Pink Halo y Junno volvían al hotel después de su claramente sospechosa “escapada”.
Junno llevaba hojas en el cabello todavía .
Pink tenía tierra en una manga.
Y ambos caminaban demasiado rápido para dos personas inocentes.
—Perdón pink... —dijo Junno mirando al piso.
—Por mi culpa llegamos tarde y perdimos el carrito especial de hot dogs.
—No te preocupes Junn. Ya te lo dije... —dijo Pink sonriendo.
Pero su sonrisa duró poco.
—Hey… angelito…
La voz llegó desde atrás. Pink ni siquiera necesitó darse vuelta.
Reconocería esa voz irritantemente tranquila aunque estuviera muriéndose.
Junno soltó una risa.
—Qué apodo tan meloso.
Pink agarró inmediatamente la muñeca de Junno y empezó a caminar más rápido.
—Ignóralo.
Entonces el rugido de una moto resonó demasiado cerca.
Fuerte.
Grave.
El sonido vibró por toda la entrada de SweetParck.
Pink giró furioso.
—¿Sos un acosador ahora?
La moto negra se detuvo justo al lado de ellos.
Y honestamente…
Eso empeoró muchísimo las cosas.
Porque, sobre esa monstruosidad de metal, Aleksander se veía diferente.
Más joven.
Más peligroso.
Demasiado sexy.
Y Pink lo notó enseguida, para desgracia de su estabilidad mental.
Aleksander se quitó lentamente el casco mientras el cabello oscuro caía apenas desordenado sobre su frente.
Junno abrió mucho los ojos.
—Ah… es tu sugar daddy -surro Junno mientras lo golpeaba con el codo.
—¡Mierda, Junno! ¡No lo es! —gritó Pink completamente rojo.
Aleksander claramente escuchó eso.
Y claramente lo disfrutó.
Apoyó los codos sobre el tablero de la moto mirándolos con calma absoluta.
—¿Van a seguir discutiendo o van a comer algo conmigo, angelito?
Pink señaló la moto indignado.
—¡Ni loco, estúpido!
Y siguió caminando.
O eso intentó.
Porque Junno lo frenó agarrándolo del brazo.
—Pink… —susurró nervioso—. Ese tipo conoce muy bien al gerente…
Pink frunció el ceño.
—¿Y?
—¡Y si nos delata por escaparnos!
Silencio.
Pink miró hacia otro lado completamente ofendido.
—No tengo hambre.
En ese exacto instante, un rugido brutal salió de su estómago.
Fuerte. Traicionero. Humillante.
Junno se tapó la boca intentando no reírse.
Y Aleksander…
Aleksander soltó una carcajada real.
Profunda.
Divertida de verdad.
Pink lentamente giró la cabeza hacia él con una mirada capaz de incendiar medio hotel o media ciudad.
—Deja de reírte o te mato.
Eso solo empeoró la risa del vampiro.
Junno, aprovechando que Pink todavía estaba distraído odiando a Aleksander, lo agarró de la muñeca y prácticamente lo arrastró hacia la moto.
—Tengo que entrar a trabajar al bar —dijo rápidamente—. No lo eches a perder.
—¡JUNNO!
—Compórtate aunque sea una hora -dijo Junno señalando con el dedo.
—¡JUNNO, VOLVE AQUÍ TRAIDOR!
Pero Junno ya estaba alejándose casi corriendo hacia el hotel mientras saludaba desde lejos.
Ese si que era un amigo cobarde y traidor.
Pink quedó solo frente a Aleksander y la enorme moto negra.
El silencio incomodo se apoderaba de la noche.
Aleksander extendió lentamente un casco hacia él.
—Sube.
Pink cruzó los brazos.
—Preferiría comer vidrio. Aleksander inclinó apenas la cabeza.
—Entonces supongo que elijo yo el restaurante.
Pink Halo estaba preparándose mentalmente para insultar a Aleksander durante al menos veinte minutos más…
Hasta que vio un movimiento de reojo.
Los hombres de seguridad del hotel venían caminando hacia la entrada.
Y uno de ellos ya parecía reconocerlo.
—Maldición —murmuro .
Pink reaccionó de inmediato.
Le arrancó prácticamente el casco de las manos a Aleksander y se subió a la moto antes de que pudieran verlo bien.
Aleksander lo observó unos segundos.
Y sonrió.
Porque Pink acababa de elegir voluntariamente subirse detrás suyo.
Aunque fuera por salvarce el pellejo.
—Será mejor que te agarres de mí —dijo tranquilamente mientras arrancaba la moto.
Pink se acomodó detrás completamente indignado.
—¡Porque mejor no te vas al infierno, imbécil!
Aleksander aceleró.
Y muy fuerte.
La moto rugió brutalmente antes de salir disparada por la avenida.
Pink soltó un insulto ahogado cuando el viento casi lo arranca del asiento.
—¡¿ESTÁS ENFERMO?! Aleksander aceleró todavía más.
Y ahí terminó toda la dignidad del ángel.
Porque tuvo que agarrarse de Aleksander sí o sí.
Sus manos se aferraron violentamente a la camisa del vampiro primero… y después directamente a su cintura.
Pink apoyó la frente contra su espalda solo para no salir volando.
—¡BAJA LA VELOCIDAD, PSICÓPATA!
Aleksander ,claramente estaba disfrutando esto demasiado.
—Pensé que los ángeles no tenían miedo.
—¡NO TENGO MIEDO! ¡TENGO INSTINTO DE SUPERVIVENCIA!
La moto dobló otra esquina a toda velocidad.
Pink lo abrazó con más fuerza automáticamente.
Y recién después se dio cuenta de lo que estaba haciendo.
Silencio.
Un silencio horrible.
Aleksander miró apenas hacia atrás con una sonrisa pequeña y arrogante.
—Así está mejor, angelito.
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Editado: 24.07.2026