Pintaré tus Sonrisas

11 - Miradas intensas

Luego de una noche no muy ajetreada, al menos para mí, vamos en el auto camino a casa. Lucas nos irá a dejar.

Este carro parece estar en mejores condiciones, o por lo menos si lo ponemos en comparación al auto del exorcista en el que nos subimos la semana pasada, sí se nota la diferencia.

Voy al lado izquierdo de la ventana, tratando de ver mejor a la Luna. Está en cuarto menguante.
Se parece a la sonrisa de Cheshire.

Katherine va en la parte del centro y Mateo en la ventana derecha.

En el asiento del copiloto está Melanie, que no quiso dejar que Lucas nos fuera a dejar solo. Algunas veces no comprendo a los adultos; la mayoría de veces.

Pero bueno, eso no es importante ahora ¿no?

A veces creo que estoy viendo la Luna solamente porque espero que en algún momento Cheshire se deje ver, se parece mucho a su alocada sonrisa. Creo ya haber dicho éso.

Toco el morral por encima buscando a Curiot, sin poder sacarlo aún. De cualquier manera, está muy oscuro dentro del auto como para sacar un cuaderno de dibujo.

El camino es bastante largo, así que decido que es una buena idea dormir un poco. Cierro los ojos, pero aún puedo escuchar la voz de Katherine hablando con Mateo en voz baja, sobre que Joselinne tiene las de ganar.

¿Aún no es el concurso y ya dicen eso? Yo creo que deberíamos ver a la octava chica, quien no llegó.

No recuerdo cómo es que se llamaba. Seguro lo recordaré luego. Ahora quiero pensar en dormir.

Abro mis ojos lentamente –no puedo dormir después de todo– y veo a Mateo tras la espalda de Katherine; ella está hablando con Lucas y Melanie ahora, inclinada levemente hacia adelante para poder hablar y escuchar bien.

Veo a Mateo y tiene los ojos cerrados, mientras respira muy profundamente. Por momentos puedo ver bien su rostro, cuando pasamos en lugares con focos de luz, mientras la luz se refleja en su rostro. Quiero verlo un poco más, no se dará cuenta. Me acomodo mejor en el sillón, viendo directo hacia él.

Su cabello es negro, no tan corto y un poco ondulado, porque se le escapan unos pequeños rizos sobre la frente, puedo ver eso en los espacios con luz.

De repente abre los ojos y me ve directamente a mí.

¡Oh no!

¿¡Qué se supone que haga!? Lo estuve viendo dormir mucho tiempo, seguro mi mirada lo llamó.

Vuelvo mi rostro hacia la ventana rápidamente, y siento mi corazón acelerarse.

Me pregunto si pudo notar que mis ojos estaban abiertos, por la oscuridad. Vuelvo lentamente mi vista de nuevo hacia él, empezando a verlo con el rabillo.

Tiene los ojos cerrados de nuevo...

¡Uff! tal vez no se dio cuenta.

¿En qué estaba? ¡Oh, sí! Su cabello ondulado y negro, y sus cejas son pobladas.

De repente abre los ojos de nuevo.

Mi corazón vuelve a acelerarse, pero esta vez no alejo mi mirada ni cierro los ojos. Me ve un momento a los ojos, entrecerrando los suyos.

Me hace dudar un segundo de si en verdad me está viendo a mí.

Me sonríe y eleva una de sus cejas.

Okay, sí me ve.

Yo le sonrío suavemente en respuesta. Fue una de esas lindas sonrisas de niñita buena que suelo hacer, y él lo notó porque hace un gesto de "qué tierna" y bosteza otra sonrisa.

Me encojo de hombros y, sin quitar mi rostro, cierro los ojos para dormir un poco. Ahora soy yo la que siente una mirada intensa. Comienzo a pensar que se aguantó bastante las ganas de abrir los ojos.

Abro los ojos de nuevo, lentamente; sí, está viéndome, pero, ahora que lo descubrí, aleja su rostro como para ver por la ventana y ya no me mira.

Creo que ya estamos a mano.

—¿Ya no te dormiste? —me pregunta Katherine casi instantáneamente después. Se recuesta en el sillón y me abraza.

—Dormí un poco —susurro con los ojos semi-abiertos.

—Qué bien —me responde en susurro y me acaricia la cabeza.

Cuando Katherine hace esa clase de cosas me siento como un bebé. Cierro los ojos de nuevo y ahora sí me quedo dormida.

Abro mis ojos y veo a Katherine recostada en la ventana derecha, con los ojos cerrados. Restriego mis ojos con pereza y al abrirlos de nuevo, noto que ya estamos cerca de mi casa, pero... Mateo ya no está. De seguro lo pasaron dejando.

—¿Y Mateo? —pregunto a Lucas, incorporándome en el sillón. Lucas va conduciendo en silencio, ya que las tres Melanie, Katherine y yo estábamos durmiendo.

—Lo pasamos dejando hace más de veinte minutos —me dice viéndome con sus ojos marrones claro en su retrovisor.

—Ah... —digo pero sonó más inseguro de lo que pensé.

—No se despidió de ti porque no quiso despertarte.

¿Lucas trata de explicarme o algo así?

—¿Ah sí? —digo para saber más.

—Sí. Dijo algo sobre que no quería detener tu sueño.

¿Mateo dijo eso? No sé cómo imaginarlo. Es muy... no sé cómo decirlo. ¿Considerado?
Es como si cuidase de mí. Está bien, eso es exagerado. Pero... sigue agradándome.

—¿Por qué ese suspiro? —me pregunta Lucas sacándome de mi ensimismamiento.

¿Ah? ¿Yo suspiré?

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Besitooos,
G.V.Miracle




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