La muerte es una sensación tan extraña como familiar, es como un reflejo, un sentimiento que imita un recuerdo en vida, pero contradictorio, siento muchas cosas a la vez que no siento nada, puedo ver hacia cada horizonte y rincón en un solo instante, pero solo entiendo como ver desde los ojos terrenales, fijos en un solo sentido, puedo sentir cada vibración como una nota en las cuerdas de una citara y entender el sonido que emite con el sutil rose de sus ecos, como una gota de agua que cae en un basto lago, sentir las ondas y comprender su acústica en un solo segundo, es como ser parte del mundo, pero al mismo tiempo tan ajeno a el.No puedo percibir los aromas, ni de las rosas ni de los frutos, no entiendo su sabor ni su color, pero puedo diferenciarlos por la forma, la textura y la memoria de lo que me hacían sentir, no comprendo lo que soy, no soy hombre, no estoy vivo y no me siento tangible en esta existencia.pero si hay algo que se con certeza, no hay gloria ni castigo, no te condenaran, no te compensaran, el mundo de los espíritus es defino por leyes mas allá de nuestra humana comprensión, el mundo terrenal es tan insignificante a los ojos de los seres, y un lugar donde se amotinan los placeres y retos que el espíritu debe superar, mi maestro solía decir que los espíritus jamás nacidos no comprendían al ser humano, y por ello les era fácil ser malentendidos, muchos de ellos pertenecen a las jerarquías mas altas a los que llamamos demonios y ángeles, para nosotros la muerte es el final de todo, para ellos la muerte es una transición, es regresar al mundo original, el origen del que todos provenimos, para nosotros el dolor es miserable y agobiante, para ellos es aprendizaje y una lección para el desapego a lo material; tenemos significados diferentes y pensamientos rivales en algunos casos, pero todo se rige por las restricciones que el padre de todo definió.
Absolutamente todos, cada uno, sin importar genero, edad, creencia, raza o origen, terminaremos llegando al mismo punto tarde que temprano, algunos tardaran mas que otros, pero una vez subamos un escalón en la jerarquía, no volveremos a bajar.
No se cuanto tiempo llevo caminando entre la espesa neblina y los restos de lo que alguna vez fue mi hogar, no hay fuego, no hay lluvia, ni siquiera siento la brisa , el calor o el frio, fue tan repentino, en un instante la noche se hizo día y los telones blancos cubrieron todo el paraje, los sonidos se apagaron y el dar un simple paso se sintió tan falso, como si fingiera cargar un peso que no tengo, como si pretendiera recordar el caminar.
Vhon:
"¡¡Auria!! ¡Mama!... "
El silencio era cada vez mas asfixiante, pero no quise detenerme, camine con prisa por cada calle, esquina y callejón, mi desesperación me hizo buscar entre las ruinas y escombros, buscando cualquier pista, cualquier vestigio de su paradero.
Vhon:
"¡Mama!... ¡Auria!..."
No había nada, ni nadie, sin importar cuanto gritara, buscara o intentara encontrar una dirección, el silencio y la neblina eran lo único constante así como un sentimiento de confusión, algo no terminaba de convencerme, no del todo, calles que se repetían, ruinas tan similares unas de las otras.
Me sentía desorientado y aturdido al no poder comprender todas las sensaciones que ya no eran propias de mi existencia, pero seguí avanzando, un paso recto, sin desvíos, sin alteraciones, solo una avance firme hacia una sola dirección que no me prometía nada, pero el ciclo se seguía reproduciendo, las mismas ruinas, la misma tierra, la misma esquina estrecha y la misma roca, no había avance, intente en diversos sentidos, cambie de tantos modos, sur, norte, este, oeste.
Vhon:
"ah... ¿que?... pero... ¿otra vez?..."
Pero seguía llegando al mismo lugar, al mismo punto de partida...
Mi cuerpo terrenal, yacía tirado en la tierra que lo devoraba junto a los gusanos y larvas, en cada encuentro menos reconocía lo que fui, cada vez que volvía a detenerme en ese amplio jardín, el filo de la hoja que se encontraba en mis entrañas era mas notable, el tiempo estaba desvaneciendo cada rastro de quien era, dejando un cascaron de hueso polvoriento y desgastado, una mirada hueca en esos dos orificios del cráneo, como si fuera una agria burla hacia mi propia decisión. "tu te lo buscaste"
Vhon:
("¿Fue demasiado impulsiva mi decisión?... ni mi madre, ni mi hermana aceptarían mi elección... pero lo hecho, hecho estaba")
Mi mirada fija sobre los restos polvorientos de mis huesos, los textiles desgarrados y corroídos por el tiempo, el oxido sobre la delgada hoja olvidada atravesando la figura fantasma de mi cuerpo, me hizo entender que no somos nada, un montón de polvo que algún día será olvidado, un complejo bulto de dudas, miedos y inseguridades que perderán contra el tiempo, eso es el ser humano para un espíritu... un recorrido momentáneo.