Perrox

Capítulo 3: El despertar

Los cirujanos comenzaron la intervención quitando los órganos dañados y sustituyéndolos por órganos artificiales. El único que no tocaron fue el corazón que funcionaba a la perfección y que no quisieron tocar. El corazón iba a trabajar individualmente para que llegara sangre al cerebro y a su vez a esas partes que estaban intactas. Los dos ingenieros comenzaron a colocar las patas, mientras que Nancy con la ayuda del otro cirujano colocaba un audífono en el oído del animal. Ese audífono estaba conectado al chip que le iba instalar en el cerebro y que iba a ser de alguna manera el que iba a dirigir el animal.

Su cerebro iba a seguir siendo exactamente igual solo que la parte que estaba dañada iba a ser sustituido por una placa con un chip para manejarlo todo y que estaba conectado a su propio cerebro , almacenado información para un sistema de IA ,para ayudar al animal a realizar cualquier acción sin ningún problema. Después el ojo biónico también conectado al cerebro, fueron dando forma al animal. Por último las piezas metálicas en algunas partes del lomo, y ya parecía un perro de verdad pero faltaba lo más importante y crucial; que Zeus despertara.

Habían pasado más de seis horas desde que la intervención comenzó y ya estaban dando los últimos retoques algunas partes sobre todo, las patas donde requería más trabajo por la movilidad.

Y llegó el momento más crítico de todos. Fueron retirando todos los artilugios que había alrededor de Zeus para que su cuerpo comenzara a funcionar sin ningún tipo de ayuda. Lo primero fue el corazón que a una velocidad desmesurada comenzó a latir y a mandar sangre a todas las partes que tenían vasos sanguíneos. Y después las placas se encendieron y el motor del animal comenzó a funcionar. Sin embargo el animal no despertaba, y tras varios intentos el monitor seguía emitiendo pitidos muy seguidos.

Tras varias horas intentando reanimarle Nancy tiró la toalla, se lavó la cara y le dijo a todos.

—Esto es algo que puede ocurrir y si estamos aquí era porque queríamos intentarlo y no teníamos nada que perder. Os pagaré a todos el tiempo que habéis estado aquí. Gracias —dijo Nancy con lágrimas en los ojos.

Todos siguieron alrededor del animal cuando Nancy se dirigió a la puerta.

—Esto me supera y yo no puedo ver a mi amigo así_

Justo cuando colocó la mano en el pomo el monitor comenzó a pitar, y el cuerpo de Zeus tembló. El animal comenzaba a moverse y por primera vez uno de sus ojos se abrió levemente. Nancy corrió y lo abrazó al tiempo que uno de sus amigos le pedía tranquilidad y calma.

Con el paso de los minutos Zeus fue espabilándose y para sorpresa de todos abrió el ojo artificial dejando ver una cara increíble y hermosa.

A partir de ahí el animal empezó a removerse y a observarse, sorprendiéndose de lo que estaba viendo. Al intentar lamer sus patas este rápido se apartó sin entender lo que estaba ocurriendo. Zeus miraba Nancy con cara de sorprendido y esta le animó a bajarse a la camilla y a que caminase. A principio se mostró negativo pero en cuanto colocó sus patas en el suelo fue como un niño cuando aprende a caminar.

Empezó a corretear por toda la habitación, saltando y buscando algo a lo que morder. Estaba nervioso inquieto y sorprendido cada vez que se observaba.

Uno de los doctores le colocó una correa y trataron de tranquilizarlo. Sus nuevos sentidos empezaban a funcionar y si antes los tenía muy desarrollados ahora los iba a tener aún más.

Zeus olfateaba e incluso orinaba algo que de manera escasa aún podía hacer su cuerpo. El intestino era más pequeño pero aún así funcionaba con lo que tenía que seguir comiendo comida normal. Las baterías que llevaban su interior parecían no molestarle aunque por momentos se sentía muy incómodo.

Nancy lo detuvo y trató de tranquilizarlo agarrándolo de la cabeza y dándole besitos en el hocico.

—Me lo llevo a casa. Aquí con tanta gente está muy nervioso y necesito ver si está recuperado o no—

Marta se interpuso en su camino.

—Aún lo veo muy pronto. Deberíamos de ver cómo funciona todo lo que le hemos puesto. Déjalo aquí un par de días que lo analicemos bien—

Nancy la interrumpió.

—Quiero probar a llevarme la casa a ver si así se tranquiliza porque llevamos un buen rato aquí y le veo muy incómodo e intranquilo. A ver si en casa se relaja y puedo ir estudiandolo—

Todos la pidieron que por favor les mantuviera informados. Recorrieron un pasillo de unos cincuenta metros, antes de que Zeus viese la luz del sol nuevamente.



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En el texto hay: amor animal

Editado: 07.09.2026

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