Perfecto para ella

Capitulo cuatro

Esto es malo, es muy malo. Creo que no debí mencionar esto enfrente de sus padres, no se por que pero creo que puedo meterlo en problemas. Pero bueno, si le pregunto a Vanesa, estoy segura de que me va a mentir diciendo que no tiene nada que ver. La quiero pero es difícil creerle cuando dice eso.

- No, para nada - era todo lo que quería escuchar.

- Lo sabia - dije para mi misma entre dientes, luego me recompuse - Gracias por decirme. Ahora, si me disculpan, debo gritarle a una amiga por teléfono.

Salgo de su oficina sabiendo que los deje bastante confundidos pero eso no importa, luego les diré que paso... si me llegan a preguntar, claro. Tomo mi celular y le marco a Vanesa para reclamarle por su regalo pero ella niega todo, no se por que pero algo me dice que ella dice la verdad.

- Una pregunta Melanie, ¿sus padres estaban presentes cuando le preguntaste? - dijo Vanesa del otro lado de la linea.

- Si, ¿y? - pregunte, juro que Vanesa esta sonriendo del otro lado.

- Es obvio Melanie, tu jefe te esta protegiendo - dijo ella, yo no entendía ni jota pero ella siguió hablando - Si sus padres se enteran de sus sentimientos hacia ti, pueden pensar que te estas aprovechando de él y es probable que te despidan. Tu sabes que ellos no permitirían que una interesada se acercara a su hijo.

- Eso es verdad - medite un momento - ¿Crees que deba preguntarle?

- Si el te ama como yo creo, seguramente te pedirá que lo veas para explicarte - ya me imaginaba que me iba a salir con eso.                   

- Vanesa, deja de insistir, no saldré con él - dije frustrada.

- Solo quiero que seas feliz - dijo ella con tristeza en su voz - Han pasado 12 años y no hemos vuelto a verte sonreír... a veces creo que olvidaste lo que se siente la felicidad.

- Tienes razón, lo hice - dije tratando de contener mis lagrimas - Perdí a la persona que mas amaba hace años... y nadie tomara su lugar, nadie.

Corte la llamada antes de que siguiera insistiendo y fui a lavarme la cara al baño, espero que no se note que casi lloro. Necesito controlarme, se supone que soy seria. De cualquier modo seguí con mi rutina, debo mantener al margen mis emociones y mi mente ocupada. Tome mis cosas para irme cuando llego la hora pero Tomàs me llamo para hablar conmigo, me siento como en una de las novelas románticas que lee Vanesa.         

- ¿De que quiere hablar conmigo, jefe? - dije con mi tono usual.

- Tengo dos cosas que discutir contigo - dijo mi jefe desde su escritorio con sus manos entrelazadas - En primera, sobre el viaje a Italia que tengo que hacer y no, no puedes negarte a ir.

- De acuerdo - dije desganada, no me gusta alejarme mucho de Claire.

- Quiero que sea en el Hotel Artemide, en Roma - dijo, yo me puse algo tensa y creo que lo noto - ¿Hay algún problema?

- No, claro que no - dije anotando en mi libreta, tengo mis razones para no ir justamente a ESE hotel pero no diré nada, no aun.

- Excelente. Con eso resuelto, hay algo que debo aclarar algo - dijo mi jefe suspirando, ya estoy empezando a asustarme - Yo si te envié esas flores.

- ¿Que? - dije anonadada, esto no me lo esperaba.

- No dije nada por miedo a que mis padres te despidieran, eres la única que ha solicitado este puesto para trabajar y no para seducirme... no tienes idea de cuantas veces ha pasado - dijo el entre pequeñas risas, luego se calmo - Me gustas desde hace tiempo... y se los diré a mis padres en el hotel, luego de la entrega de premios. Para entonces, quiero saber lo que sientes por mi.

- De acuerdo - dije no muy convencida, me levante y tome su bolso - Me retiro.

Minutos mas tarde...

- No se que me sorprende mas... - dijo Jake tomando otro sorbo de vino en mi casa, sentado en mi sillón grande - que tu jefe se haya dirigido a ti de forma tan directa sobre sus sentimientos o que Vanesa tuviera razón.

- No se que decirle, ni se que es lo que siento - dije frustrada - No he sentido nada mas que dolor y tristeza en estos años, ni siquiera recuerdo lo que era estar enamorada.

- Me hieres - dijo Jake colocando su mano en su pecho y fingiendo llorar, luego paro - Melanie, lo entiendo, se que es difícil pero por favor, se honesta con él. No ha estado enamorado de una mujer desde la universidad y ya ha pasado mucho desde entonces.

- No lo quiero lastimar y decirle que no... pero tampoco puedo decirle que si y darle falsas esperanzas - dije mirando al techo y suspirando - ¿Por que es tan difícil?

- Tal vez por el hecho de que no has superado esa perdida - dice él, yo volteo a verlo - Se que no soy la persona mas indicada para decirte esto pero se lo que sientes, yo también me pongo triste cuando recuerdo su perdida, todos nuestros amigos aun la recordamos.

- Pero ninguno tiene que tomar pastillas caras para aceptar su muerte, solo yo - dije recordando algo importante - A propósito, estos días me he salteado algunas dosis.

- ¡¿Que?! - dijo Jake un poco alterado, olvide que dramático que era - Melanie, esas dosis son importantes, ¿por que no las has tomado?

- Estoy en un pequeño proyecto y para completarlo, necesito creer que aun vive - dije suspirando, me prometí a mi misma que no se lo diría a nadie hasta que lo completara pero bueno, Jake es mi amigo y se que no dirá nada - Escribo libros basados en como seria mi vida si ella aun siguiera con vida, es una manera que tengo de desahogarme y ¿que crees?, ya han publicado la mayoría.

- Eso es maravilloso - dijo Jake pasando de emocionado a preocupado - Por favor, dime que no la has mencionado delante de nadie.

- Pues... - dije desviando la mirada, no necesito verlo para saber que entrara en pánico - solo con Tomàs pero nadie mas.

- Oh, esto es malo - dijo Jake poniendo su mano en su frente - Si Tomás llega a enterarse de la verdad, no puedo imaginar su reacción.




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