Pink Halo

8. Magia vampírica

Pink despertó de golpe.

Se incorporó tan rápido que el mundo entero giró violentamente alrededor suyo.

Un mareo brutal lo atravesó.

—Ugh—

Las náuseas le cerraron la garganta inmediatamente.

Tuvo que llevarse una mano a la boca mientras respiraba agitado.

-¿Dónde…?

Parpadeó varias veces.

Su habitación.

La pequeña habitación horrible del ala de empleados.

El techo agrietado.

Las cortinas torcidas.

La lámpara que parpadeaba a veces.

Estaba ahí.

En su cama.

Pink miró alrededor confundido, todavía intentando entender cómo había llegado.

Y entonces los recuerdos regresaron.

El penthause.

Los ojos oscuros de ese hombre.

Los colmillos.

La sangre.

Pink sintió que el estómago se le revolvía otra vez.

—¡¿Pero qué puta mierda es esta?! —gritó.

El movimiento brusco hizo que un dolor punzante le atravesara el cuello.

—¡Ah, carajo!

Se agarró la garganta inmediatamente.

Sentía la piel arder y latir desesperadamente .

Como si todavía pudiera sentir la boca del vampiro sobre él.

Intentó levantarse de la cama.

Mala idea.

Sus piernas apenas respondieron antes de doblarse bajo su propio peso.

Pink cayó al suelo con un golpe seco encima de una pila de peluches.

—¡Mierda! —escupió desde el piso.

Todo su cuerpo se sentía extraño.

Pesado.

Demasiado cansado.

Como si le hubieran vaciado algo más que sangre.

Respirando entrecortado, empezó a arrastrarse como pudo hasta el pequeño tocador de la habitación.

Cada movimiento era miserable.

Cuando finalmente llegó, se sostuvo del mueble y levantó lentamente la cabeza hacia el espejo.

Su reflejo daba miedo.

Ojos cansados.

Labios pálidos.

Moretones oscuros bajo la piel antiguos , pero latentes .

Y entonces apartó el cabello rosa de su cuello.

Se quedó inmóvil.

Ahí estaban.

Dos marcas perfectas.

Oscuras.

Todavía rojas alrededor.

Los agujeros de los colmillos resaltaban demasiado sobre su piel clara.

Pink abrió los ojos lentamente.

—…No.

Tocó las heridas con dedos temblorosos.

Dolían.

Eso significaba que era real.

No había sido un mal sueño.

Un vampiro realmente lo había mordido.

Dos veces.

Pink se quedó mirando su reflejo unos segundos más.

Y después una expresión de absoluto horror apareció en su rostro.

—Junno me va hostigar por esto… —susurró.

—¡¡Pink!!

El grito explotó dentro de la habitación justo cuando la puerta se abrió de golpe.

Pink se sobresaltó tanto que perdió el equilibrio inmediatamente.

—¡¿Qué—?!

Y cayó de cara al suelo otra vez.

—¡Maldita seas, Junno! —gritó desde el piso—. ¡Me asustaste!

Junno se quedó congelado apenas un segundo.

Y después empezó a reírse sin poder evitarlo.

—¡Perdón! ¡Perdón! —dijo entre carcajadas mientras cerraba la puerta—. Es que me dijeron que tenías el día libre porque estabas enfermo.

Pink levantó apenas la cabeza del suelo con expresión asesina.

—¿Qué? —gruñó—. ¿Quién dijo esa estupidez?

Junno se sentó inocentemente sobre la cama todavía riéndose mientras observaba a Pink intentar reincorporarse con el dramatismo de una víctima de guerra.

—Veamos… un demonio psicópata te atacó, después te golpearon como seis tipos de seguridad y luego pasaste toda la noche con un cliente VIP bastante dotado… —enumeró contando con los dedos—. ¿No te parece razonable darte un día de descanso?

Pink logró sentarse apoyado contra el tocador.

—¡Eran cuatro tipos, Junn! —protestó ofendido—. ¡Y al demonio también se la cobré!

Entonces procesó el resto.

Silencio.

Pink parpadeó lentamente.

—…espera. ¿Qué dijiste?

Junno sonrió de lado.

—Que el cliente VIP estaba bastante dotado y por eso quedaste así.

—¡¡¿QUIÉN MIERDA ANDA DICIENDO ESO?!!

Junno soltó otra carcajada.

—Oh no… —se llevó una mano al pecho fingiendo sorpresa—. Pink Halo está colorado.

—¡NO ESTOY COLORADO!

Lo estaba.

Muchísimo.

Pink desvió la cara inmediatamente mientras sentía las orejas arderle.

Porque claro.

¿Cómo demonios iba a explicarle la verdad?

“Junno, resulta que el cliente era un vampiro enorme que me tomó de juguete y me chupó la sangre hasta dejarme inconsciente.”

Sí.

Sonaba completamente normal.

Junno lo observó con los ojos entrecerrados.

—Hmm…

—No hagas esa cara.

—¿Qué cara?

—¡Esa cara de chusma infernal!

Junno sonrió todavía más.

—Pink… ¿qué pasó realmente ahí arriba?

Pink sintió el cuello latir bajo las vendas improvisadas.

Pink se llevó una mano al cuello por reflejo.

Dolía.

Muchísimo.

Y lo peor era que, por alguna razón absurda, todavía podía recordar la sensación de los labios de Aleksander contra su piel.

—Mierda... —murmuró.

Eso fue un gran error.

Junno lo notó enseguida.

El chico abrió los ojos lentamente.

—…Pink.

—No.

—¿Qué te pasó en el cuello?

—Nada.

—Pink Halo.

—¡Me golpeé!

Junno se levantó de la cama.

Pink intentó alejarse arrastrándose.

—¡NO TE ACERQUES! -grito Pink.

Demasiado tarde.

Junno le apartó la mano del cuello de un tirón.

Y el silencio llenó la habitación.

Junno se quedó mirando las marcas de colmillos completamente congelado.

Pink cerró los ojos con resignación absoluta.

—Hay maldición Junn … —murmuró.

El chico se quedó mirando el cuello de Pink unos segundos demasiado largos.

Pink ya estaba preparado mentalmente para el desastre.

Para preguntas.

Pánico.

Exorcismos quizás.




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