Fue extraña esa sensación, pero no le di importancia y continué caminando con Elena hasta llegar a un lago increíble donde había demasiada gente y alrededor, un arte impresionante: esculturas, pinturas, manualidades, música...
No tenía palabras para describir la magia y energía en ese magnífico lugar; la gente pasaba y se quedaba admirada de ver tan inigualable arte. Ver a todos ayudarse entre sí era una sensación nueva para mí, un hormigueo extraño que me invitaba a sonreír, a disfrutar y dejarme ir.
La gente comenzó a gritar el nombre de Elena obligándola a subir al escenario, no tuvo otra opción así que subió, se montó en la batería y con sus amigos de Almas de Fuego comenzaron a tocar. Quedé paralizado al verla montada en la batería, no podía creer lo hermosa que se veía además de que la banda sonaba muy bien. Toda la gente comenzó a corear la canción mientras más gente se juntaba. Cuando terminaron de tocar la gente aplaudía y gritaba como locos; el vocalista agradeció a toda la gente presente, pidió su cooperación para el centro de apoyo y así poder seguir brindando una luz de esperanza a aquellos que lo necesitan. De repente todos comenzaron a gritar “Sangre Libre” una y otra vez. Elena marcó el tiempo con sus baquetas y la banda comenzó a tocar la canción. Los amigos de Elena comenzaron a subir al escenario: John, Sonia, May, Jena, Charly y Roby. Todos y cada uno de ellos se unieron en una sola voz; la gente cantaba con tanto amor que era imposible dejar de sentirla dentro de uno. La canción vibraba por cada parte de la piel hasta hervir la sangre, de alguna manera éramos libres. Cuando terminaron de tocarla había lágrimas de emoción, euforia, alegría, pero lo más sorprendente fue ver lo mismo en mí. Yo no conocía esa canción pero me basto escucharla una sola vez para que me tatuara por siempre. Elena se abrazó con sus amigos, agradeció al público presente y los invitó a que compraran lo que les guste de todo el arte expuesto y así contribuir para una noble causa.
A pesar de que mi cuerpo no logra sentir tanto, la abracé mientras nos suspendimos por un momento en un vacío.
Elena se alejaba lentamente cuando de pronto se dio la media vuelta y se detuvo justamente en frente de mí.
Parecía que el tiempo se detenía y el aire me acariciaba mientras toda la gente se movía en cámara lenta. «Sentir esta hermosa sensación de alegría infinita provocada por un beso era especial».
Una vez que asimilé todo caminé entre los artistas para admirar su arte: John tenía unas esculturas de metal impresionantes, sus formas y colores; May, Jena y Charly hacían unas manualidades magníficas de metal, madera y plástico, puros diseños únicos; Roby plasmaba el alma de las personas en cada uno de sus retratos, a pesar de no tener ambas manos se las ingeniaron para colocarle una porta lápiz con el cual podía dibujar; Sonia plasmaba en sus cuadros mundos increíbles llenos de luz y vida, Elena se encontraba con ella mostrando unos cuadros distintos. Esos cuadros mostraban cuerpos oscuros en lucha con cuerpos de luz; algo muy denso pero interesante, presté atención y había algo diferente a los otros cuadros de Sonia.
Elena me miró y no dijo nada; una vez más quede impresionado al ver su talento. ¡Qué mujer tan misteriosa e interesante!