Perdido En El Amor

PARTE I

Han sido tantos milenios que ya he perdido la cuenta; lo curioso de todo, es la infinita realidad de la inmortalidad.

Un cadáver más, hemos llegado a tiempo… ¡Como siempre!

3:30:00am. Abrí la pantalla del Ring Pad y miré cada detalle del registro mortis: nombre, edad, estado civil, trabajo...

– Es hora. – di la orden.

Esperamos los habituales 60 segundos terrenales, miramos el registro completo y nada. Es notable la necedad de este ser; pero más, su ignorancia. Londres Inglaterra, 3:30:01am; Hombre de 70 años, 1.80 de estatura, tez blanca, robusto, cabello blanco y usaba lentes. El cuerpo se encuentra tendido sobre el piso del cuarto; un ataque al corazón le impidió por primera vez serle infiel a su esposa.

- ¿Algo que decir Vincent? - pregunté muy serio.

- ¡¿Qué sucede?! ¡¿Por qué me veo ahí tirado?! – preguntó con mucha angustia.

- Has muerto.

- ¡¿Cómo que muerto?! ¡No puede ser! ¡Esto no puede estar pasando! –se tomaba la cara mientras se observaba a sí mismo.

Guadañita terminaba de revisar cada línea mientras continuábamos escuchando sus quejas y reproches, lo mismo de siempre: ¿Por qué a mí?

- ¡Guarda silencio! – grité – Cuando se te dio la oportunidad no la tomaste, ahora ya no hay nada que hacer; por favor no nos quites más el tiempo con tus lloriqueos que debemos apurarnos, aún tenemos mucho trabajo pendiente.

  • ¡Yo no puedo estar muerto! Soy un hombre muy poderoso, tengo mucho dinero y contactos. ¡Esto no puede estarme pasando!
  • Típico en los mortales como tu. Creen que todo se resuelve con dinero, pero aquí… no es así.
  • Debe haber algo que podamos hacer. Pídeme lo que quieras y te juro que te lo daré.
  • ¿Lo que sea?
  • ¡Lo que tu quieras! – dijo muy seguro.

Lo miré fijamente a los ojos y sonreí.

  • Eres patético.

Le mostré el documento que avala su deceso y el lugar donde debía firmar. Continuaba en negación; quejándose, rehusándose a aceptar el hecho de su muerte, «lo normal» en los de su clase. Lo tomé del hombro derecho y lo miré directo a los ojos, poco a poco comenzó a calmarse hasta que firmó; en ese momento Guadañita abrió el portal multicolor y su alma comenzó a sufrir la transición. Caminamos hasta llegar al plano neutro, «un lugar donde se encuentran los senderos eternos». Al centro hay un árbol enorme con muchas hojas de colores y varias ramas secas. Este árbol esta postrado sobre una plataforma de cristal liquido traslucido y alrededor millones de estrellas de muchos colores. En cuanto llegamos Vincent no dejaba de mirar con asombro el lugar.

  • Serás llevado hacia abajo, ya te están esperando.
  • ¡Hacia abajo! – permanecía asustado.
  • Ese es el lugar que elegiste; ahí permanecerás por la eternidad de ahora en adelante.
  • ¡Ahí donde hay…!
  • Si ya sabes lo que hay. ¿Por qué cuando se te dio la oportunidad no la elegiste?

No dijo nada, su mirada llena de arrogancia continuaba estando presente.

  • Ahí lo tienes…soberbio. – dijo Guadañita.

En ese momento comenzó a abrirse el tronco del árbol, a escucharse lamentos y sonidos gruesos, profundos y tenebrosos. De ahí salieron varios espíritus demoniacos, sombras oscuras son rostro, con manos largas con garras.

  • Ya vienen por ti – dije.

Cuando los observó de cerca no pudo ocultar su miedo, sus gritos eran terroríficos; lo sometieron y encadenaron, lo arrastraron de tal manera que podía ver el gran terror que sentía en sus ojos. Lo jalaron hasta perderse dentro del tronco. Aún a la distancia se podía escuchar sus gritos de lamento mientras descendían rápidamente sin dejar rastro alguno.

  • Estos mortales soberbios creen que serán eternos. – dijo Guadañita.
  • Nada más cierto querido amigo, es hora de continuar.

Regresamos de inmediato a la casa flotante la cual esta ubicada en el plano neutro, sobre uno de los picos de miles de montañas. De inmediato imprimimos el documento mortis, guardamos el archivo y continuamos con nuestro trabajo.

  • Uno más a la lista. – menciono Guadañita en voz alta.




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