Andrés Pérez, un joven venezolano de 26 años, llega a la terminal del aeropuerto de Lima, Perú, con la mirada fija en el horizonte incierto. La crisis en Venezuela le obligó a dejar su hogar y todo lo que conocía. Con una maleta desgastada y una mezcla de esperanza y desasosiego, se enfrenta a la realidad de comenzar de nuevo en un país extranjero. Su primera noche en un pequeño hostal de Miraflores es solitaria y fría, a pesar de la calidez del barrio. Mientras observa las luces de Lima desde la ventana de su habitación, reflexiona sobre su decisión y se pregunta si alguna vez logrará sentirse en casa nuevamente.