Perseguida por las llamas

CAPITULO-1 LA DECISIÓN

Todo empieza con la misma rutina de siempre o eso pensaba yo

-Sarah ¿donde estabas? Te he estado buscando toda la semana-Melanie mi mejor amiga es un incordio de vez en cuando pero la quiero solo que mi carácter y el suyo no encajan -por cierto que te ha pasado con el profesor scott- me pegunta sentado se a mí lado en las gradas

-le dije que su examen era absurdo-me encoji de hombros mientras seguía dibujando en mi cuaderno

Melanie soltó una carcajada

-eres imposible

-lose

Melanie volvió a su clase mientras que yo seguía castigada paso la mañana y yo volví ai casa, nada más entrar me llegó el olor de mi comida favorita, es raro ya que ella solo me la hace en ocasiones especiales

-¿a que viene esto? Mamá

-bueno hoy me he despertado de bien humor y me apetecía hacerte tú comida favorita- me dice acercandose para darme un beso en la frente

Otra cosa extraña ella no es tan cariñosa y mucho menos sabiendo que he sido castigada un día mas, sabía que ella lo sabía porque tiene la carta que mi profesor le dio abierta sobre la mesa.

-esa comida no llevará alguna droga o algo ¿no?-le digo con sarcasmo sentándome en la mesa para empezar a comer

-Sarah no me agotes la paciencia y siéntate a comer-ahy está mi madre la que conozco

Baja mi padre dándole un beso a mi madre sentándose a la cabeza de la mesa y mirando de reojo la carta de mi castigo de reojo y luego a mi madre, ellos solo con la mirada ya se entienden y es algo que me saca de quicio porque lo hacen cuando tiene que ver conmigo.

-sarah-me habla mi padre cuando termino de comer -estoy muy arto de tu actitud en el instituto y creeme que si tomo mano en el asunto yo y no tú madre tu vida cambiará al momento, y si es una amenaza próxima carta, llamada o toque de atención hacia ti y se te acabó todo

El siempre tenía el mismo trato conmigo, no es un padre tierno, el duro sin importa como me afecten sus palabras y yo supongo que he heredado ese carácter de mierda.

-que quieres decir con que se me acabo todo, ya me ganó la vida por mi misma lo único que tengo de vosotros es vivir en vuestra casa y porque soy menor si no también estaría en otra vivienda

-No lo quieras saber Sarah aún no conoces mi lado malo-nunca había visto ai padre fuera de sus cabales siempre ha sido un hombre muy serio que no mostraba emociones ninguna salvo a mí madre.

Y tenía razón al decir que nunca lo había visto enfadado pero si ya era malo de por si sin estarlo no me apetececia saber cómo era cuando lo estaba

-bien-sin decir más sali de aquella cocina queriendo alejarme de ellos y sus amenazas tampoco tenía caso discutir con ellos solo conseguiría que mi vida se volviese más difícil de lo que ya era

Entrando a mí habitación, empezó a sonar mi teléfono en el bolsillo lo miro y veo que es Megan otra amiga el mensaje ponía

:fiesta en el lago a las 10pm

Mañana no habían clases ya que era finde pero se que si salgo de esta casa para ir a esa fiesta mi padre cumpliría su amenaza, pero siendo sincera no me importaba otro castigo por una noche de pasarlo bien.

No tardé ni cinco segundos en responder.

Voy

Megan contestó casi al instante.

Sabía que no me fallarías. A las diez en el lago.

Dejé el teléfono sobre la cama y me quedé mirando el techo.
Sabía que estaba buscando problemas.
También sabía que mi padre no era precisamente el tipo de persona al que le gustaba que desafiaran sus órdenes.

Pero estaba cansada.
Cansada de sus amenazas.

Cansada de que todos pensaran que mi carácter era un problema que había que solucionar.

Y, sobre todo, estaba cansada de sentir que mis padres tomaban decisiones sobre mi vida sin siquiera molestarse en explicarme por qué.

Aquella noche esperé a que la casa se quedara en silencio.
Cuando salí de mi habitación, escuché voces en el despacho de mi padre.
Me detuve.

No tenía intención de escuchar, pero entonces reconocí mi nombre.

-Sarah no puede seguir así -dijo mi padre.

Me quedé quieta.

-Lo sé -respondió mi madre-. Pero quizá deberíamos contárselo antes.

-Todavía no.

Fruncí el ceño.

¿Contarme qué?

-Es nuestra hija -insistió mi madre-. Tiene derecho a saberlo.

-Precisamente por eso.
Hubo unos segundos de silencio.

-El curso empieza en dos semanas -dijo finalmente mi padre-Allí aprenderá a controlarse.

Sentí que el corazón me daba un vuelco.

¿Curso?

¿Qué curso?

Di un paso hacia la puerta, pero el suelo crujió bajo mi zapatilla.

Las voces se callaron.
Me aparté rápidamente y regresé a mi habitación.

Unos segundos después escuché abrirse la puerta del despacho.

Me senté en la cama fingiendo mirar el teléfono.

Mi padre pasó frente a mi habitación.
Se detuvo.

-¿Sarah?

-¿Sí?

-¿Estás despierta?

-No. Estoy hablando dormida.
Hubo un silencio.
-Buenas noches.

-Buenas noches.

Esperé hasta escuchar sus pasos alejarse.
Entonces cogí el teléfono.
Ya no me importaba demasiado la fiesta.
Ahora solo tenía una pregunta en la cabeza.

¿Qué demonios era ese curso?

A las diez menos diez salí de casa.
El lago estaba lleno de gente cuando llegué. Había música, grupos de amigos sentados alrededor y luces que se reflejaban sobre el agua.

Megan me vio y vino corriendo hacia mí.

-¡Sarah!

-No grites.

-Pensé que tu padre no te dejaría venir.
-Yo también.

Me pasó un brazo por los hombros.

-Entonces esta noche es para olvidarnos de todo.

Intenté sonreír.
Durante un rato funcionó.

Reí.

Hablé con mis amigos.

Incluso conseguí olvidarme de la conversación que había escuchado en casa.

Hasta que vi a alguien al otro lado del lago.

Un hombre.

Estaba completamente quieto, observando la fiesta.



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En el texto hay: militar, militar-mafia

Editado: 13.09.2026

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