TonyRebel: sigues igualita que en tu portada de hace años. No cambiaste nada. LuciStar_98: tú sí cambiaste. Antes tenías pelo plateado y alas jaja TonyRebel: evolucioné virtualmente 😂 ahora solo quiero parecer alguien que podría invitarte a un café de verdad
Hablaron hasta las 6 de la mañana.
Semanas después eran inseparables en IMVU.
• Paseaban por [♡] Tropical Romance Beach al atardecer, sentados en la arena viendo olas pixeladas.
• Bailaban lento en [✦] Neon Love Hotel | Couples Only (él siempre ponía “Escapism” o “Die For You”).
• Se compraron outfits a juego: chaquetas bomber con parches luminosos que decían “Rebel” y “Star”.
• Crearon una sala privada: [T+L] Nuestro Universo Pequeño con cielo estrellado, colchón flotante y pétalos cayendo (gastaron casi 3,000 créditos entre los dos, pero cada uno valió la pena).
Un día él le escribió:
TonyRebel: nunca te lo dije pero… la primera noche me quedé mirando tu avatar 20 minutos después de que te fuiste. Pensé “ojalá esto fuera real”.
LuciStar_98: yo también me quedé mirando el chat vacío pensando lo mismo…
El drama llegó al mes cuatro.
Una chica llamada xXSweetDemonXx empezó a aparecer en todas las salas. Publicaba indirectas en su muro:
“Hay gente que se hace la santa pero después se pega al primero que le da bola 💅”
Tony la bloqueó, pero Luci empezó a dudar. En IMVU todo es tan frágil: un logout y ya.
Una noche estalló:
LuciStar_98: ¿y si solo soy un avatar más? ¿Y si en la vida real ni me mirarías? TonyRebel: Luci… hace meses que no entro a salas públicas porque prefiero estar aquí contigo aunque sea en 3D. Si eso no te dice nada, no sé qué más hacer.
Silencio. 8 minutos.
LuciStar_98: perdón. Me da miedo que sea demasiado perfecto para durar. TonyRebel: entonces hagámoslo más real. Mándame un audio. Solo tu voz. Sin miedo.
Luci tardó casi una hora. Grabó 22 segundos:
“Hola… soy yo. La del pelo negro y ojos lilas. Me tiembla la voz porque nunca creí que alguien me haría sentir esto desde un juego. Pero lo haces. Y me asusta… pero también quiero más.”
Él respondió con 38 segundos. Voz grave, cálida, nerviosa:
“Luci… tu voz es lo más bonito que escuché en mucho tiempo. Me tienes sonriendo como idiota a las 4 de la mañana. Quiero conocerte. De verdad. No solo avatares.”
Pasaron meses más. Audios diarios. Fotos de la vida real (manos con café, atardeceres, nunca caras completas aún). Playlists compartidas. “Te extraño” aunque se vieran todos los días.
Hasta que llegó el momento.