PARTE XIII
- ¡Es maravilloso lo que hacen aquí y sobre todo el trabajo que tú haces! Ahora sé qué si no fuera por ti, este centro de apoyo no existiría.
- ¡Nada de eso Steve! Es un trabajo que realizamos todos los que de alguna manera tratamos de hacer algo por los demás.
- Sé la importancia de cada uno de los que colaboran aquí pero también sé qué si tú no convences al gran benefactor como lo llama Lissa, este centro no existiría, así que de alguna manera te guste o no, este centro es una realidad gracias a ti.
Elena sonrió, yo estaba feliz de verla y poder apoyarla en su ardua labor.
- ¿Ya conociste el área Z? – preguntó
- ¡Aún no!
- Pues es hora de que la conozcas.
Nos dirigimos por el pasillo hacia un elevador pequeño; una vez que entramos Elena apretó el botón Z y comenzamos a descender. Cuando llegamos y se abrió la puerta lo que vi fue sorprendente, comenzamos a caminar lentamente alrededor del lugar.
- Ese joven que ves ahí se llama José; es el encargado de las investigaciones sobre el autismo, ha descubierto nuevos métodos de contacto y está por encontrar un suero con el cual podrá controlarse casi en su totalidad. La señorita que ves allá se llama Claudia; ella es quien hace las investigaciones, los diseños y las pruebas de las prótesis, su avance tecnológico nos ha podido permitir crear prótesis casi perfectas. El joven que ves metido en ese microscopio se llama Ernesto; él investiga todo lo referente al cáncer, ha implementado nuevos métodos que afortunadamente han ido ayudando, ha hecho grandes descubrimientos a tal grado que está por encontrar un suero muy importante. Esa otra joven se llama Yadira; ella es quien trabaja en las investigaciones y métodos que debemos emplear para ayudar a todos los pequeños con síndromes. Todos y cada uno de ellos son una eminencia en su trabajo, aquí es donde nos concentramos y continuamos con nuestra lucha. Desafortunadamente solo hemos podido trabajar aquí en esta área, pero gracias a ello hemos procurado que a todas las personas a las que ayudamos tengan una nueva oportunidad.
No había una sola palabra exacta para describir tanta maravilla y tanto compromiso de esos jóvenes; había luz en la mirada de Elena, sonreía, se veía muy contenta. Me presentó con sus amigos y platicamos por un buen rato sobre todo su trabajo que en verdad era algo sorprendente. El tiempo se nos fue sin darnos cuenta, nos despedimos de los muchachos y volvimos a la recepción.
- ¿Cómo les fue? – preguntó Lissa
- ¡Excelente! ¡Es impresionante todo el trabajo que hacen! ¡Muchas Felicidades! – respondí emocionado.
- Te ves un poco cansada Elena, deberías irte a descansar. – mencionó Lissa
- Sí… creo qué si me iré a descansar, fue un día pesado, ya mañana te cuento Lisa.
- ¡Yo te acompaño a casa! Nada más me cambio y listo, digo… ¡Si no hay ningún problema! –mencioné contento.
Ambas se miraron y sonrieron.
- Seguro Steve, te lo agradezco. – contestó Elena.
De inmediato corrí a quitarme la bata y los zapatos, tomé mi ropa y me vestí lo más rápido que pude.
- ¡Listo Elena! ¡Cuando Digas!
- ¡Qué rápido! ¡Nos vemos mañana Lissa!… ¡Descansa! – la abrazo.
- Te agradezco mucho por esta oportunidad Lissa – le dije con una sonrisa.
- ¡Gracias a ti Steve por el gran apoyo!... ¡Es increíble lo que lograste en un solo día! – respondió mientras me daba un abrazo.
- De alguna manera siento que te conozco, siento como si nos hubiéramos visto antes. – le dije sorprendido.
- Yo también siento esa sensación Steve... ¿Es extraño no crees? –cuestionó mientras sonreímos.
Terminamos de despedirnos y salimos del centro de apoyo, me dispuse a tomar un taxi.
- ¡Quisiera caminar si no te molesta! –mencionó Elena.
- ¡Claro!… ¡Caminemos!
Nos movíamos despacio mientras permanecía callada, un poco ausente, miraba para todos lados; la magia de la ciudad era increíble, luces, movimiento, una atmósfera inigualable. Elena respiraba profundamente una y otra vez, se relajaba o quizá… ¡disfrutaba! No quise perder tan hermoso momento así que caminé a su lado en silencio contemplando su luz; me sentí tan bien con el simple hecho de estar a su lado. Llegamos a su departamento, abrió despacio y me miró de una manera tan hermosa que me quede paralizado. Se acercó lentamente y me abrazo despacio; coloco su cabeza sobre mi pecho y la abracé fuertemente por un momento. Un silencio nos envolvió, sentía que el tiempo se no se movía, de pronto me volvió a mirar y me dio un beso en la mejilla; se alejó de mí mientras me soltaba lentamente las manos.
- ¡Descansa Steve!... Te agradezco de nuevo todo lo que has hecho, sobre todo la confianza.
No supe que decir, me dio otro beso en la mejilla y cerró la puerta, sonreí sin saber porqué. Una cosa me había quedado clara; yo tenía el poder de vigilarla y encontrarla cuando quisiera a través del Ring Pad, no era justo que confiara tanto en mí y que yo hiciera eso, así que decidí comportarme como lo hacen los humanos y dejar de buscarla de esa manera; Elena merece toda mi confianza. Regresé muy contento al departamento, me di un baño y me dispuse a descansar; abrí la pantalla del Ring Pad y de inmediato note un nuevo correo de Guadañita, el titulo decía “Urgente”: