Perra x Rica

Prólogo: Fachadas de cristal

El sonido de las cuchillas cortando el hilo siempre fue mi refugio. Para el resto del mundo, ver deslizar mi cuerpo en la pista mis diecisiete años era presenciar la perfección en su estado más puro. Y no los culpo por pensarlo. Ante los ojos de cualquiera, yo tenía la vida que absolutamente todas las chicas de mi edad rezaban por tener.

Fama internacional. Padres millonarios que respaldaban cada uno de mis pasos con apellidos de peso. Una carrera brillante como atleta de élite que me aseguraba un futuro bañado en oro, y, por si fuera poco el novio perfecto del brazo; ese que lucía impecable en las fotografías y sonreía ante las cámaras con la dosis justa de encanto.

Era el reflejo exacto de un cuento de hadas moderno. Una existencia meticulosamente diseñada para ser envidiada, aplaudida y colocada en la portada de una revista de alta sociedad.

Simplemente, la vida perfecta.

Sin embargo, las pantallas mienten. Las fotografías congelan sonrisas vacías y el hielo, por más brillante y hermoso que parezca, siempre termina haciendo frío, peligroso y sumamente resbaladizo.

Nadie se detenía a mirar Más allá de los flashes. Nadie se imaginaba que detrás de los vestidos de diseñador, los aplausos del público y ese deslumbrante fachada de cristal, se ocultaba un secreto. Un gran y oscuro secreto que estaba a punto de trizar mi mundo perfecto en mil pedazos, demostrando que el fuego más ardiente y la traición más despiadada a veces provienen de los lugares menos esperados.

Porque cuando juegas en la cima, la caída siempre es más dolorosa.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.