Perdido En El Amor

PARTE II

3:30:01am. Mire de nuevo cada detalle del registro mortis: nombre, edad, estado civil, trabajo…

  • Es hora - volví a dar la orden.

Esperamos los habituales 60 segundos terrenales y apareció una estrella dorada sobre el registro. Roma, Italia 3:30:02am; Mujer de 30 años, tez blanca, cabello rubio, delgada. El alcohol y el exceso de velocidad fueron las causas de un accidente automovilístico; el cuerpo quedó destrozado entre el vehículo y un muro de contención.

  • Alexandra
  • ¿Qué pasa? ¿Por qué puedo ver mi cuerpo aplastado? ¿Qué me está sucediendo? – preguntó desconcertada.
  • Acabas de fallecer.
  • ¡No puede ser! ¿Por qué?
  • ¿Es en serio? – pregunté molesto.

Alexandra quedó impactada al verse a sí misma; ver su cuerpo en ese estado era mucho que digerir. Guadañita terminó de revisar el formato mientras yo la observaba arrepentida; le di un poco te tiempo para asimilar los hechos.

  • Firma aquí - le señalé dónde.

Me miraba con un poco de angustia, podía notarse su dolor. Con lágrimas en sus ojos firmó. Guadañito volvió a abrir el portal multicolor y de inmediato su alma comenzó la transición. Caminamos hasta llegar de nuevo al plano neutro; Alexandra lo miraba con mucho asombro.

  • ¿Es hermoso verdad? – dijo Guadañita.
  • Es tan único que no hay una palabra para describirlo. – mencionó.

En ese momento se abrió una puérta en el centro del tronco del árbol.

  • Tu camino es de frente, no tardan en venir por ti.
  • ¿No hay nada que se pueda hacer? – su angustia era notable.
  • Lo único que se podía hacer ya lo hiciste, conseguiste una estrella dorada la cual te permitirá ir a un juicio justo; en cuanto al plano terrenal… ya no hay nada por hacer.

Un par de espíritus llegaron por ella, ambos encapuchados. El primero vestía una túnica traslucida en color blanco. Se acercó a ella y se notaba su mirada cálida y serena; Alexandra se sentía tranquila y en paz, pero en cuanto se acercó el otro de túnica negra, su mirada cambio por completo, se aterrorizó tanto que su grito fue desgarrador. Ambos la tomaron por sus brazos y se movieron de frente hasta perderse dentro de la puerta del árbol, no dejaron ningún rastro.

  • Esta mujer logró ver lo que se le venia y su corazón pido perdón sinceramente. – dijo Guadañita.
  • Y es por eso que recibirá una oportunidad.
  • ¿Crees que logre llegar al cielo?
  • No lo se, pero si logro arrepentirse de corazón, es muy posible que deba pagar antes todo el mal que hizo.

Regresamos de nuevo a la casa flotante para imprimir el documento y guardar el archivo, «una estrella dorada es una buena oportunidad».

  • Debemos continuar.
  • Es hora de irnos. – dijo Guadañita mientras abría el portal.




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