Pintaré tus Sonrisas

25 - En el set

Voy caminando por la calle rocosa, con el volcán visible al fondo y las nubes esponjosas rodeando su cráter.

De repente siento una calidez extraña en mi mano derecha. Veo hacia allí y noto que es una mano morena clara que la sostiene. Vuelvo mi vista hacia arriba, hacia el dueño, y me topo con unos ojos grises brillantes, mirándome con una sonrisa suave.

En el fondo, escucho como alguien toca una puerta y veo alrededor buscándola. Encuentro una puerta de madera roja a lo lejos. ¿Debería abrirla?

—Creo que debes abrir la puerta —me dice el chico con su voz grave y serena.

Me acerco lentamente a la puerta y tomo la perilla con cuidado, pero el sonido continúa.

—Ya voy —digo y abro los ojos de repente, al sentir mis labios decir las palabras.

Era un sueño...

Aunque el sonido de la puerta se escuchó muy real...

Me restriego los ojos con mis manos para abrirlos bien y luego bostezo, estirando mis brazos para sacudir la pereza.

Toc, toc, toc

Abro mucho los ojos, sacudo mi cabeza y me levanto de un salto.

—¿Quién podrá ser tan temprano? —me pregunto sintiendo el frío del suelo en mis pies, ya que voy caminado descalza.

Quito el seguro y abro la puerta despacio. Veo a un chico de cabello negro y piel bronceada viendo hacia atrás.

—¿Marcus?

—¡Bamvi! —me dice, volteando su vista, y observándome con una sonrisa en la que muestra sus camanances.

Abro bien la puerta y él no se espera para cubrirme con sus brazos, pegándome a su cuerpo, y su olor inunda mis fosas nasales.

No puedo mentir, me hacía demasiada falta.
Me aferro a su espalda, dejando mi barbilla relajada en su hombro, de puntitas, y nos quedamos ahí, sosteniéndonos un minuto que parece eterno.

Suelta su agarre lentamente y me ve con esa sonrisa habitual.

—¿Lista para ir al set? —inquiere y su mirada baja hacia mi cuerpo.

¡Oh rayos!

¡Estoy en pijama!

Siento el calor subir rápidamente hacia mis mejillas y me abrazo yo misma para cubrirme.

Es mi pijama turquesa, la cual consiste de una blusa de tirantes floja y shorts cortos que me aprietan los glúteos. Y, por obvias razones, no llevo sostén.

—Lo lamento, debí avisar a qué hora vendría —me dice rascándose la nuca nervioso, pero sin dejar de verme.

—¡Me cambio la ropa y vuelvo! —exclamo y salgo corriendo hacia la habitación, dejándolo solo en la sala de estar.

Puedo escuchar el sonido de los resortes cuando se deja caer en el sofá, mientras busco entre mi ropa qué ponerme.

Al final, me decido por una blusa marrón semi-formal, y unos pantalones color caqui de mezclilla. Me pongo mis zapatillas blancas de siempre y me hago el cabello en una coleta media.

Me estilizo mi flequillo con mi plancha de cabello y me dejo un rollito ancho en lo que se enfría. Salgo hacia la sala a encontrármelo y lo hallo viendo su celular.

—¿Lista?

—Ya casi —le digo caminando hacia él— ¿Te gustaría un café?

—Sí. Estaría perfecto —me dice poniendo su mano lentamente sobre la mía, la cual está sobre mi rodilla. La toma con cautela y suavidad, como temiendo que salga corriendo.

Su tacto suave y lento me da cosquillas en el estómago y le sonrió en respuesta.

—Bien, lo haré ahora mismo —digo poniéndome de pie y caminando hacia la cafetera. Vierto agua y le pongo café en el filtro. Presiono el botón rojo para que inicie y camino hacia él—. Listo, no tardará mucho.

—Gracias —me dice tomando de nuevo mi mano, con cautela. Yo me siento otra vez frente a él.

—Me alegra que hayan iniciado con las grabaciones de nuevo —le digo con una sonrisa, sintiendo la suave caricia de su pulgar en mi mano pálida.

—¡Sí! La semana pasada estuve escribiendo bastante y... planeamos con el equipo cómo iniciar producción de nuevo. Mis dos productores estaban muy felices de saber que regresaríamos a grabar.

—¡Debe ser muy ajetreado! —le digo levantando mi pulgar suavemente para acariciar el suyo. Mi pulgar se ve pequeño y delicado a la par de su pulgar. Ese pensamiento me hace reír.

—Lo es —me dice quitando la vista de nuestros pulgares—. Pero todos están contentos. Pudimos juntar a nuestros actores de nuevo en tiempo récord. Aunque, no es una producción tan grande.

Lo observo un poco, hechizada por su voz y sus ojos, esperando a que me diga más.

—Por cierto... ¿has leído el guion?

—Oh... yo... no. Lo olvidé en tu apartamento. Lo siento.

—Está bien. No te preocupes por eso. Te daré otra copia, si quieres —me dice acercando mi mano a sus labios, y dejando un beso en el dorso.

Escucho que la cafetera deja de hacer ruido y me levanto para tomar el café. Marcus deja mi mano ir suavemente.

Le sirvo su café y se lo llevo a la sala de estar, mientras yo me voy a la habitación a quitarme el rollito del cabello y a ponerme un poco de rubor y brillo labial.

Ahora que lo pienso, el casco me terminará despeinando.

Bueno... lo intenté.

Tomo mi bolso marrón, y me cercioro de que esa llavecita icónica dorada y opaca esté en la bolsita pequeña.

—¡Lista! —le digo entrando a la sala y Marcus se pone de pie inmediatamente.

—Bien ¡Vamos! —Toma mi mano con más naturalidad, como si nuestras manos cazaran perfectamente, y salimos del Airbnb.

~~~~~

Vamos caminando desde el estacionamiento. Marcus me ha tomado de la mano de nuevo, y su chaqueta de cuero negra rosa mi mano de vez en vez.

Entramos por una puerta doble, abierta de par en par, y veo a muchas personas alrededor caminando de un lado al otro con papeles en las manos. Hay varios camarógrafos acomodando sus cámaras grandes y un par de sillas altas frente al set, el cual tiene paredes blancas y una camilla de hospital.

—¡Esto es increíble! Nunca había estado en un set de película —le digo y acaricia mi mano con su pulgar.

—Me alegra tanto tenerte aquí, Bámvika Lara—suelta con su voz gruesa y me da un cosquilleo en el estómago.




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