—Los resultados ya están dados —dice la presentadora y esta tensión en el aire está sofocando a todas las personas que están en el evento.
Yo estoy aún más nerviosa porque la mano cálida de Mateo sigue tomada de la mía, dando suaves caricias con su dedo pulgar.
—Muy bien, ha llegado el momento de saber los resultados —sigue diciendo la presentadora y justo ahora, por las expresiones en los rostros de las personas, temo por su vida.
—El segundo lugar es para... ¡Joselinne! —exclama y se escuchan gritos de emoción por todos lados, aunque algunos rostros tienen más bien expresiones de decepción.
Joselinne pasa adelante y otro jurado se pone de pie para ponerle su banda, su tiara y darle sus flores.
—Ahora ha llegado el momento de saber quién es la ganadora. Quien ha resaltado con su elegancia, belleza e inteligencia. La ganadora del primer lugar es...
—Rafaella... —le digo a Mateo y el sonríe en afirmación.
Sólo espero que no se tarde mucho porque la personas ya la están viendo de una muy mala manera.
—¡¡Rafaella!!
Se escuchan muchos aplausos y gritos de emoción mientras Rafaella camina con su vestido verde pasto hacia el frente para así poder recibir su corona, flores y banda.
La audiencia no espera mucho y empieza a salir del lugar en busca de la comida que Doña Dolores ha preparado para ellos. Ella y otras mujeres claro.
Siento que la mano de Mateo se aleja de mí y lo veo subir por las escaleras a felicitar a Rafaella.
Ahora veo hacia el otro lado y noto a Kat recibiendo un abrazo de Doña Dolores. O más bien... ¡Eso no fue un abrazo!
Le dio un golpe con el codo a Kat mientras fingía un abrazo. Y por el rostro de mi hermana, sé que no le ha dicho nada agradable.
Me intento acercar y siento la mirada de Kat, entonces camino más rápido y la abrazo. Doña Dolores ya se fue.
—¿Qué pasó Kat?
—No vuelvo a confiar en estas personas —Se limpia una lágrima que estuvo a punto de correr en su mejilla.
—¿Qué te dijo esa señora? —pregunto, mi voz no suena muy aguda.
—Me dijo que gracias pero que no le había servido para nada —dice y su respiración se escucha cortante.
—¿Ah?
—Ella cuando me pidió ser jueza me dijo que "ayudara a Joselinne" no que la hiciera ganar. Si hubiera sido clara mejor simplemente le habría dicho que no aceptaba ser jueza —Vuelve a limpiarse una lágrima— No puedo creer que esto esté sucediendo —dice y sus mejillas se sonrojan por la decepción.
Me acerco para abrazarla y ella hace ademán de alejarme con su mano.
—Ya regresé —dice Mateo con una sonrisa que desapareció al ver el rostro de Kat—. ¿Qué sucedió?—dice y la abraza repentinamente. Kat le cuenta lo mismo que a mí, sólo que con más detalle.
—Pero si, aunque así hubiera sido, tú no habrías aceptado. Mira, aquí tengo yo los puntos —dice mostrando a Kat unas hojas con letra de diferentes personas.
—¡Qué miércoles, Mateo! —dice Kat y él la vuelve a abrazar más fuerte— Hasta me pegó con su codo.
Mateo y yo hacemos una mueca y comenzamos a caminar con Kat hacia donde está la comida.
—Está bien, Kathy. El evento ya está terminado —dice Mateo aún abrazándola.
Entramos al comedor. Hay muchas mesas cubiertas con manteles de tela dorada, Kat se sienta primero, Mateo me hace pasar a mí y luego se sienta él. Me siento un poco incómoda de estar entre ambos, sé que quieren hablar de lo sucedido.
—Sí quieres cambio de lugar con Mateo —le susurro a Kat, quien observa el plato de comida y tiene un rostro de decepción que no había visto antes.
Justo ahora está inmersa en sus pensamientos, lo sé.
—No hace falta Bamvi, no te preocupes.
Asiento y me acerco a la mesa para poder comer mi pache. Veo disimuladamente hacia Mateo, quien también mira el pache con desánimo.
Siente mi mirada y sus ojos se cruzan con los míos. Yo intento mover rápidamente mi rostro hacia el otro lado pero él sólo ríe en voz baja, lo alcanzo a escuchar y de un momento a otro siento cómo toma mi mano con su tacto cálido. Siempre tan cálido.
—Ya vi el cuaderno que me obsequiaste —susurra y hace una sonrisa de lado.
¡Ay Dios mío! Ya lo vio.
Mi corazón se encoge como una tierna y diminuta pasita.
Él sigue tocando mi mano, que justo ahora está comenzando a sudar de una manera exagerada.
—¿Qué pasó Kat? —escucho que pregunta mi mamá desde el otro lado y de repente ya no siento el tacto de Mateo.
Kat le cuenta en voz baja a mamá lo sucedido. Mamá se levanta muy molesta y justo ahora temo lo que pueda suceder.
Lucas viene hacia acá, vaya casualidad, y mamá le cuenta, aún de pie, lo que acaba de pasar.
No alcanzo a escuchar lo que dicen, pero veo a Lucas cambiar de colores y luego caminar hacia afuera.
—¡¿Quién se cree esa vieja cerota?! —arrebata mi mamá muy enfadada.
Es raro escucharla decir palabrotas. Y "cerota" no significa necesariamente que es un gran cero... digo, eso creía yo cuando era pequeña.
—Ya no importa mamá —dice Kat apenas tocando el pache con su tenedor—. Esto me deja de lección simplemente no volver a hacer nada con ellos.
Mamá refunfuña más y habla entre dientes con Kat cosas que no alcanzo a descifrar. Siento que Mateo se pone de pie de repente, parándose detrás de mí, le susurra algo a Kat al oído.
—¿Conoces dónde es? —le pregunta Kat a Mateo.
—Más o menos —dice él con una sonrisa de lado.
—Bamvi, diculpa, ¿acompañarías a Mateo a la tienda? —me pregunta Kat con una mirada suplicante.
—Sí, claro —Me levanto del asiento y vuelvo la vista al chico de los ojos grises. Él empieza a caminar hacia la puerta.
—Ya volvemos —anuncio y le sigo.
Mientras salimos vemos que a un lado, alejado de las personas, están Lucas y Melanie hablando, y por el rostro que alcanzo ver de Melanie, colorado y con los labios apretados, intuyo de qué están hablando.