Perfume: La historia de una amor

Fiesta

Al día siguiente

Nanaba se levanto muy temprano ya que hoy era la fiesta primavera

-Buenos días mi niña-la nodriza entraba a la habitación y se quedo asombrada con lo que miraba-...¿te ocurre algo?...¿estas enferma?

-No, ¿porque la pregunta?

No era de extrañar su reacción, debido a que habían varios vestidos tirados en la cama y Nanaba, por primera vez en su vida, estaba en frente del espejo midiéndose uno

-Es que nunca te había visto así

-Ah eso, es que ahora tengo razones de sobra para tratar de lucir linda-sonrió y tiro el vestido que tenia en las manos hacia su cama-pero no encuentro nada simple, todos mis vestidos son demasiado cargados y pesados-se sentía frustrada

-Al parecer ese hombre provocado un gran sentimiento en ti

Nanaba se sonrojo por el comentario de su nana

-Simplemente quiero que se fije más en mi-se sentó al borde de su cama

-Mi niña recuerda lo que te dije-la anciana sonrió y se sentó a su lado-el amor verdadero te acepta tal cual eres-acaricio el cabello de Nanaba-y si ese hombre siente lo mismo que tú por él estoy segura que no le importara como te vistas, además tú de por si ya eres hermosa vistas con lo que vistas

-Gracias por el apoyo nana-volvió a sonreír-ahora que lo pienso si me pongo un vestido no podre escalar la reja, así que iré con lo de siempre

-Muy bien, ahora vamos a vestirte rápido para que bajes a desayunar-la anciana se puso de pie

-Si-Nanaba hizo lo mismo

Una vez estuvo lista, ambas bajaron al comedor para desayunar

Como siempre su padre se la pasaba hablando de sus pretendientes como si fueran la octava maravilla del mundo pero ella no hacia caso debido a que tenia la cabeza en otro sitio

-Muy bien, es hora de irme a trabajar-Antoine se puso de pie

-Que tengas un buen día padre

-Regreso más tarde, hija

-Que le vaya bien en el trabajo, mi señor

-Gracias, adiós-salio de la casa

Una vez se fue las sirvientas comenzó a recoger los platos de la mesa

Pero Nanaba seguía muy pensativa en la mesa

-¿Que pasa mi niña?

-Estaba pensando un poco

-¿Sobre que?

-Bueno es una fiesta, todos llevaran algo para comer y no quiero ser descortés yendo con las manos vacías

-Ya veo, si quieres puedo prepara algo

-Bueno, también estaba pensando si yo podría hacer algo

La anciana se sorprendió por lo que escuchaba

-¿En verdad quieres preparar algo?

-Si

-¿Y porque esas repentinas ganas por cocinar?

-Es que...-desvió la vista algo sonrojada-...me gustaría...que Mike...pruebe lo que cocino-jugo con sus dedos

La nodriza sonrió ampliamente

-El amor hace maravillas, esta bien te ayudaré a preparar algo

-Muchas gracias, nana

Ambas se dirigieron a la cocina

Cocinar nunca es fácil, más cuando es tu primera vez y no sabes ni siquiera por donde empezar 

La anciana se la paso todo el día tratando de enseñarle a Nanaba a preparar un simple dulce, pero la mencionada por más que trataba se confundía hasta en el más mínimo detalle

Se la pasaron todo el día cocinando hasta que por fin consiguieron preparar algo

-Ahora solo hay que esperar-coloco el recipiente en el horno

-¿Crees que lo haya hecho bien?

-Claro que si, esta vez vi que lo hiciste tal y como dijiste

-Lastima que no pueda oler cuando este lista

-Para eso estoy aquí, mejor ve a alistarte que ya esta oscureciendo un poco

-Si-Nanaba salio de la cocina, subió a su habitación y se dio un baño para luego comenzar a alistarse para salir

La anciana se quedo en la cocina vigilando el horno, rato después comenzó a salir un delicioso aroma que inundo la cocina en señal de que el dulce ya estaba casi listo, pero una voz la saco de su concentración

-Algo aquí huele delicioso

La anciana volteo la vista dándose con la sorpresa de que era el señor Antoine

-Mi señor, hoy llego más temprano que de costumbre

-Quise venir a celebrar con mi hija debido a que hoy cerré un gran trato en la tienda

-¡Dios!¡pero que maravillosa noticia mi señor!-la anciana alzo la voz ya que vio que Nanaba estaba a punto de entrar a la cocina y se quedo parada en la entrada detrás de su padre-¡y que bueno que haya regresado a casa más temprano!-hizo una leve seña para indicarle que se retirara

Nanaba hizo caso y, sin hacer ruido, regreso a su habitación

-Muchas gracias pero no es necesario que grite

-Oh lo siento, es que tenia el presentimiento que hoy seria un gran día para usted y por eso honre este postre

-Entonces tenia razón

-Falta poco para que este listo, ¿desea algo de tomar hasta que este listo?

-Si, un poco de vino-se retiro de la cocina-tráemelo a la sala

-Si, mi señor-la anciana se dirigió a la despensa en busca del vino, lo saco y lo sirvió en una copa. Pero antes de llevarlo a la sala, miro a los dos lados de la cocina y cuando se aseguro que no había nadie saco una pequeña botella del bolsillo de su delantal, hecho unas cuantas gotas a la copa, lo mezclo bien y salio de la sala con dirección a la cocina-aquí tiene mi señor

-Gracias-tomo la copa y la bebió de un sorbo-¿y donde esta mi hija?

-En su habitación, iré a llamarla, con permiso-salio de la sala deteniéndose en la entrada de esta para observar al señor desde atrás

Antoine se comenzó a sentir un poco mareado pero lo atribuyo a que trabajaba mucho así que no le tomo importancia y sin darse cuenta se quedo profundamente dormido en el sillón de la sala

La anciana sonrió satisfecha por lo que había hecho para inmediatamente subir hacia la habitación de Nanaba

-Soy yo, mi niña, ¿puedo pasar?-toco la puerta

-Si, adelante-la anciana entro a la habitación-se arruino todo, ya no podre salir-Nanaba estaba sentada en su escritorio, con la cabeza sobre la mesa y sus brazos cruzados



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En el texto hay: romance drama accion

Editado: 31.10.2023

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