Así que buscas un espacio cerrado donde no exista gritos por la famosa habitación del costado, evitas alaridos o impulsos de fuerza bruta sin dirección real. Estoy sola ante un infierno de emociones agresivas y ruidos que me dejan sorda y sin mente para decir “Buenos días”. Porque sabes que ya no existen piezas de cobijo solo queda un frio en las mejillas rojas de tanto castigo no percibido, por los que dicen ser tus progenitores del futuro, a veces se repite el mismo ciclo, estoy segura que quizá afuera sea mejor que vivir enfrascada en un piso vacío, un corazón pasivo es la fuente de mi rencor hacia el mundo exterior, un contagio frecuente es la lección que me deja un virus sin razón, pensando frio siento un hormigueo bajo lagunas de piel seca en los ojos sin bilirrubina, sin un latir constante quedo a la deriva nuevamente quizá la solución sea darse por vencida o dejarse llevar por la idiotez humana. Cerca de las doce un extraño frio se asoma por la cama y envuelve mi cuerpo sin ánimos de esperanza, cerca del final estando sola y sin poder moverme responde lo mismo de ayer…