Pintaré tus Sonrisas

5 - El carro del exorcista

Mi primo Lucas tiene un auto muy especial, hay que admitirlo. Y por especial me refiero a que...

—Parece que hubieran practicado un exorcismo aquí —dice Kat.

Sí, justamente eso.

Tiene la tela del techo rota en tiras y los sillones tienen agujeros en los que se les sale el contenido del sillón. Sin excepción de que por fuera está medio pintado de azul, y tiene otras partes despintadas. Incluso tiene aboyaduras en los costados.

—Sí. Lo sé. Es de mi suegro —dice Lucas haciendo un guiño a su esposa, que está sentada en el asiento del copiloto.

Kat y yo no podemos evitar reír, Mateo ríe un poco nada más, luego vuelve a ver por la ventana del auto, como divagando.

—¿Me esperan un momento? Iré a comprar pan, que es lo único que hace falta para la cena —dice Lucas mientras se estaciona frente a un supermercado.

—Claro —le responde Katherine.
Mateo asiente.

—Vale —musito.

Cierran la puerta del auto de un portazo. Me pongo a ver un poco por las ventanas. No veo más que a gente salir con bolsas con comida, niños llorando porque no les compraron algún juguete –supongo– y también los autos pasar por la carretera.

El celular de Kat comienza a sonar y ella responde a la llamada.

—Aló, cariño. Hola.

¿Cómo se le dice al novio de tu hermana?

¿Cuñado? No. No se han casado. Bueno. Lo que quería decir es que el novio de mi hermana le llamó.

Me duele el pie.

Mateo estaba aún distraído en la ventana derecha y yo trato de distraerme en la izquierda. Lo incómodo de todo esto es que Kat está en el centro.

—¿Cómo te sientes del tobillo? —me pregunta Mateo de repente. Giro mi vista hacia él y ambos tratamos de encontrar un lugar para poder vernos.

Mi tobillo. No me recordaba que me había lastimado. Y yo que no sabía por qué el misterioso dolor.

Bamvi... Cómo se te olvida que te has lastimado un pie?

—Sigue doliendo, pero yo creo que ya estará mejor —digo moviendo la cabeza arriba y abajo, buscando verlo.

Kat apenas se dio cuenta de que intentamos hablar. A pesar que no está Richard frente a ella, parece cegada.

—Espero que te mejores —me dice Mateo, notando que no habría opción más que ambos ver por la ventana.

—Gracias —digo moviendo el rostro para encontrarlo. Me muevo para arriba y Kat también lo hace, luego para abajo y Kat también para abajo.
Doy un resoplido y vuelvo la vista a la ventana.

—Lucas, pudiste haber escogido un mejor auto —. Escucho que dice Melanie a Lucas mientras caminan hacia donde nosotros estamos.

—Tu papá estaba utilizando los otros —refunfuña Lucas. Melanie rueda los ojos y justo antes de llegar al auto finge una alegre sonrisa.

—Está bien. Hablamos luego —dice Kat al teléfono. Hoy no era mi día de escuchar las empalagosidades entre Richard y mi hermana, qué bien que no presté atención.

Bueno. Estaba tratando de ver a Mateo.

No sé cómo se siente decir todas esas cosas a una persona, tampoco quisiera saberlo. Cuando Kat me cuenta cosas lindas que le pasan con Richard, no lo puedo entender.

Me comentó de las mariposas ésas del estómago, de ver lucecitas, de sentir una linda sensación cuando respira.

Cuando me lo dice la veo incrédula, quizás porque nunca lo he sentido antes pero, es que apenas tengo 12 años. Aunque en dos meses cumplo los 13.

A veces me pregunto si alguna vez sentiré todo eso.
A mí hermana también le gusta pintar como a mí, estudia eso; y en su habitación hay pinturas de Richard por doquier. Tanto amor me abruma. No puedo pensar en el gran cariño que ha de tenerle como para ilustrarlo con tanta minuciosidad.

Incluso dibuja sus pecas.

—Ya vinimos chicos —anuncia Lucas entrando al auto, y por la otra puerta entra Melanie.

—¡Qué bien! ¿Qué cenaremos? —pregunto al aire esperando que uno de los dos me responda.

—Es un secreto —dice Melanie.

—Oh. Bueno.

Decido quedarme de nuevo en silencio mientras Lucas enciende el auto y nos lleva a la aldea. Pasamos por un oscuro camino lleno de curvas, incluso parecía como en esas películas de terror. El carro combina perfectamente con esto.

Empezamos a jadear, incluyéndome. Se escuchan unos gritos chillones por parte de Melanie y Kat cuando el auto va por una curva ¿Escalofriante? Sí. Sería el nombre correcto.

Veo hacia Mateo y tiene una sonrisa atractiva en su rostro. ¿Espera? ¿Qué dije qué? Bueno. Sí era atractiva, pero no pude evitar sentirme extraña. Es casi como si... como si me pareciera guapo. Es porque ¿Me gusta? Bueno, así es como dicen mis amigas en la escuela. Pero creo que... no. De seguro es porque es atractivo, sólo eso. No es que me guste. Sonrío y respiro profundamente. Siento una extraña presencia y giro la vista hacia ella.
Ahora Mateo me ve, está sonriendo; me está sonriendo.

Espero que no sepa leer mentes.

Me sonrojo un poco y giro el rostro hacia la ventana.

No sé cómo actuar en estas circunstancias.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Besitos,

G.V.Miracle




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.