Pintaré tus Sonrisas

1 - El hermano menor de Francia

Diez años atrás...
Guatemala, septiembre del 2012

Veo por la ventana del comedor hacia la calle principal. El cielo tiene colores azules y grisáceos, como si no pudiera decidir si quiere estar soleado.

El clima aquí es fresco casi todo el tiempo, con lluvias frecuentes, sin calores ni fríos extremos. Es una de las grandes ventajas de vivir en el país de la eterna primavera: Guatemala.

Me bajo de la banca en la que estaba de rodillas y termino de meter mi cuaderno de dibujo y mis lápices en mi morral turquesa.

—No olviden llevar sus suéteres —dice mamá mientras nos preparamos para salir.

—Está bien Mamá —responde mi hermana no muy convencida.

—¿Lo llevarás? —le pregunto en un murmuro mientras ella prepara la bolsa.

—Sí. No quiero que mamá se enoje —explica Kat tras un suspiro.

Pone su morral de elefantes dorados en su hombro y caminamos hacia las gradas.

Vivimos en el segundo nivel de una gran casa gris. Con sus paredes de color gris claro con puertas de color gris oscuro.

Al salir, vemos a mamá recostada en la puerta, también gris, esperándonos.

—¿Listas?

—Sí mamá —respondemos al unísono.

—Vayan con mucho cuidado —dice besando mi mejilla cariñosamente.

Kat y yo caminamos a la parada del autobús y escuchamos a lo lejos cuando mamá cierra de golpe la puerta de la gran casa.

—Debemos transbordar, ¿verdad? — pregunto tratando de caminar al paso rápido de mi hermana mayor.

—Sí. Tomaremos un autobús acá y uno en el comercial.

—Está bien —digo sin querer hablar mucho.

Mi hermana está nerviosa por este evento y yo también.

Llegamos a la parada y, luego de unos cuantos minutos, finalmente pasa el autobús rojo tan particular. Nos subimos con premura y mi hermana le paga los dos quetzales al chofer. No muy lejos, vemos un asiento vacío para dos, así que lo tomamos. Kat deja que vaya en la ventana, dándome una sonrisa.

—¿Quién dices que es el coreógrafo? —pregunto ahora que vamos cómodas, con nuestros morrales en nuestros regazos.

—Es el hermano menor de mi mejor amiga.

—¿Francia?

—Sí.

—Qué bien —digo tratando de no indagar, ya que mi hermana parece más seria de lo normal.

—Sí. Es bastante joven pero muy talentoso.

—¿Qué edad tiene?

—Es dos o tres años mayor que tú.

—¡Entonces sí que es joven! —exclamo.

Sí, me siento muy joven. Soy joven. Incluso hay ocasiones en que tengo que agravar la voz para que sepan que estoy hablando en serio, porque mi voz sigue siendo muy chillona.

—¿Cómo se llama? —pregunto, después de todo no tenía mayor cosa de qué hablar con mi hermana.

—Se llama Mateo —dice ella en tono cansino, viendo el camino por la ventana.

—Mateo... —murmuro, justo antes de decidir, ahora sí, mantener la boca cerrada. Es un largo camino.

Veo a una mujer subir, usando su corte de tela colorido y típico de acá, con un bebé en brazos. El bebé llora pero ella lo tranquiliza fácilmente con su voz suave, hablando un dialecto que no puedo entender, seguido de pequeños siseos.

Tomo mi lápiz preferido y una pequeña hoja de mi cuaderno de bocetos de "viaje". Momentos como estos no se pueden desperdiciar. Debo dibujarlo.

—¿Ya te pusiste a dibujar? —inquiere Katherine viendo mi pequeña hoja y tomando mi mano con suavidad, alejándola del dibujo.

—Sí. Dibujo a la mujer con su bebé.

Kat no quita la vista del dibujo.

—Mi hermanita será una gran dibujante —afirma, dándome un beso en la cabeza.

—¡Y pintora también! —exclamo sonriendo.

Veo mi dibujo y sí, ve muy bien.

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Bienvenidos al primer capítulo ❤️
Cuéntenme qué les va pareciendo :3

Besitos,
G.V. Miracle.




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