Cada paso que da Hades le tiembla todo incluso hasta los dientes le comienzan a castañear haciendo un ruido débil pero contante. Kayla se da cuenta de eso y aprieta más su mano. Esperando poder calmarlo.
Continúan su trayecto por la densa vegetación. Donde cientos de animales pasan por ahí. Mientras van mueven algunas hojas y ramas con sus cuerpos. Que crujen. Entre más caminan ambos empiezan a sentir esa brisa caliente proveniente de la playa.
Hades se detiene en seco. Jalando a Kayla que por poco y cae al piso. Ella Se gira para verlo que está completamente inmóvil como un piedra. Sosteniendo con fuerza la mano de ella. Pero esa presión es cada vez más potente porque comienza a sentir como sus dedos duelen al chocar hueso contra hueso.
Solo hace una mueca de dolor que Hades ignora por completo su vista está fija en un punto inexistente que Kayla puede notar. Así que se acerca a él colocando su mano libre sobre su mejilla. Al ponerla siente su frondosa y rasposa barba que le ha salido. Que lo hace lucir de una manera tan desaliñada. Bajo sus ojos las ojeras son más que evidentes. Pero ignora poe completo eso.
Ellla se da cuenta de que su tacto surte efecto en el porque sus ojos verdes son posados en ella. Teniendo toda su atención.
—No temas, estoy contigo —murmuro Kayla. Acariciando su mejilla.
Sin que ella se lo espere él suelta su mano y se pone de rodillas frente a ella abrazándola. Mientras que él coloca su cabeza en su vientre.
—Tengo miedo —respondió Hades con una voz temblorosa. —El es el monstruo que me daño para siempre.
Kayla se compadece por las palabras que está escuchando de la boca de Hades. Y es que su manera de hablar es la de un niño pequeño que le teme a la oscuridad. Lo que la deja muy impactada. Entiende que su daño es peor de lo que ella pensaba. Pero sabe bien que él tiene que afrontar sus temores. Que sepa ese hombre que no es nada y que lo que paso no lo ha dañado.
Así que Kayla coloca su mano en la melena oscura de Hades. Sus dedos se entierran más de lo que esperaba. Su pelo ha creído también demasiado. Ignorando eso empieza a darle palmadas como si se tratara de un bebé.
—Shh, estoy contigo. —menciona Kayla con una voz suave y reconfortante. —Se que tienes miedo. Pero debes de abrir esa puerta y darte cuenta que el monstruo no es nada más que una imaginación tuya. —Al decir eso Hades levanta la vista viéndola con las pupilas tan dilatadas y haciendo una línea curva hacías abajo con los labios. —El monstruo ya no puede hacerte daño. Ya no eres ese niño indefenso. Así que es momento de que le demuestres quien eres. ¿Vamos?
Hades sólo asiente con la cabeza.
—Entonces ponte de pie —ordenó Kayla. Hades la obedece de inmediato. Ella le vuelve a ofrecer su mano y el la toma sin dudarlo. Continuando con tu trayecto.
Entretanto el sargento Dominic está molesto y ansioso por estar esperando a que Hades regrese. Su temperamento ha cambiado mucho a cómo llegó hace unos instantes que estaba feliz y encantado de poder encontrarlo. Pensado que tal vez y sólo un tal vez el se lanzara a su brazos dándole las gracias. O por lo menos un simple apretón de manos. Se conformaba con eso. Percibir nuevamente su piel. Era todo lo que el deseaba. Pero no en vez de eso solo se fue corriendo como toda una niña que va a esconderse en las faldas de su madre.
Se decide a ir a buscarlo dando unos cuantos pasos sobre la arena dorada. Pero a lo lejos ve a Hades tomado de la mano de esa mujer. Lo que le desagrada volviéndose un mal sabor de boca. Que cuando se traga la saliva está me cae mal a su estómago porque empieza a hacer ruidos extraños. Y es que no entiende porque la está tomando de la mano de esa mujer.
No dice nada y sólo intenta controlar su enojo y descontento. Hasta que poco a poco ellos llegan a estar a unos metros de distancia de el.
—Hola señor Benavides —saluda Hades con una voz fuerte y semblante serio. —Disculpe mi comportamiento de hace un rato. Es que no creí que usted vendría en nuestro rescate.
Las palabras que ha dicho Hades no me causan gracia al señor Dominic. Si no todo lo contrario más parecería como si estuviera retándolo. Y él odia que hagan eso con el. No permitiría esa falta de respeto. Así que pone una expresión seria y una mirada pesada y llena de odio que está completamente dedicada hacia Hades.
—Hola Hades no…
Hades lo interrumpe
—Por favor le pediría serlo Benavides que me diga señor Lara. Recuerde ya no soy un niño. Y no le he dado permiso de que me hable por mi nombre. Sin importar que usted sea mayor que yo —lo regaño Hades con una voz seria. Aunque en su interior está muriendo de miedo. Su estómago se revuelve y sus tripas hacen ruidos extraños. Pero siente la mano de Kayla tomando la suya logrando controlar sus emociones. Y dándole el valor que necesita.
Dominic no puede creer lo escucha. Además se siente ofendido por la enorme falta de respeto que ha tenido Hades con él para interrumpirlo. Lo que lo hace enfurecer más apretando los dientes. Le dan unas enormes ganas de darle unas cuantas bofetadas para que entienda y comprenda lo que es respeto.
Sin embargo ve cómo esa mujer a su lado lo toma de la mano. Hades ni siquiera voltea a verlo por estar mirando a esa cualquiera. Mientras que ella no aparta la vista de él. Así que intenta controlar sus emociones. Enfocándose en lo que realmente vino hacer.
—Lo siento señor Lara —se disculpa fingiendo. —Pero ya es momento de que regresemos. Me han dado la tarea de encontrarlo a toda costa. Sus pases estan muy preocupados por usted. Así que es mejor que venga conmigo —mencionó Dominic sin apartar la vista de Hades que no ha dejado de ver a Kayla. Puede ver como sonríe maliciosamente y esa expresión le causa una extraña satisfacción acompañada de un deseo que había reprimido por muchos años y que en un abrir y cerrar de ojos ha vuelto a renacer.
—Que raro, mis padres preocupados es algo difícil de creer. —dijo Hades con enojo sin dejar de ver a ese anciano que solo le causa repulsión.
Editado: 28.08.2025