Esa pregunta, tan extraña como imprevista, me habría provocado una especie de alivio, según el sueño, ella en ningún momento hubiese preguntado sobre terminar el compromiso, ¿A caso será el efecto de verme en silla de ruedas?
—¿Por qué quieres cancelar el compromiso? — le pregunto, sé que no debería y que obviamente no puedo cancelar el compromiso, pero la curiosidad hacia dicha pregunta no me deja pensar en algo más.
—En mi corazón… en mi corazón ya hay alguien. —duda de sus palabras.
—¿Quién es? —le pregunto mientras mi vista se posa sobre el lago que nos rodea.
—¿Para qué quieres saberlo? —pregunta preocupada.
—Si no me dices quién es, no puedo ayudarte en nada. —sirvo un poco de té en mi taza y tomo un pequeño sorbo.
Luego de pensarlo por varios segundos, me dice —Es el aprendiz de mi padre.
—¿Vino con ustedes hoy?
—Sí, es aquel sirviente que se encuentra al lado de mi padre.
Observo hacia la ventana y efectivamente ese mismo era quien había visto en mis sueños, un joven más, con grandes sueños, pero poco poder para cumplirlos. Actualmente, no somos enemigos, ¿Por qué no mejor tenerlo de amigo? ¿Al menos la amistad le hará dudar en matarme en un futuro? Quisiera intentarlo…
—¿Por qué te ríes mientras le miras? —me pregunta preocupada.
—¿Acaso me reí? —Vuelvo mi mirada hacia ella.
—Te vi levantar la comisura de tu boca, como si contuvieras la risa, ¿Es porque el joven que me gusta es solo un sirviente?
—Para nada —le respondo —solo estaba pensando en algo más.
No parecía creer mis palabras — Hagamos esto, actualmente no tengo el poder de cancelar nuestro compromiso, ¿Qué te parece esperar a que ambos seamos mayores para poder hacerlo? —le pregunto.
—¡Bien! —responde sin dudar, se notaba más alegre y aliviada.
—Con una condición.
—¿Cu-cuál?
—Mientras dure nuestro compromiso, debes actuar como si realmente quisieras casarte conmigo. —Le digo.
—¿Por qué? No es necesario que finjamos, si al final no nos casaremos.
—Sí que lo es, nuestros padres se preocuparían menos por nosotros, lo cual nos dará libertad de hacer cuanto nos plazca sin que su mirada preocupada esté sobre nosotros, como justo ahora lo está. —inclino mi cabeza señalando la ventana del salón.
—¿Me puedes dar tiempo para pensarlo?
—¿Qué hay que pensar?
— Shen San, el joven a quien amo, podría malinterpretarlo, no quiero eso.
—Puedes aclararle en privado, ¿O acaso no hay ese tipo de confianza entre ustedes?
—¡Si-si la hay! —responde enérgica y claramente nerviosa.
—No puede ser, ¿Aún no se han confesado? ¿Siquiera están en una relación o al menos el amor es mutuo?—me río, mientras bebo otro poco de té.
Su rostro se había sonrojado, no puede negar que es solo una adolescente, yo por igual, pero siento que claramente he vivido más tiempo que ella, ¿Acaso será por aquel sueño?, definitivamente, debo buscar a alguien que me explique lo que me sucedió.
—Tu rostro lo dice todo, no vale la pena seguirte molestando. —continúo —ya hemos hablado suficiente, ¿No crees que ya es hora de volver al salón principal? —levanto mi mano y enseguida llega la niñera Tan, a quien doy instrucciones de llevarme junto a mis padres.
—¿Tan rápido volvieron? —pregunta burlonamente Rong Xiao Er. Ignoro su pregunta mientras la niñera Tan me lleva al lado de mi madre adoptiva Qing Yan.
Yin Lian por su parte, se limita a sentarse al lado de sus padres, quienes luego de unas cuantas palabras más se retiran de la residencia del Duque.
Los demás miembros de la residencia del Duque fueron despedidos, quedándome a solas con mi padre y madre adoptiva.
—¿Qué te parece la señorita Yin Lian? —pregunta mi padre.
—Está bien, pero me dijo que tiene a alguien en su corazón, ¿Aun así hay que mantener el compromiso? —pregunto.
—¿Cuándo se han casado las nobles familias por mero romance? —pregunta de forma irónica mi madre adoptiva.
—¡Yo! —responde rápidamente mi padre. —desde el primer momento en que te vi, supe que me casaría contigo ¿A esto es que los jóvenes llaman amor a primera vista?
—¿Y qué tanto amor debes tenerme para ceder a las presiones de tu madre y tomar una concubina? Cuanto amor tienes para acostarte además con una bailarina y engendrar un hijo ilegítimo. —su rostro se veía molesto, estaba molesta tan siquiera de recordar aquellas traiciones por parte de mi padre, su expresión y tono así me lo decían.
Antes de que aquellas palabras se tornen en discusión, decido detenerles —Padre, madre, disculpen que les interrumpa, pero, ¿Estará bien seguir con este compromiso?
—Sí —dice mi madre adoptiva.
—No — dice mi padre en sincronía con mi madre adoptiva.
—¿No? Esta alianza significa mucho para nuestra familia.