─¿Con quién hablas qué sonríes tanto?, me pondré celoso ─ le dijo su esposo mientras la abrazaba por la espalda y besaba su hombro desnudo con cariño.
─Bueno Adri me está diciendo justo lo mismo, así que están a mano ─ le dijo ella divertida, ella no lo vio, pero sabía que estaba haciendo una mueca por la mención de su amiga ─ no entiendo por qué no se pueden llevar bien ─ le dijo ella.
─Yo no tengo nada en su contra, ella es la que me odia ─ se defendió él.
─Ella no te odia ─ le dijo ella, aunque no era del todo sincera, en efecto su amiga no le agrada en absoluto su esposo. Cuando le dijo que se había casado de buenas a primeras con un hombre que era mayor que ella por 13 años la llamó loca, desquiciada y muchas cosas más y no lo negaba ella también lo pensó de sí misma, pero también era una mujer enamorada y no se arrepentía de la decisión que había tomado aunque sus vidas no fueran fáciles.
─No sabes mentir mi amor ─ le dijo él, besando su frente ─¿a qué hora regresas? ─ le pregunto, acercándose a la cama para sentarse en el borde, aún le seguía pareciendo muy gracioso la facilidad con la que su esposo hacía ver todo el espacio tan pequeño.
Ellos vivían en una casa movible, una pequeña casa movible, que aunque tenía todo lo necesario para poder vivir tranquilos, si era muy pequeña, especialmente para su esposo que debía de estar agachado.
Tenían un estilo de vida muy modesta, la verdad, ella tenía dos trabajos, también trabajaba con una empresa de Catering donde no trabajaban todo el tiempo, solo trabajaban en eventos grandes, como esa noche.
─Como a media noche ─ contestó ella.
─Es muy tarde ─ dijo el.
─No volveré sola, ahí un transporte que me dejara cerca y cuando lo esté te llamo para que me alcances ─ le dijo.
─Aun así es muy tarde y ayer llegaste de madrugada ─ le recordó él, también trabajaba en un bar, detrás de la barra preparando bebidas.
─Necesitamos el dinero ─ le dijo ella sentándose en sus piernas ─ ya es poco el dinero que nos falta para poder mudarnos a un departamento más grande, donde piedad estar de pie ─ le dijo ella divertida ─ además después de que te vaya bien en tu entrevista y consigas tu nuevo trabajo, yo ya no aceptaré trabajos tan tardes ─ le dijo ella.
Ellos tenían un poco más de seis meses juntos, cinco de esos meses casados y en ese tiempo él había pasado cuatro meses de esos sin trabajo, haciendo uno que otro pequeño trabajo en diseño de software la cual era su área de trabajo, pero nada más, ella era la que había tenido que esforzarse más por los, dos, pero no se quejaba de ello.
─¿A qué hora es tu entrevista, por cierto? ─ le preguntó ella.
─A las 11 ─ contestó ─podrías conseguir trabajos mucho mejores, eres economista, con una maestría en finanzas ─ le dijo ella.
Cuando supo que su ahora esposa era una mujer tan preparada y tan inteligente la verdad fue que le sorprendió mucho, ya que cuando la conoció, le pareció una mujer muy despreocupada y alegre de la vida que solo le importaba, divertirse y disfrutar sus años de junto, pero al conocerla mejor, se dio cuenta de que era una mujer bastante responsable y centrada en lo que quería.
─Con seguir un trabajo en mi área de especialización no es nada sencillo ─ le recordó ella, además de que había otra razón que dificulta un poco más.
─Sí puede serlo si tienes los contactos ─ le dijo él, él conocía a algunas personas que le podían ayudar para que ella pudiera conseguir un buen trabajo, uno con horarios normales y en lugares seguros.
─Yo no tengo contactos, además ya te dije que no me gusta conseguir las cosas por medio de favores ─ le recordó ella.
─Mi amor, entiendo que quieres demostrarle a tu padre que puedes valerte por ti misma, pero.. llevas años sin saber de él, no se va a enterar ─ le dijo él.