Perdida [completa]

Epílogo

Miércoles 17 de marzo de 2021 

 

Irina:

          Es recién a un año de tu muerte que soy capaz de poner en palabras todo lo que ronda por mi cabeza. Desde el primer minuto en que leí tu diario quise escribirte una carta, pero las palabras quedaban atrapadas en esa distancia que hay entre mi mente y la lapicera. Me hubiese gustado hacerlo antes, pero creeme, no podía. Por eso voy a contarte resumidamente todo lo que pasó desde ese fatídico 25 de marzo. 

Cuando me desmayé, la policía había llegado a la escuela. Por lo que me contaron, Martina y Ana Clara le contaron a Ramiro, que estaba fuera, lo que había pasado. Se debatieron un rato entre decirle a los profesores o no, pero cuando todo el mundo escuchó los disparos supieron que estábamos en peligro. 

A pesar de haber recibido una bala cada uno, Valentín, Mateo y yo sobrevivimos. Cuando me desperté tres días después en una habitación blanca y fría del hospital, mi mamá estaba allí y corrió a buscar a los médicos, para después llorar y abrazarme mientras me repetía cuánto me amaba. Lo primero que le pregunté fue cómo estaban los chicos y me respondió uno de los doctores que me atendió. ¿Sabés lo que me dijo? "Tuvieron suerte, en especial vos". 

Aquella fue la primera vez que volví a sonreír de verdad luego de tu desaparición. 

Por su parte, Miguel Maltés fue denunciado por nuestras familias y por las hermanas de la mamá de Irina. Ese 25 de marzo se rió en nuestras caras diciendo que "era su palabra contra la nuestra" sin saber que Valentín lo filmó todo con su celular desde el momento en que nos encontramos con Matías en el aula 514. Por la cantidad de pruebas contundentes en su contra, lo condenaron increíblemente rápido a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional en cuestión de pocos meses. 

Lo que pasó se hizo tan relevante a nivel nacional que Ana Clara, Martina y las tías de Irina convocaron a una movilización para la semana siguiente que partía desde Congreso e iba hasta Plaza de Mayo, exigiendo justicia por tu femicidio y por todos los casos de mujeres asesinadas de los que el Poder Judicial se desentiende todos los días. Aunque yo no pude asistir, supe que miles y miles de personas fueron a pedir justicia por vos. 

Hace unos días, Valentín vino a casa muy nervioso. Volví a sentir miedo, tal como hace un año. Me dijo que tenía algo importante que decirme. Me senté junto a él en el sillón, esperando que hable y así, sin más, me besó.  

❝ — Aquel día en el depósito supe que me gustabas y pensé que sería algo pasajero, pero hace meses estoy esperando a que esto se me pase y lo único que siento es que cada día te quiero más y más y ahora... creo que estoy enamorado de vos. No quiero guardarme las cosas que siento nunca más. 

— No te las guardes entonces — le respondí, devolviéndole el beso.

Hoy por la mañana, junto a él y Mateo fuimos a visitarte. Llevando flores y fotos viejas, nos sentamos junto a tu lápida en el pasto. Fue la primera vez después de este desastre que me sentí en paz sabiendo que todo había terminado. Hablamos mucho e incluso nos reímos, miramos fotos, recordamos anécdotas en voz alta y lloramos. Mateo se convirtió en alguien muy especial en nuestras vidas, porque desde que empezamos a hablar nos hicimos muy amigos. Sobre todo, deberías verlos a los chicos, que el año pasado vivían peleándose y ahora son inseparables. 

Cuando empecé a conocerlo más, realmente entendí lo que viste en él. Es uno de los mejores amigos que pude tener. Fueron afortunados en tenerse mutuamente.

La razón por la que te escribo hoy también se debe a ellos. Se les ocurrió redactar algo y leerlo (leértelo) en voz alta. Mateo dijo que con vos aprendió lo que era el amor y Valentín dijo que le enseñaste tantas cosas que era imposible enumerarlas todas en una sola hoja, y que probablemente iba a amarte para siempre. En ese momento los tres lloramos juntos y nos abrazamos: compartíamos el mismo dolor.

Yo no tenía nada preparado para decirte porque no sabía si iba a ser capaz de no llorar en el proceso, pero los chicos me dijeron algo que me quedó grabado: 

"¿Y qué importa si llorás? ¿Qué importa si te rompés por un rato? Las cosas ya pasaron, ya estamos bien. Llorá todo lo que tengas que llorar."

Por eso estoy acá, escribiéndote y derramando un par de lágrimas intentando decirte todo lo que nunca pude. 

Fuiste la mejor amiga y compañera de vida que pude tener jamás. De vos aprendí muchas cosas valiosas, pero quizás la más importante fue la última que me dejaste: que sólo se muere quien se olvida, y mientras un recuerdo tuyo exista en mi corazón vos vas a estar viva para siempre. 

Tu partida también dejó un grupo de amigos que atesoro y aprecio con el alma. Ana Clara y Martina son las personas más buenas que conozco, y me alegra ver cómo Ramiro cambió para bien. Valentín y Mateo aún no pueden perdonarlo y no los culpo; yo también sentí lo mismo por mucho tiempo, pero me gusta verlo y tomar un café con él cuando viene de visita a Buenos Aires. Después de todo, los tres nos salvaron la vida y vamos a estar conectados para siempre.

Sólo puedo cerrar esta carta diciéndote lo mucho que te extraño y te amo. 

Sea donde sea que estés, espero que estés orgullosa de nosotros. 

No me olvides, que yo nunca te voy a olvidar. 

 

 

Con todo el amor del mundo,

tu mejor amiga eterna 

 

Eva Domínguez 

 


FIN

 

 

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