Planeta Ideal.

Capitulo 7

Entre todos buscábamos una solución a mi problema, y solo había dos alternativas sobre la mesa.
La primera era continuar con el viaje tal como lo habíamos planeado. La segunda era infiltrarnos en una de las universidades más importantes del país. Alaric estudiaba ahí. Es el hijo del presidente de los Estados Unidos, mi eterno. El plan sonaba absurdamente simple en teoría: enamorarlo, confesarle que soy de otro planeta y llevármelo a vivir conmigo.
—Aquí la universidad es como nuestras casas de aprendizaje —explicó Tali, sumergida entre diferentes pantallas holográficas y fuentes de información—. Creo que podemos conseguir más datos si nos mezclamos. El único problema es nuestra identidad; debemos usar nombres como los de ellos.
Tali tecleó a toda velocidad antes de mirarme.
—Parece que podemos conservar nuestros nombres de pila, solo debemos inventar un segundo nombre que funcione como apellido y conseguir identificaciones falsas. Los exámenes de ingreso son en tres días y hay que mandar un sinfín de documentos... —Cuanto más explicaba, más complicado me parecía todo.
Miré al grupo, abrumada.
—¿Están seguros de apoyarme en esto?
—La ley más importante para un ramiano es que siempre debemos apoyar a otro ramiano —intervino Daysi, siempre dispuesta a recalcar las normas—. Tus ojos han vuelto a brillar, Ruc. Nuestra obligación es ayudarte a conservar ese brillo.
Tali hizo un trabajo increíble. En menos de veinticuatro horas consiguió todo lo necesario y logramos registrarnos como alumnos aspirantes. El examen de ingreso me pareció de lo más sencillo; creí que el nivel académico de este planeta tendría mayor dificultad, pero las preguntas eran sumamente primarias.
Al terminar, Thed nos guio en un recorrido por el campus. Se movía con naturalidad, imitando los gestos de otro chico que lideraba a un grupo grande de estudiantes un poco más adelante.
—¡Ruc!
Todos nos giramos al unísono hacia la voz. Mis ojos se clavaron en su rostro y el mundo pareció detenerse. Alaric caminaba hacia mí sin pestañear, con la mirada fija en la mía.
—Hola, hermosa —dijo al llegar a mi lado.
Me sentí igual que el día de la elección en mi planeta: todo mi cuerpo temblaba, mis mejillas ardían y el corazón me saltaba en el pecho.
—Creí que no eras tú... ¿Llevas pupilentes? —Se estiró para tocarme el rostro, pero me eché hacia atrás por puro instinto—. Lo siento —se disculpó de inmediato.
—Está bien. Es normal que quieras establecer contacto físico —respondí, tratando de regular mi respiración. Sentía nuestro vínculo vibrar con fuerza, y sabía que él también lo sentía.
—¿Quién es? —El humano que lo acompañaba me sonrió con picardía—. ¿Tu nueva novia?
—Soy su eterna —declaré con firmeza.
Ambos humanos me miraron con expresiones de absoluta desconcierto. De inmediato, Tali me puso una mano en el abdomen y me dio un sutil pero firme tirón hacia atrás, negando con la cabeza.
—Disculpen a mi amiga —intervino Tali, forzando una sonrisa—. Venimos llegando de Alemania y todavía no domina bien el idioma ni los modismos.
El amigo de Alaric desvió su atención hacia ella, claramente interesado.
—Me llamo Brayan. ¿Y tú eres...?
—Tali. Es un gusto. Si nos disculpan, debemos continuar con el recorrido del campus —cortó ella amablemente, tomándome del brazo para arrastrarme lejos de ellos. Una vez que estuvimos a una distancia segura, me susurró—: No puedes ir por ahí diciendo esas cosas, Ruc. Es un humano, recuérdalo.
—Lo siento —admití, intentando contener la emoción que me desbordaba—. ¿Qué significa "novia"?
—La definición no te va a gustar —sentenció Daysi—. Y muchas otras costumbres de ellos, tampoco.
Nos instalamos en un apartamento que Tali había alquilado. Era enorme, fácilmente el doble de grande que nuestras casas en Ramhl. Nos distribuimos el espacio como pudimos: cada pareja se quedó con una habitación y yo, como siempre desde que inicié este viaje, me quedé sola.
—Tenemos un mes antes de que empiecen las clases —anunció Barty esa noche, encendiendo su comunicador para proyectar una serie de películas juveniles en la pared—. Debemos empaparnos de conocimiento sobre su forma de actuar.
Pasamos horas observando las proyecciones. Todos estábamos impactados por el comportamiento de los humanos. Para ese momento ya entendía lo que significaba ser una "novia", y el término había dejado de parecerme bonito; era posesivo y extrañamente superficial.
—Los humanos son criaturas muy... peculiares —comentó Zuna, con una mueca de desagrado—. No me gusta este planeta ni sus costumbres. Creo que Thed y yo pasaremos de largo con todo esto.
—No podemos abandonar a Ruc —intervino Azela de inmediato—. Ella haría lo mismo por cualquiera de nosotros. Además, estar en la universidad nos servirá para infiltrarnos y conseguir información útil.
—Azela tiene razón —la respaldó Kos—. Ruc necesita nuestra ayuda. No importa lo extraños o enfermos que estén los humanos; uno de ellos es su pareja eterna y debemos ayudarlos a estar juntos.
—Bien. Todo sea por su felicidad —cedió Zuna con un suspiro—. Pero hay que trabajar en nuestra imagen. Y sugiero que nos movamos por separado en el campus, así llamaremos menos la atención.
—Apoyo la idea. Nos dividiremos en parejas —propuso Kos—. Ruc vendrá con nosotros; seremos el trío del equipo.
—Gracias —les dije, conmovida. Aunque siempre repetía que no me importaba estar sola, el hecho de que Kos me incluyera de esa manera significaba el universo para mí.




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