Junno abrió los ojos de golpe.
Y saltó del sillón como si hubiera recibido una descarga eléctrica.
—¡PINK!
Pink Halo dio un salto del susto.
—¡¿Qué?!
Junno se agarró la cabeza.
—¡Casi lo olvido!
Se acercó hacia él y le tomó ambas manos con desesperación.
—¡El encargado te está buscando!
La sonrisa de Pink desapareció inmediatamente.
—¿Qué?
—Y no está nada amable.
El silencio cayó de golpe sobre la habitación.
Pink se quedó inmóvil.
Porque aunque aquel humano no representaba una amenaza física para él...
Había otras cosas que sí le daban miedo.
Si lo despedían.
Si perdía el trabajo.
Si tenía que abandonar SweetParck.
¿Dónde viviría?
¿A dónde iría?
¿Y si terminaba completamente solo otra vez?
Las alas se encogieron apenas detrás suyo reflejando exactamente la angustia que acababa de atravesarle el pecho.
—Junno...
Su voz salió mucho más baja de lo habitual.
—Tienes que ayudarme.
Junno se puso serio inmediatamente.
—Claro.
Pink bajó la mirada.
—Si el encargado me ve así... me va a deportar.
—¿Cómo que deportar?
—Es ilegal que un ángel trabaje en un lugar como este.
Junno sintió un nudo en el estómago.
Porque ahora entendía por qué Pink estaba tan asustado.
No era orgullo ni vergüenza.
Era miedo.
Miedo real.
Pink apretó los puños.
—Si me descubren estoy acabado.
Junno observó a su amigo unos segundos.
El mismo amigo que siempre parecía invencible.
El mismo que gritaba, peleaba y corría hacia los problemas sin pensar.
Y ahora estaba aterrorizado.
Junno sonrió suavemente.
—No te preocupes.
Pink levantó la vista.
—¿Eh?
—Yo voy a inventar algo para cubrirte.
—Junn...
Junno tomo la mano de pink y sonrio.
—Lo resolveremos, como siempre.
La respuesta fue tan inmediata.
Tan sincera.
Tan propia de Junno.
Que algo dentro de Pink se aflojó de golpe.
La tensión desapareció.
El miedo disminuyó.
Y antes de darse cuenta ya estaba abrazándolo.
—¡Gracias!
Junno soltó una pequeña risa sorprendida.
—¡Oye!
Las enormes alas rosadas se movieron junto con él.
La habitación entera se iluminó con una luz suave y cálida.
Plumas brillantes comenzaron a flotar lentamente alrededor de ambos.
Las alas rodearon parcialmente a Junno de forma protectora mientras Pink seguía abrazándolo.
La escena parecía sacada de un cuento mágico.
Junno quedó completamente maravillado observando cómo la luz danzaba entre las plumas.
—Pink...
—¿Qué?
—¿Tus alas hacen eso cada vez que estás feliz?
Pink quedó inmóvil.
Las alas siguieron brillando.
Y por primera vez...
No parecían una carga.
Parecían estar mostrando exactamente lo que él sentía por dentro.
Junno miró la hora.
Y casi se cae del sillón.
—¡Santos milagros!
Pink levantó una ceja.
—¿Qué pasa ahora?
Junno agarró su delantal a las apuradas.
—¡Tengo que irme!
—¿Otra vez llegas tarde?
—¡No me juzgues!...hay un gran evento en el bar.
Corrió hacia la puerta.
—¡Nos vemos después!
—¡Junn!
—¡Todo va a estar bien!
Y desapareció por el pasillo.
El penthouse quedó en silencio. Pink suspiró.
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
Al menos tenía a Junno.
Cerró la puerta.
Caminó apenas unos pasos.
Entonces...
Toc. Toc. Toc.
Pink sonrió.
—¿De qué te olvidaste ahora, Ju...?
Abrió la puerta.
Y se congeló.
La sonrisa desapareció inmediatamente.
Frente a él estaba Jinnx.
Sonriendo.
Una sonrisa desagradable.
Demasiado satisfecha.
—Mmm... pero mira nada más.
Pink sintió un escalofrío.
—Pink Halo en persona.
Sin pensarlo, intentó cerrarle la puerta en la cara.
Pero Jinnx puso una mano en el marco y empujó.
Entró igual.
Como si el lugar le perteneciera.
Pink ya estaba furioso.
—¡Lárgate de aquí!
Jinnx ni siquiera lo escuchó.
Sus ojos fueron directamente hacia las alas.
Grandes.
Rosadas.
Hermosas.
Intentó tocarlas.
-Hacia tiempo que no las veía...
Las alas reaccionaron al instante.
Se tensaron.
Y se escondieron detrás de Pink.
Como animales asustados.
Jinnx sonrió.
—Igual que su dueño.
Pink lo agarró inmediatamente de la camisa.
—¿Qué buscas? ¿Quieres otra golpiza, estúpido?
Pero el demonio no parecía preocupado.
Al contrario.
Parecía divertido.
Demasiado divertido.
—Dime una cosa...
Pink frunció el ceño.
—¿Sabías que ese estúpido de Aleksander es el dueño de todo esto?
El mundo se detuvo un segundo.
—¿Qué?
—SweetParck.El hotel.Los negocios.Toda esta mierda lujosa.
Pink soltó lentamente la camisa de Jinnx.
—¿Qué estupidez estás diciendo?
—¿No te lo dijo?
La sonrisa del demonio se volvió más afilada.
—Vaya.
—...
—Parece que no.
Pink sintió algo incómodo en el pecho.
Algo pequeño.
Pero creciente.
Jinnx dio un paso más cerca.
—Y hay algo más...
Pink no respondió.
No podía.
—Ya saben que hay un ángel trabajando en SweetParck.
El aire desapareció de sus pulmones.
—...
—El aviso ya circuló.
Pink retrocedió un paso.
Después otro.
Las manos empezaron a temblarle.
—No...
Su voz apenas salió.
—No puede ser...
Jinnx observó cuidadosamente cada reacción.
Cada grieta.
Cada duda.
Y siguió presionando.
—Aleksander solo se mueve por interés.
Pink cerró los ojos.
—Cállate.
—Dinero.
—Cállate.
—Poder.
—¡CÁLLATE!
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Editado: 24.07.2026