Periplo Trepidante

CAPITULO 19

Capítulo 19:

El pulso del turquesa

El asfalto parecía estirarse bajo el auto como una promesa de libertad absoluta. La playa anterior ya era parte del mapa recorrido; ahora, la urgencia del grupo era encontrar nuevas coordenadas, otras caras y esa energía que solo se encuentra cuando se gana la ruta. Con el destino marcado y el ánimo en lo más alto, llegaron a Praia do Francês.

El paisaje era un impacto directo a los sentidos: un turquesa gravitante, un dibujo de olas perfectas que invitaba a devorarse el día. Mientras Alejandro y Diego se perdían en una caminata para explorar el terreno, Matías, Adrián y Tony se encargaron de armar el campamento base: reposeras, una sombrilla y una conservadora con abundantes cervezas heladas.

Cerca de ellos, un grupo de cuatro jóvenes lugareñas disfrutaba de su día libre. Matías, fiel a su naturaleza y con esa facilidad de palabra que siempre lo destacó como el líder de los diálogos, no dudó. Se acercó con la naturalidad de quien se siente en su elemento.

—Hola, ¿de dónde son? —soltó, rompiendo el hielo en un segundo.

La conexión fue inmediata. Las risas borraron cualquier distancia y pronto los dos grupos se volvieron uno solo, uniendo las reposeras y compartiendo las cervezas como si se conocieran de toda la vida. Adrián, que no despegaba la vista de Florencia, una rubia de sonrisa atrapante, le hizo una seña a Matías y ambos se alejaron hacia la orilla.

—Mati… me gusta Florencia —confesó Adrián, buscando el respaldo de su amigo.

—¿Florencia? Bien… ¿y qué querés que haga? —respondió Matías con una chispa de complicidad.

—Dale, amigo, dame una mano.

—Bueno, dale, dejame a mí. Vamos a ver qué podemos hacer —asintió Matías sin dudarlo, dispuesto a jugar el rol de puente para su amigo.

Al volver al grupo, Matías desplegó su carisma habitual. Empezó a bromear con Florencia, abriendo el juego para que Adrián pudiera lucirse. En medio de las risas, Yanina, una morocha de rulos definidos, no le quitaba los ojos de encima a Matías. Él, captando la señal y para facilitar el plan de su amigo, la invitó a caminar.

—Decile a Florencia que venga con nosotros, yo lo invito a Adrián —le dijo a Yanina.

Así, los cuatro se separaron del resto. El mar les acariciaba los pies mientras avanzaban por la orilla. Matías se detuvo, plantando bandera en medio de la arena húmeda.

—Yo me voy a acercar. Ustedes hagan lo que sientan —dijo, y con un gesto seguro tomó la mano de Yanina para seguir caminando—. Ahora sí estamos cerca.

Florencia, contagiada por la seguridad de Matías y el deseo evidente de Adrián, dio el paso que faltaba: ella misma tomó la mano de Adrián. Juntos, los cuatro iniciaron una caminata por esa playa paradisíaca, internándose en un sector donde la naturaleza se volvía más salvaje y solitaria.

Mar adentro, la realidad parecía haberse suspendido. Adrián y Florencia avanzaron desafiando la espuma hasta que el agua les llegó a la cintura. Allí, en un claro donde el turquesa se volvía más denso, Adrián la rodeó con sus brazos y le dejó un beso insinuante en la mejilla. La respuesta de Florencia fue inmediata, un reclamo de piel y labios que terminó en un beso apasionado. Se habían introducido en una burbuja donde el tiempo no corría.

Desde la orilla, sentados sobre la arena húmeda, Matías y Yanina eran testigos silenciosos de esa unión. Yanina miró a Matías a los ojos.

—Me gusta tu forma de ser. Sos muy simpático —le soltó con honestidad.

—Y vos sos muy bonita —respondió él—. Tu sonrisa, tu mirada, tu cabello… sos una morocha hermosa.

—Gracias —susurró ella.

—Gracias a vos por aceptar venir conmigo a caminar —concluyó Matías con una calidez genuina.

En otro viaje, Matías ya habría avanzado sin escrúpulos. Sin embargo, en esta ocasión, algo en su pecho funcionaba como un ancla. Era una lealtad nueva hacia sí mismo; un impedimento que nacía de su corazón y que él, por primera vez, decidía respetar por encima de cualquier impulso.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.