cabeza.

Yuki lo abrazó y volvieron a besarse.

-Será mejor que vayamos a buscar ese ayuntamiento antes de que... Dijo con la voz entrecortada mirándola fijo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.