A sabiendas del famoso dictador de la ciudad hace una breve aparición al final del programa matutino, entiendo la posición de aquel despreciable sujeto, que no ayuda ni deja que los demás presten atención, es el arte de ser un “pesado” toma las riendas del local y pone música para dormir a los participantes, - ¿funciona? Parece que sí, estos en minutos se quedan en modo zombi, enserio que truco tan repetido, -estoy cansada -le pregunto al vacío, el único compañero que me da un respiro. Ahora solo se relaja cuando piensa que ha conseguido su objetivo, es un ser sin derechos para mí, aunque los demás piensen lo contrario me aferro a creer en mi fuerza interna, mas tarde tomo un descanso y busco entre los casilleros la famosa vitamina Z, para que sirve tal pastilla, pues fácilmente puede confundirse con una huida al camino fácil, pero sin ánimo de aconsejarte mal, veo que tienes las agallas para olvidarte de tus propios sentidos entrando a un entorno infinito sin plano continuo, -no le creas, es la esperanza entre tanto alarido, olor a podrido y un toque pasivo.