Pintaré tus Sonrisas

14 - Miradas reflejadas II

Voy caminando junto a Kat, quien me tiene casi corriendo. Ni siquiera puedo tomar su mano porque va muy rápido y la mueve con cada paso que da.

—Vamos Bamvi, él está esperando hace mucho tiempo —dice viendo su reloj rosa en su muñeca.

—Trato de llevar tu paso —digo entre jadeos.

—Ya falta poco —me dice tomando ella mi mano y apresurando mi paso. Ella tiene piernas muy largas en comparación con las mías, mientras ella da un paso yo doy dos; y aún así voy ligeramente detrás de ella.

Comienzo a ver los árboles alrededor, que son los que decoran el exterior del centro comercial, lo cual significa que falta poco para llegar al restaurante donde está él.

No puedo evitar que los latidos se me aceleren, las manos comienzan a sudar y, por alguna extraña razón, el estómago me comienza a dar vueltas.
¿Y si Crezia y Nataly tienen razón y en verdad me gusta?

No. No puede gustarme en realidad. Quizás... se me acabe rápido y cuando me dé cuenta ya no pensaré en él.

Reacciono. Me doy cuenta que estuve viendo hacia el suelo, viendo el asfalto gris con esos extraños brillos que parecen de brillantina. Levanto la vista y, ahí está, al frente. Tiene de nuevo una chaqueta negra y un pantalón azul de mezclilla, con el cabello un poco despeinado.

Le sonrío suavemente y él también sonríe, pero no a mí, sino a Katherine. Pero, como no me gusta no me sentiré mal. Sí, eso no causa nada en mí.

—Hola Mateo —dice Kat saludando con un beso en la mejilla.

—Hola Kate —dice él recibiendo el saludo. Baja la mirada y me sonríe.

—Hola Bamvika —me da un beso en la mejilla, un besito de saludo de esos rápidos al aire.

—Hola Mateo —digo saludando.

—En realidad se dice Bámvika —le corrige Kat—. Puedes decirle Bamvi para no confundirte.

—¡Ah! Con que razón se me hizo que sonaba un poco extraño —dice Mateo.

Él me ve, esperando aprobación y yo se la doy con una sonrisa.

—Vamos a la parada. Ya es tarde —dice Katherine ya comenzando a caminar.

—Está bien —dice Mateo en voz baja, caminando tras Kat al igual que yo.

Cuando subimos al bus lo primero que sentimos fue el calor humano, mucha gente sudando y olores extraños por todas partes. Sigo anhelando que Kat aprenda a manejar ya.

De nuevo comienzan a caminar hasta la parte trasera del autobús, Katherine va adelante, luego Mateo y atrás voy yo; siguiendo el rastro de la chaqueta negra de Mateo.

Logramos movernos hasta un lugar más espacioso y así poder estar cómodos. Bueno, lo que sea que se acerque a la comodidad cuando vas parado en el autobús.

Ahora sí voy al pendiente del camino, el viernes pasado bajamos luego de ver una empresa de motocicletas, aunque creo que no es tan necesario estar al pendiente, pues Katherine ya sabe dónde debemos bajar. Por si acaso seguiré viendo.

—Bueno, ojalá sí estén las ocho chicas hoy —escucho que le dice Mateo a Katherine.

—Sí. ¿Cómo era que se llamaba la chica que no llegó?

—Algo que me recuerda a un plato de comida —dice Mateo buscando el nombre en su mente.

—¿Rafaella? —digo, dudando de si ese era el nombre.

—¡Exacto! —dice Mateo con su sonrisa de dientes blancos.

—¿Por qué lo asocias con comida? —pregunta Kat con el ceño fruncido.

—¿Has escuchado de la Paella?

—Sí.

—Bueno, se escucha como Faella. Que es como le diría a una Rafaella —dice Mateo—. Una tía mía se llama así y le dicen Faella.

—¡Ah...! Ya entiendo —dice Katherine, aunque por su mirada estoy más que segura de que le sigue pareciendo extraño, o gracioso.

Un hombre robusto se levanta de un asiento para bajar del autobús, la única que estaba cerca era yo así que, luego de ser aplastada contra los asientos mientras el señor salía del autobús, Kat y Mateo me ven para que me siente en el lugar vacío; pero hay un hombre de apariencia sucia y sudorosa sentado ahí.

No me quiero sentar ahí, estoy segura de que se lo estoy diciendo a Kat con la mirada.

—Sólo siéntate Bamvi —me dice.

Frunzo el ceño pero obedezco.

Me siento al lado de la ventana y trato de no pensar en quién está junto a mí.

Prefiero ver por la ventana, pero está polarizada. Veo más hacia adentro que hacia afuera.

Incluso puedo ver a Mateo en el reflejo, con la espalda recta y una sonrisa mientras conversa con Kat. Aunque pensándolo bien, es buena idea; puedo ver a Mateo sin que se dé cuenta.

Sé que suena extraño, quizás acosador, pero quiero verlo. Lo veo a través de la ventana, él sigue conversando con Kat, ahora saca su celular y comienza a mostrarle algunas canciones, seguramente para la coreografía.

Katherine ve el celular mientras yo observo a ambos a través del espejo. Veo un poco más a Mateo, claro.

Él, por su parte, levanta la mirada y me ve, no directamente a mí, sino a mi reflejo.

No sabía que la mirada llamara a través de reflejos. Esto es muy extraño. Lo veo directo a los ojos y aún intento descifrar si me está viendo a mí. Sonríe de lado y levanta su ceja derecha. Éso fue un claro "Sí, te estoy viendo a ti"

¿Ahora resulta que puede leer mentes?

Enarco una ceja también y le sonrío suavemente, aunque lo hago a su reflejo y él al mío. Kat levanta la vista y él vuelve a lo que estaba; aunque sé que sigue sintiendo mi mirada sobre él, digo, sobre su reflejo. Ustedes me entienden...

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Esas sonrisas reveladoras ❤️
Besitos,

G.V. Miracle




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