CAP 14
CUPIDO
La tarde transcurría entre la barra y la arena, con la complicidad del grupo intacta tras las bromas y las cervezas.
Sin embargo, el destino tenía sus propios planes para esa jornada.
Mientras el grupo disfrutaba del ambiente, vieron acercarse a las chicas.
El encuentro no fue casual; las miradas se buscaron con la misma intensidad que el día anterior, pero ahora con una confianza nueva, cimentada en lo que Matías y Jimena habían iniciado.
Vanina se acercó a Adrián con una sonrisa que desarmaba cualquier defensa.
Él, que solía ser el primero en lanzar el chiste, se quedó por un momento fuera de juego ante la simpatía de la joven porteña.
Matías observó la escena desde la barra, notando que el "clic" que él había sentido con Jimena empezaba a replicarse a su lado.
—Parece que no somos los únicos que nos dejamos llevar por los sentidos—
Susurró Matías al oído de Jimena, cuando ella se acercó dándole un beso, por un instante, se revivió el calor de la noche pasada.
Fue entonces cuando la idea tomó forma.
No fue algo planeado con papel y lápiz, sino una sugerencia que nació de la misma inercia del viaje.
—Estábamos pensando con Jime —lanzó Matías, mirando de reojo a Adrián y Vanina, quienes ya estaban inmersos en su propia charla— que esta noche podríamos hacer algo distinto.
Una salida los cuatro.
Adrián levantó la vista, sorprendido pero claramente interesado.
—¿Una salida doble? Miralo vos al "poeta", ahora también es organizador de eventos.
—No es mala idea —intervino Vanina, apoyando la propuesta—.
Conozco un lugar cerca del malecón donde la música y la comida son excelentes.
Matías asintió, sintiendo que el plan encajaba perfectamente con lo que estaba buscando: espacio para seguir descubriendo a Jimena, pero compartiendo la alegría con su mejor amigo.
—Entonces está hecho —sentenció Matías—.
Esta noche salimos en parejas.
Las risas volvieron a estallar, pero debajo de la superficie, la expectativa crecía.
Lo que había comenzado como un periplo de amigos se estaba transformando en algo más complejo y fascinante.
Matías sentía que el aire estaba cargado de una electricidad especial; esa sensación de que lo que estaba por suceder esa noche marcaría un antes y un después para los cuatro.
La mesa estaba servida, y esta vez, el banquete era para dos parejas que se dejaban guiar por el mismo instinto.
La cena llegaba a su fin y en ese momento Matías y Jimena salen diciendo
—nos vemos después—
—A dónde vas? le dice vanina
—Vamos a la orilla los esperamos ahí. Dijo Jimena guiñándole el ojo a su amiga.
Matías le dice
—Dale Adrián, no duermas ya sabes que tenés que hacer. Nos vemos después.—
Y así se quedaron solos, el silencio se tornó impaciente hasta que vanina dice:
—No vas a decir nada?
—Sí tengo algo para decirte y voy a hacer directo.—
Dijo Adrián
—Vamos a caminar por la playa?—
—Dale—
responde Vanina.
Cuando salen del restaurante Adrián toma de la mano a Vanina ella lo mira y Adrián la abraza sin mediar palabras dándole un beso al que Vanina no opuso resistencia.
Juntos caminaron hacia la orilla se sacaron sus zapatos y metieron sus pies en el mar, Adrián ropa interior y se metió al mar el agua le llegaba hasta la cintura.
Adrián sale en busca de vanina la toma de la mano le pide permiso para sacarle el vestido.
Ella aceptó quedándose en ropa interior .
Juntos se adentraron en el mar, y aparece Matías y Jimena y desde la orilla les dicen
—Ustedes sí que están locos—
Vanina responde
—No saben de lo que se pierden, Por qué no vienen?—
Jimena lo mira a Matías y le dice
—vamos?—
—Por qué no?—, responde Matías.
Dejan su ropa sin dudar se suman a sus amigos.
La noche estrellada la luna radiante eran testigos de algo que no fue planificado que surgió y así como surgió tomó forma de pasión libre de ser.