Capítulo 7: La otra Luna
Mia y Marian se quedan paralizadas mirando aquel mensaje, ¿a que se refiere?, ¿hay alguna trampa?, ¿qué está pasando?. Tras varios segundos que parecen interminables, las piernas de ambas responden y comienzan a correr.
Corren calle abajo, ahora analizando cómo todo se deforma, faltan ventanas en las casas o incluso sobran, las casas son de colores que no deberían, hay plantas que nunca habían estado, y también farolas que iluminan erróneamente.
La calle ya no tiene fin, las casas se repiten una y otra vez, con aquellos errores antes milimétricos, que ahora se hacían cada vez más evidentes.
Hacía frío, cada vez más, todo se deformaba, y ellas se cansaban, hasta que escucharon una voz desconocida tras ellas:
“¿Ahora entendéis por qué no debíais alegraros?”
Las dos se giran pero no hay nadie. Comienzan a mirar alrededor, todo se había deformado, ya nada parecía la realidad, nada les indicaba que habían vuelto. Por suerte Luna, o aquella entidad que se hacía pasar por su querida amiga no les perseguía.
Seguían mirando alrededor hasta que vieron a “La Guía Gris”.
La Guía Gris se queda mirándolas, mirando sus caras y analizando hasta qué señala la dirección contraria de donde estaba la otra Luna.
Las chicas corrieron en esa dirección sin dudarlo. La Guía Gris las había salvado muchas veces, así que decidieron hacerle caso, hasta que varios minutos tras correr, apareció la otra Luna.
– Hola, chicas, ¿qué tal? – les preguntó Luna.
– Vete… no te necesitamos, tan solo eres una impostora. – le contesta Mia mientras que se aleja lentamente sin apartar su mirada de ella.
– Vamos chicas, dí mis recuerdos por vosotras, ¿por qué sois tan malas conmigo? – pregunta Luna mientras se va acercando a ellas.
Marian no aparta la mirada de ella, pero su vista se nubla por las lágrimas y sus piernas dejan de responder.
– Si eres ella… ¿Dónde está la salida de aquí? – pregunta Marian con la voz temblorosa.
– Para salir de este nivel tenéis que buscar una zona inestable e intentar atravesarla.
– Eso ya lo sabíamos. – responde Mia mientras coge la mano de Marian para que no se acerque a Luna.
– Entonces sabéis como salir. – responde Luna, mirándolas fijamente mientras crea un silencio incómodo.
– Bien… ¿Dónde está esa supuesta zona inestable? – pregunta Mia, claramente sigue desconfiando.
– Está en aquella casa roja del fondo, abrid la puerta y pasareis a otro nivel. – dice Luna mientras camina hacia esa casa y abre la puerta sin mirarles. – Podéis pasar, este nivel es más seguro.
Las dos chicas observan desde la puerta el nivel, era una cafetería. El lugar tenía comida y bebidas sobre las mesas, la iluminación era bonita y no tenía aquella sensación intensa de estar continuamente en peligro como los niveles anteriores.
Mia y Marian se quedan dudando hasta que Luna las empuja ligeramente hacia dentro y dice: “Descansad y comed bastante, los siguientes niveles no serán tan seguros”. Luna se queda mirándolas unos segundos antes de cerrar la puerta.