Perdidos

CAPITULO I

Me llamo Alexander Cold.

Cualquiera que me viera en la escuela probablemente diría que soy el chico normal, nerd y bastante aburrido que nunca llama la atención.

Y, para ser sincero, esa era exactamente la imagen que quería dar.

Después de mudarme con mi madrastra a otra ciudad, decidí que pasar desapercibido sería mucho más sencillo que intentar encajar. No era exactamente introvertido. Simplemente no me gustaba que la gente mirara demasiado.

Sobre todo, porque había cosas de mí que prefería que nadie descubriera.

Mis padres desaparecieron cuando yo tenía seis años. No recuerdo demasiado de aquella época, pero hay una frase que nunca conseguí olvidar:

«Solo tus sueños y tu poder interior te darán la fuerza para salir adelante».

Durante años pensé que eran palabras sin sentido dichas por dos adultos que intentaban tranquilizar a un niño. Con el tiempo, sin embargo, empecé a preguntarme por qué habían elegido precisamente esas palabras.

Tal vez algún día encontraría la respuesta.

Aquella mañana parecía ser una más.

Mi madrastra ya se había ido a trabajar y, como de costumbre, volvería tarde. Salí de casa rumbo al colegio y apenas había avanzado unas calles cuando vi a una chica caminando en dirección contraria.

Llevaba el uniforme de mi colegio.

No la había visto antes.

Tenía el cabello largo, cayéndole hasta la cintura, y una expresión tranquila que contrastaba con la prisa de todos los demás estudiantes. Sin darme cuenta, me quedé mirándola durante demasiado tiempo.

_Disculpa...

Demonios cuánto tiempo la estuve mirando

_ ¿Nos conocemos de algún lado?

_Emm... Yo... Solo... Disculpa solo que me parecía que no te había visto por aquí antes...

(Genial Alexander esto es digno de verse te estás poniendo nervioso solo porque una chica te descubrió mirándola)

_ Ay soy un idiota juro que nunca más volveré a mirar a una persona por más de un minuto...

_Perdón dijiste algo –sonrió divertida-

_Nada. Solo estaba pensando en voz alta. Si no llego temprano, el profesor de Matemáticas va a dejarme afuera.

_ Ahhh entiendo – puso una cara pensativa y empezó a mirarme – creo que vamos al mismo colegio...

_ Si, eso creo ¿en qué clase estas? –Ella le extendió un papel–

_ ¡Pero si estamos en el mismo salón! – exclamó Alex sorprendido – pero nunca te había visto...

_ Es que he sido transferida hace poco...– bajo la cabeza y tenía una cara sombría como si recordara algo de lo que no quería hablar, el cambio radical de felicidad a un rostro triste, me hizo un nudo en la garganta–

_ Qué tal si nos apresuramos a llegar –me apresure a decir– creo que si llego de nuevo tarde de nuevo el profesor me va a reprobar.

Ella sonrió dulcemente, y empezó a acercarse a mi...tomo mi brazo y me estiró haciéndome correr hasta el colegio gritando:

_Vamos Alex corre más rápido nos queda 5 minutos para llegar!

(Mírate Alex ahora hasta sonríes como un idiota)

Llegamos al colegio, por primera vez en mi vida empecé a llamar la atención, bueno para ser sincero llegar al colegio corriendo con una belleza sujetando mi mano, ya iba ser demasiado pedir que nadie se diera cuenta, verdad...

_ Vaya, vaya que tenemos aquí, al estúpido del nerd, con la nueva belleza del colegio...

_Ya cállate, Daniel. Es suficiente con que me hagas la vida imposible a mí.

_Ah, no sabía que los cuatro ojos hablaban.

_Y yo no sabía que los idiotas rubios con cara de matón hablaban. Creo que debería recordarte la última vez que te rompí la nariz.

_Vas a arrepentirte de lo que acabas de decir idiota...– se acercó a mí tomándome de mi camisa–

_Ya basta idiota – grito Esperanza – hay viene la profesora...

_¡Que!... ¿dónde?... – exclamó asustado–

_No que muy "hombre" –recalcó Esperanza haciendo la mueca de comillas al decir la palabra hombre –.

_Eres muy astuta preciosura– empezó a alejarse de mi para acercarse a esperanza acorralándola por la pared del aula, mientras los demás empezaban a decir enséñale a esa quién eres Daniel – aléjate de ese idiota hermosa y mejor considera todas las posibilidades que tiene este colegio para ti...– al terminar la frase la tomo del rostro para besarla–

No sé qué paso, todo fue muy rápido, solo sé que, en par de segundos, lo tomé del brazo, haciéndole retroceder lo tomé de la camisa dándole un golpe en la cara tirándolo al suelo...sentí mi pulso subir bastante, pero hice bien en disimularlo.

_Y más te vale nunca más tocarla, mirarla y mucho menos respirar junto a ella – grite – puedes hacer lo que quieras de mi..., no me importa, pero ni se te ocurra acercarte a ella...

_O sino ¿qué? – se apresuró a decir, levantándose del piso – vas a golpearme acaso, vas a hacerme algo idiota...




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.