¿Qué sucede cuando el amor de tu vida se encuentra dividido en dos hombres opuestos, poderosos y que los une la familia?
Para Romy Lowe todo parecía encajar cuando conoció a Russel Batham, un capitán de aviones que le ofreció la seguridad que siempre buscó, así como una vida llena de amor. Tras seis meses de un romance en las alturas, una propuesta de matrimonio lleva a Romy a una lujosa villa en La Toscana para la fiesta de compromiso y la presentación oficial ante la familia.
Justo allí Romy se cruza con H, Hunter Huxley, el fantasma del pasado, el hombre que cinco años atrás conoció en las playas de Belice, que marcó su piel por primera vez, que desapareció y que es el hijo del primer matrimonio de Russel.
Y la mujer que H nunca olvidó, su padre le pide que la llame mamá porque esta a medio año de convertirla en su esposa.
Lejos de guardar distancia, Hunter no está dispuesto a dejar ir a la única mujer que le robó el corazón. Utilizando la fachada perfecta de ofrecerse como su dama de honor para organizar la boda, H inicia un acercamiento peligroso que no termina en La Toscana.
Cuando Hunter decide mudar su vida de Londres a Nueva York para no despegarse de ella, la tensión cruza cualquier límite ético.
Atrapada en un triángulo donde el deber y la seducción chocan a cada instante, Romy descubrirá que tanto el intachable capitán como el rebelde primogénito ocultan verdades capaces de destruirlos a todos. Y mientras las máscaras caen, la línea entre la lealtad y el deseo prohibido se borra con cada roce.
Nota de autora: Primero, que nada bienvenidas a la última historia del 2026, ¿pueden creer que ya se acabó el año? ¡Feliz Navidad! Segundo, al ser esta una cuenta comercial, es muy probable que esta historia se vuelva paga, así que tomen sus precauciones. Esta historia es independiente, así que no deben leer ninguna historia antes. Y como siempre, tendrá malos entendidos, momentos dolorosos, graciosos y un final feliz (sí, porque aunque suframos, aquí se asegura el final feliz). Espero contar con ustedes y su apoyo (comentar, votar, guardar, lo mismo de siempre), para que la historia llegue a su final. No me queda más que decirles que la disfruten tanto como yo escribiéndola. ¡Un beso!