Pintaré tus Sonrisas

7 - Niña revoltosa

—No queda muy lejos de la casa —dice Doña Dolores mientras camina frente a nosotros.

No se me había quedado su nombre, seguro es tacaña.

—Está bien —dice Kat yendo frente a nosotros.

—Sólo que el camino es un poco oscuro —dice Don Héctor, junto a Doña Dolores.

—Ya me di cuenta —digo en voz bajita, intentando ver hacia alguna parte pero no logro distinguir nada entre la oscuridad.

Parece que Mateo me escuchó porque oigo una pequeña risa de su parte.

—Bamvi ¿Dónde estás? —pregunta Kat buscando y logrando tomar mi mano.

—Acá estoy Kat. No te preocupes —digo acercándome a ella.

Encendieron unas fuertes luces de repente, que nos dejaron con la mirada cegada un segundo.

—¡Llegamos! —dice Don Héctor con alegría.
Es una de las pocas personas que me doy cuenta que sonríen por mucho tiempo, y sin razón aparente.

—¡Qué lugar! —exclama Mateo viendo la fachada del gran salón.

—¡Qué bonito! —le digo a Kat de forma que sólo ella escuche.

—Sí. Está muy elegante —dice ella soltando mi mano para acercarse a Mateo.

Era un enorme salón, lo puedo notar por medio de una de las grandes puertas de madera que está abierta. Se ven las largas filas de sillas, y muy al fondo el escenario.

La fachada tiene como ladrillo y unas grandes ventanas arriba.

—Pasen —dice Don Héctor, haciéndose a un lado.

Camino junto a mi hermana y Mateo, quienes observan con minuciosidad cada rincón.
Yo trato de seguirles la mirada e interpretar así lo que están viendo. Hay luces en el techo del escenario, una especie de tarima y luces a los costados. Tiene una entrada de gradas al lado izquierdo. Las sillas para el público son de color rojo.

No soy tan buena observando pero puedo notar un extraño brillo en los ojos grises de Mateo. Hace notar su emoción por hacer algo grande en ese escenario.

¡Y yo participaré con ellos! Esto es verdaderamente emocionante.

No me había dado cuenta que tengo una enorme sonrisa dibujada, pintada de color rosadito. Es gracioso que hable así porque en realidad, lo que más me cuesta pintar son las sonrisas. Ese extraño trazo, la línea curva que se forma en los labios, el corazón que se forma en el labio superior y la suave curva en el inferior. Aunque suene muy sencillo, son de las cosas que más se me dificultan.

Veo la sonrisa de emoción que tiene Mateo. Todo es tan alegre, tan emocionante. Su barbilla partida se ve elegante abajo de su sonrisa. Me ve, siente mi mirada e intenta analizar el porqué lo veo así. Sonrió tímidamente y alejo mi mirada.

Conociéndome, seguro hice una de esas sonrisas de niña buena.

Veo de soslayo como cambia de lado su mirada, hacia Kat.

Mi hermana también tiene una enorme sonrisa, sus ojos iluminados por la luz se ven casi amarillos, su cabello rubio tiene una luz peculiar.

—¿Qué les parece? —pregunta Don Héctor, con una mirada que da a entender que ya sabe lo que pensamos.

—Está muy elegante —dice Mateo, apenas dejando de ver el lugar.

—Sí. Es magnífico —dice Kat sonriendo a Don Héctor.

—Está... —alcancé a decir justo antes de ser interrumpida.

—Qué bueno que les guste —dice Doña Dolores, con una sonrisa y, podría jurar que el ojo le palpadeó. Es como una sonrisa de locos. A nadie parece que le importe que me haya interrumpido lo que iba a decir.

—En la parte trasera se encuentran los vestidores. Los baños están al fondo a la derecha —dice mientras señalaba el lado derecho—. Pueden ir más al fondo si lo desean—. Él ya sabe que era justo lo que queríamos hacer.

—Gracias —dicen Mateo y Kat al unísono.
Yo le sonrío a Don Héctor dando a entender mi "gracias".

Empiezo a creer que a Doña Dolores no le agrado, me sigue viendo de una manera despectiva.
Mateo le dice algo al oído a Kat, algo relacionado al escenario.

Kat asiente y ve a Don Héctor.

—¿Podemos subir al escenario?

—Por supuesto —responde Don Héctor a Kat.

Ambos suben al escenario y yo les sigo, sintiendo la extraña sensación de tener a Doña Dolores muy cerca de mí.

De repente veo a Mateo más reluciente que antes, con ese brillo aún más notorio en los ojos. Seguro ama hacer este tipo de cosas.

Katherine se queda mirándolo un momento, mientras ve, también muy feliz, todo lo que hay alrededor.

—Es espectacular —oigo que dice Mateo, paseándose en todo el escenario semicircular.
No puedo evitar verlo y sentirme feliz. Sus ojos me ven de repente, seguro lo llamé con la mirada.
Me sonríe de una manera singular.

Me ruborizo un poco. Sólo un poquito.

Okay, sí. Me sonrojé mucho.

Así que vuelvo la vista hacia Kat, tratando de que no vea mis mejillas.

Veo al frente a Doña Dolores decirle algo como "Niña revoltosa" a Don Héctor.

Para comenzar: estoy despeinada y sudada por el autobús.

¿Para qué me esfuerzo?

Vuelvo la vista de nuevo hacia Kat, quien se acerca a mí y me da un abrazo.

—Esto será asombroso Bamvi —dice aún sin soltarme y acercando mi cabeza a su pecho—. Estás un poco despeinada —dice alborotando más mi cabello con una mano.

—¡Kat! —me quejo pero solamente logro que se ría de mí.

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¿Quién creería que Bamvi vería el detrás de escena de un concurso de belleza?
G.V.Miracle.




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