Perdido En El Amor

PARTE X

  • ¡Sí!… Todo bien. – respondí para no preocuparla.

Fue extraña esa sensación, pero no le di importancia y continué caminando con Elena hasta llegar a un lago increíble donde había demasiada gente y alrededor, un arte impresionante: esculturas, pinturas, manualidades, música...

  • ¿Qué sucede? – pregunté sorprendido.
  • ¡Es mi mundo Steve!… aquí nos reunimos los amigos para expresar nuestro arte y compartirlo con la gente. Esas esculturas que ves ahí están hechas por John; él es un joven autista que encontró a través de la escultura una manera de liberarse y conectarse con el mundo. Esas pinturas que ves allá son de Sonia; una joven con síndrome de Down que plasma mundos increíbles capaces de liberarnos por instantes de toda nuestra realidad. Allá se juntaron May, Jena y Charly; ellos tres tienen cáncer y a pesar de ello su fuerza de voluntad les permite crear unas manualidades increíbles. Ese joven que ves ahí es Roby; él hace retratos con gises, perdió sus manos debido a una enfermedad hereditaria y a pesar de ello siempre ha luchado para seguir adelante y mostrarle al mundo su arte. Por este lado están mis amigos de Almas de Fuego; Tavo en el bajo y Orlando en la guitarra y voz, siempre me apoyan para recaudar lo que se pueda y así poder ayudar al centro de apoyo. Aquí nos reunimos para liberarnos de todo y todos, para sentirnos libres, vivos; aquí tenemos la oportunidad de demostrar que si en verdad luchamos por aquello que deseamos las cosas suceden.

No tenía palabras para describir la magia y energía en ese magnífico lugar; la gente pasaba y se quedaba admirada de ver tan inigualable arte. Ver a todos ayudarse entre sí era una sensación nueva para mí, un hormigueo extraño que me invitaba a sonreír, a disfrutar y dejarme ir.

  • ¡Elena! ¡Sube! – le gritó un amigo.
  • ¿Ahorita? – preguntó sorprendida.

La gente comenzó a gritar el nombre de Elena obligándola a subir al escenario, no tuvo otra opción así que subió, se montó en la batería y con sus amigos de Almas de Fuego comenzaron a tocar. Quedé paralizado al verla montada en la batería, no podía creer lo hermosa que se veía además de que la banda sonaba muy bien. Toda la gente comenzó a corear la canción mientras más gente se juntaba. Cuando terminaron de tocar la gente aplaudía y gritaba como locos; el vocalista agradeció a toda la gente presente, pidió su cooperación para el centro de apoyo y así poder seguir brindando una luz de esperanza a aquellos que lo necesitan. De repente todos comenzaron a gritar “Sangre Libre” una y otra vez. Elena marcó el tiempo con sus baquetas y la banda comenzó a tocar la canción. Los amigos de Elena comenzaron a subir al escenario: John, Sonia, May, Jena, Charly y Roby. Todos y cada uno de ellos se unieron en una sola voz; la gente cantaba con tanto amor que era imposible dejar de sentirla dentro de uno. La canción vibraba por cada parte de la piel hasta hervir la sangre, de alguna manera éramos libres. Cuando terminaron de tocarla había lágrimas de emoción, euforia, alegría, pero lo más sorprendente fue ver lo mismo en mí. Yo no conocía esa canción pero me basto escucharla una sola vez para que me tatuara por siempre. Elena se abrazó con sus amigos, agradeció al público presente y los invitó a que compraran lo que les guste de todo el arte expuesto y así contribuir para una noble causa.

  • Estoy maravillado de ver todo lo que haces y para rematar… ¡Fue increíble la manera como tocaste en la batería! ¡No podía creerlo!
  • ¡Muchas gracias Steve! Todos los que estamos aquí nos apoyamos mutuamente así que es un trabajo de todos. El arte siempre ha sido parte de mi vida, no sé cómo explicarlo, pero es algo que siento correr dentro de mí. ¡Me encanta! – expresó Elena mientras me abrazaba.

A pesar de que mi cuerpo no logra sentir tanto, la abracé mientras nos suspendimos por un momento en un vacío.

  • ¡Elena! - interrumpió una de sus amigas.
  • ¡Si… ya voy! Ahorita te veo Steve, voy a atender a los amigos.

Elena se alejaba lentamente cuando de pronto se dio la media vuelta y se detuvo justamente en frente de mí.

  • ¡Muchas gracias por venir! ¡De verdad te lo agradezco con el corazón! – besó mi mejilla.

Parecía que el tiempo se detenía y el aire me acariciaba mientras toda la gente se movía en cámara lenta. «Sentir esta hermosa sensación de alegría infinita provocada por un beso era especial».

Una vez que asimilé todo caminé entre los artistas para admirar su arte: John tenía unas esculturas de metal impresionantes, sus formas y colores; May, Jena y Charly hacían unas manualidades magníficas de metal, madera y plástico, puros diseños únicos; Roby plasmaba el alma de las personas en cada uno de sus retratos, a pesar de no tener ambas manos se las ingeniaron para colocarle una porta lápiz con el cual podía dibujar; Sonia plasmaba en sus cuadros mundos increíbles llenos de luz y vida, Elena se encontraba con ella mostrando unos cuadros distintos. Esos cuadros mostraban cuerpos oscuros en lucha con cuerpos de luz; algo muy denso pero interesante, presté atención y había algo diferente a los otros cuadros de Sonia.

  • Estos cuadros son completamente distintos, muy profundos y no traen la firma de Sonia ¿Quién los hace? – pregunté.
  • Elena. – respondió Sonia rápidamente.

Elena me miró y no dijo nada; una vez más quede impresionado al ver su talento. ¡Qué mujer tan misteriosa e interesante!

  • ¡Eres impresionante Elena! ¡Realmente Impresionante!




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