Perdidos

Capitulo XII

Dereck

05:30 am

25 de noviembre 2019

Calles de la ciudad de Washington D.C.

El aire frio chocaba contra mi rostro, continuaba trotando por las calles del centro, mis pulsaciones aumentan por minuto, y el sudor de mi frente se deslizaba por mi rostro, el movimiento es constante, y rítmico, lo usual al correr por las mañanas, parte de mi rutina diaria como agente, es mantener mi cuerpo en forma, y tener la mente en estado de alerta. Luego de que el senador fuera asesinado, he decidido poner más empeño en los casos, últimamente, los presos se matan entre sí, o incluso antes de llegar a prisión, desaparecen o son asesinados,, lo cual es desconcertante, en todos los años que llevo trabajando para la A.I.O.M. nunca había visto un suceso que pasara de forma frecuente, el jefe no ha pronunciado ni una sola palabra, pero, no quiere decir que no esté al tanto de esta situación, existe la posibilidad de que tenga al agente Santiago investigando lo sucedido.

“ese sujeto es un buen agente, se respeta su dedicación, pero nadie en esa oficina lo soporta”

Rio ante el pensamiento, todos los detestan, a mí solo me da gracia como es el, ante mí, no es alguien a quien le seguiría una orden, para eso mejor me coloco una bomba y exploto el lugar conmigo adentro, aunque eso no es de mi importancia, mi único interés en este momento es el trabajo, siento una vibración en mi bolsillo, eso es suficiente para sacarme de mis pensamientos, me detengo en seco y saco el aparato del bolsillo de mis pantalón, eran Alexander, ese chico nunca descansa, siempre es el primero en llegar a las oficinas, no me extraña que me esté llamando a estas horas.

― aquí Lyon ― respondo de inmediato manteniendo el dispositivo e mi oído.

― Dereck, te tienen un trabajo para ti ― dice Alexander por la línea, se escuchaba agotado ― el jefe quiere que te encargues de un interrogatorio, se cree que podría haber un ataque, aquí en Washington, por ende, es clave la información que el posea.

― ¿de quién se trata? ― pregunto directamente, mientras seco el sudor de mi frente.

― su nombre es Erik Volkan, ex militar ruso, arrestado y enjuiciado por iniciar un atentado terrorista a las naciones unidas ― explicaba el, ese nombre, me suena familiar.

― Alexander, ¿Quién fue el que llevo ese caso? ― pregunte, estaba seguro que ese caso ya lo había escuchado antes.

― Fue un equipo de la A.I.O.M. en Seattle, veamos ― hace una pausa, pero reanuda la oración de inmediato ― fueron, el agente Stephen, Collerman, Danvers, Williams, Anderson Y Scott.

“ah, ese equipo”

― bien, entonces cuando tendría que hacer el interrogatorio ― pregunto mientras doy camino hacia mi hogar.

― hoy antes del mediodía ― respondió de forma inmediata, asentí ante ello.

― bueno, has llamadas a los guardias y al director de la prisión ― digo manteniendo un paso firme ― y envíame la dirección, si es tan lejos la prisión, entonces necesitare irme de inmediato.

Cuelgo la llamada, el camino hacia mi hogar iba a ser largo, apenas tenia 30 minutos corriendo, pero, como es trabajo, debo empezar con ello, así como yo saco determinación e iniciativa para hacer ejercicio y mantenerme en forma, Alexander tiene esa misma iniciativa para iniciar con los casos desde temprano. El camino se me hacía más corto, las calles seguían solas, muy pocas personas estaban afuera, mayormente estaban en las calles a partir de las 7 de la mañana, y apenas son las 5:45 de la mañana, al llegar al edificio en donde vivía, cruzo la puerta giratoria el recepcionista me saluda, yo respondo el gesto con una mano, voy directo al elevador y pulso el botón del piso, el celular sonó un poco, enciendo la pantalla y veo que Alexander me envió la dirección.

“prisión de alta seguridad, ubicado en la zona norte de Washington, un poco lejos la verdad”

El elevador llego al piso, al abrirse las puertas entro inmediatamente presionando el piso 6, por lo que veo, tendré un largo viaje, así que primero iré a la prisión, luego me regreso a la agencia, al cerrarse las puertas empiezo a leer los mensajes que me enviaba jane, supongo que debe seguir molesta por lo de anoche.

“tal vez si fui un imbécil con ella”

A decir verdad, no tengo problemas con las mujeres, mucho menos cuando las que trabajan en la agencia, las admiro por su fuerza y fortaleza para hacer este trabajo, pese a lo duro que es para todos nosotros, solo que, Jane es parte de mi equipo, y necesito que ella este enfocada en los asuntos del equipo, si se desconcentra por un instante, podría perjudicarla a ella y a nosotros, y no quiero eso para ninguno de los míos. De repente las puertas del elevador se abren, no se en que momento llegue a mi piso, pero salgo del elevador y camino hacia la derecha pasando de largo varias puertas, al llegar a la puerta de mi departamento, saco la llave y la introduzco hacia el cerrojo, al girarla y escuchar el clic, abro la puerta y quito la llave, para poder cerrarla detrás mío.

El trayecto a la presión es largo, mis manos se mantienen en el volante mientras el GPS me indica cuanto me faltaría para llegar a mi destino, podría ser que este interrogatorio no sea más que una táctica del mismo prisionero para hacerme perder tiempo “o tal vez sea solo una excusa para ganar tiempo y que se escape de prisión.” Niego con la cabeza ante esa idea, es más, es completamente absurda, carece de sentido y base para que sea ejecutada, una prisión de máxima seguridad, con guardias a diestra y siniestra, las posibilidades de escapar de allí son pocas, incluso si lo intentaran, morirían en el proceso, lo cual, no es conveniente ni para ellos, ni para el estado, aunque, aun así, nunca hay que dejar de pensar en esa posibilidad, solo podría funcionar si uno de los guardias o más está involucrado.




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